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Diez Copas del Rey para cambiar la historia del Atlético | Fútbol | Deportes

“El Atlético siempre fue un equipo copero”, suele decir Diego Pablo Simeone, que 13 años después de la conquista de la última Copa del Rey puede elevar a 11 los títulos que la entidad rojiblanca ha logrado en esta competición. Las diez anteriores tuvieron un impacto notable en el devenir de la historia del club rojiblancos. Desde la primera, lograda en el Santiago Bernabéu en 1960, contra el Real Madrid de Di Stéfano (3-1) recién coronado pentacampeón de Europa en el Bernabéu, hasta la última en 2013, que acabó con 14 años sin ganar un derbi con aquel cabezazo de Miranda en la prórroga, cada uno de los entorchados coperos supuso un punto de inflexión en la historia del club.

La venganza de Villalonga y el asustado Adelardo

El 26 de mayo de 1960, Real Madrid y Atlético se citaron en el Santiago Bernabéu. El inquilino del banquillo rojiblanco era José Villalonga, que había salido rebotado del Real Madrid tras haberle guiado a la conquista de dos Copas de Europa. En aquel equipo empezaba a escribir su leyenda como rojiblanco un extremeño de Badajoz de apenas 18 años. “En los días previos yo estaba asustado, era un crío que estaba en su primera final y contra el Real Madrid de Di Stéfano y las cinco Copas de Europa y, ademas, en el Bernabéu. Venían de ganar la última Copa de Europa tras golear al Eintracht alemán (7-3) y se adelantaron con un gol olímpico de Puskas”, rememora Adelardo, histórico capitán al que solo Koke ha podido superar como el jugador con más partidos en la historia del club. “Nos repusimos porque nos habíamos mentalizado de que eran muy buenos, pero nosotros también y la diferencia no era tanta. Fue nuestra manera de quitarnos el miedo en el campo. Teníamos un equipo que Villalonga había construido muy rápido. Llegamos bien físicamente porque el míster, además de militar, era preparador físico. Era un innovador y nos enseñó cosas como estiramientos que nunca habíamos visto”, abunda Adelardo. Aquella Copa, por entonces denominada del Generalísimo, supuso el primer título del club después de diez años de sequía. “La del 61 también se la ganamos a ellos (3-2) en el Bernabéu. Otra vez se pusieron por delante con un gol de Puskas, pero volvimos a remontar. Peiró hizo dos goles y Mendonça el tercero. Esa Copa nos dio derecho a participar en la Recopa la temporada siguiente y le dimos al club su primer título europeo”, prosigue Adelardo. Este también estuvo presente en las finales ganadas, ambas también en el coliseo madridista, al Zaragoza (1-0) en 1965 y al Valencia (3-1), dirigido por Di Stéfano, en 1972.

El último gol de Garáte y el “ganar y ganar” de Luis

La quinta Copa obtenida en 1976 supuso el último gol de otro mito rojiblanco, José Eulogio Gárate. Un cabezazo suyo derrotó al Zaragoza (1-0) antes de que un hongo en la rodilla le obligara a una retirada prematura. “Gárate lo era todo como persona y futbolista, nos solucionó una final que no fue nada fácil por trababada, pero nosotros teníamos atrás al Panadero Díaz y con eso lo digo todo… Recuerdo que Gárate tiró en plancha entrando al segundo palo y mandó la pelota a la escuadra contraria. Fue un golazo de un jugador con una clase descomunal”, recuerda Miguel Reina, providencial con un par de paradas salvadoras en el segundo tiempo. En el palco del Bernabéu, el rey Juan Carlos entregó al propio Gárate la que fue la última Copa denominada del Generalísimo.

En 1985, nueve años después, Luis Aragonés articuló su famoso mantra de “ganar, ganar y volver a ganar” para que el Atlético volviera a festejar un título de Copa, esta vez ante el ante el Athletic de Bilbao de Javier Clemente (2-1). Miguel Ángel Ruiz era el capitán de aquel equipo instruido en el arte del contragolpe que tan bien aplicó Aragonés. “Llevábamos un tiempo sin ganar un título y Luis nos dijo que las finales no se jugaban, se ganaban. Soltó aquello de ganar, ganar y volver a ganar”. Ruiz recuerda la intensidad de Luis los días previos. “Nos apretó muchísimo. Además, salimos al campo y había más aficionados del Athletic que nuestros porque no les gustaba acudir al Bernabéu, aunque luego eso cambió. Eso fue otro aliciente”. La final también fue el último partido de Hugo Sánchez antes de firmar con el Real Madrid.

El primer título de Gil y la batalla de los recogepelotas

En 1991 el Atlético se plantó en una final ante el Mallorca (1-0). Alfredo Santaelena fue el autor del gol. “Cinco meses antes estaba jugando en Segunda B con el Getafe y, de repente. estaba en una final con mis ídolos. El gol fue un rechace tras un disparo de Sabas y supuso el primer título de la era Gil. ”¡Ya me podía haber regalado un caballo!“, bromea Santaelena. Al año siguiente, la fiesta fue en el Bernabéu y ante el Madrid (2-0). Futre y Schuster marcaron dos golazos. Ese día la afición rojiblanca ocupó medio coliseo blanco y Aragonés les insistió en el vestuario: “Hay que ganar por esos 50.000 atléticos que están ahí fuera”.

En la final de 1996, el Atlético se midió al Barcelona en La Romareda. Se impuso con un gol de Pantic y fue clave para impulsar al equipo en el tramo final de la Liga que también conquistó para firmar el primer doblete en la historia del club bajo la dirección de Antic y con Simeone en el campo. La décima, ganada al Madrid de Mourinho en 2013, también en el Bernabéu, dejó para el recuerdo la frase de Miranda, autor del 2-1. El Atlético llevaba 14 años sin ganar un derbi y el brasileño sentenció: “El lunes mi hijo irán al colegio con la camiseta del Atlético y no se meterán con él”. Esa final la empezó a ganar Simeone cuando se enteró de que todos los recogepelotas los había escogido el Madrid. Al Cholo le brotó su versión canchera y no paró hasta que logró que fueran mitad y mitad.


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