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La industria opera al 54,6% de su capacidad y pierde 4 puntos respecto del piso de 2025

El uso de la capacidad instalada cayó cuatro puntos interanuales en febrero y se ubica en uno de los niveles más bajos de los últimos años. El dato coincide con una contracción de la producción industrial y un deterioro del empleo en sectores clave.

La industria manufacturera continúa mostrando señales recesivas, no solo en actividad y empleo, sino en desperdicio de su potencial. En febrero de 2026, la utilización de la capacidad instalada se ubicó en 54,6%, por debajo del 58,6% registrado en el mismo mes de 2025, según datos oficiales. La caída de cuatro puntos porcentuales no solo refleja un menor nivel de uso de las plantas productivas, sino que se alinea con una retracción más amplia de la actividad fabril.

El índice de producción industrial manufacturero registró, según el informe de hace un par de semanas del INDEC, una caída interanual del 8,7% en febrero, mientras que el acumulado del primer bimestre mostró una disminución del 6%. La dinámica confirma una tendencia contractiva que impacta de manera desigual entre sectores, pero con menor producción, menor utilización de la capacidad instalada y presión sobre el empleo.

El informe oficial señala que “la utilización de la capacidad instalada en la industria se ubica en 54,6% en febrero, nivel inferior al del mismo mes de 2025, que fue de 58,6%”. Este descenso se produce en un contexto donde solo algunos bloques sectoriales logran sostener niveles por encima del promedio general.

Entre ellos se destacan la refinación del petróleo (88,9%), papel y cartón (65,9%) y sustancias y productos químicos (64,4%). Sin embargo, estos sectores no logran compensar el retroceso de los rubros con mayor peso en el entramado industrial.

Del otro lado, los niveles más bajos se registran en la metalmecánica (33,9%), la industria automotriz (38,9%), productos textiles (39,9%) y caucho y plástico (38,7%). En estos casos, la caída no solo es significativa en términos de capacidad instalada, sino que también se vincula directamente con derrumbes en la producción.

La metalmecánica, uno de los sectores más sensibles al ciclo económico, exhibe el mayor retroceso. Su nivel de utilización cayó desde el 44% en febrero de 2025 al 33,9% actual. El informe lo atribuye a la contracción en la fabricación de maquinaria agropecuaria y de aparatos de uso doméstico. En términos de actividad, la producción de maquinaria agropecuaria se desplomó 37,7% interanual, mientras que los electrodomésticos cayeron 38%.

La industria automotriz sigue una trayectoria similar. La utilización de la capacidad instalada pasó de 54,6% a 38,9% en un año. La producción de vehículos registró una baja interanual de 29,9%, con una caída también en exportaciones y ventas internas. Según los datos sectoriales, “se observa una menor cantidad de unidades producidas de automóviles, utilitarios y de vehículos de transporte de carga y pasajeros”. La contracción también se extiende a la cadena autopartista, que cayó 22,1%, reflejando el impacto en cascada que tiene la menor actividad de las terminales. A esto se suma una baja en exportaciones y una retracción del mercado interno.

La producción textil se contrajo 33,2% interanual, mientras que la fabricación de prendas de vestir cayó 14,2% y el calzado 26,6%. Las empresas del sector señalan una combinación de menor demanda interna y mayor competencia de productos importados. El informe recoge este diagnóstico al señalar que “los fabricantes nacionales enfrentan una menor demanda interna de sus productos” y, al mismo tiempo, “se observa una mayor competencia de productos importados”. En este caso, el uso de la capacidad instalada se ubica en el 39,9%.

La misma lógica aparece en otros rubros, como los electrodomésticos, donde también se menciona el impacto de la apertura importadora.

Incluso sectores tradicionalmente más estables, como alimentos y bebidas, muestran signos de deterioro. La actividad cayó 6,9% interanual, con una fuerte incidencia de la baja en la molienda de oleaginosas (-21,9%) y en la producción de carne vacuna (-8,2%). En términos de capacidad instalada, el sector operó al 58,6%, también por debajo del 62,4% del año anterior.

En cuanto a la actividad fabril, el modelo que se repite es el de menor utilización de la capacidad instalada en los sectores más intensivos en empleo y mayor dinamismo en aquellos vinculados a recursos naturales o con menor dependencia del mercado interno. En ese esquema, la refinación del petróleo aparece como una excepción, con un uso de la capacidad del 88,9%, impulsado por un mayor procesamiento de crudo. Sin embargo, su peso no alcanza para revertir la tendencia general.

El Destape


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