Deportes
247.686 dólares y una infancia


El tenis es un deporte muy solitario. Aunque, como en todo en esta vida, hay diferentes niveles de soledad. La que engloba a todos los jugadores sucede en la pista: un partido es una constante toma de decisiones y, en los momentos de mayor tensión, no hay un compañero al que pasarle la pelota para descargar un poco. Esa soledad tiene, además, una peculiar banda sonora: el diálogo consigo mismo de cada tenista. A saber las conversaciones que tendrán lugar en esas cabezas cuando disponen de tres puntos para romper el servicio del rival o cuando hay que salvar un punto de partido.
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