Cubarsí borra la huella de Maldini y ya aspira a ser el mejor joven del Mundial | Mundial 2026 de Fútbol


Hay una imagen que circuló de móvil en móvil por la concentración de España en Estados Unidos después de la contundente victoria de la Roja ante Francia en semifinales. No era el penalti transformado por Oyarzabal. Tampoco el gol de Pedro Porro. La foto mostraba un duelo entre Kylian Mbappé, estrella de Francia y del Real Madrid, y Pau Cubarsí. Cuando sus compañeros le preguntaron por la escena en el vestuario de Dallas, el central solo atinó a responder: “Voy a darle una castaña fuerte al balón”.
Lamine Yamal suele decir que Cubarsí juega duro, pero que no confunde intensidad con agresividad: “Va fuerte, es intenso, pero no te pega por pegarte ni para hacer daño”. Lo sabe bien. Crecieron juntos en La Masia y este domingo, si no sucede nada extraño, protagonizarán una imagen inédita: dos adolescentes como titulares en una final de un Mundial. Ambos tienen 19 años. Antes que ellos, solo lo consiguieron de manera individual Pelé, con 17 años en Suecia 1958; Giuseppe Bergomi, con 18 en España 1982; y el propio Mbappé, con 19 en Rusia 2018.
“Es un adelantado”, resume Rafa Márquez. El nuevo seleccionador de México fue quien terminó de consolidarlo en el filial azulgrana antes de que Xavi Hernández lo reclamara para el primer equipo. Cubarsí debutó con el Barcelona ante el Betis con apenas 16 años y 361 días. “Va a marcar una época”, pronosticó el técnico catalán. Hansi Flick fue incluso más lejos cuando aterrizó en el banquillo azulgrana: “Como defensor está al nivel de Lamine Yamal”.
Cubarsí siempre fue un paso por delante. Cuando todavía estaba en edad alevín, la marca que hoy lo viste decidió apostar por él. Ni siquiera sus representantes esperaban un movimiento tan temprano: “A esa edad las marcas buscan delanteros, no centrales. Y es lógico”. Casi nada con Cubarsí siguió los parámetros habituales.
La excepcionalidad la reserva para el campo. Fuera de él cultiva una normalidad casi obstinada. En la Selección, sus relaciones más estrechas, más allá de los compañeros del Barcelona, son Mikel Oyarzabal y Martín Zubimendi, dos futbolistas que han convertido la discreción en una forma de vida.
Vive con su hermana en Barcelona. No lleva tatuajes. Conduce el coche que le proporciona el club. Y comparece ante los medios con la sensación permanente de que mide cada palabra. Escuela Puyol. “Mi idea en una rueda de prensa es que no haya titulares”, decía el histórico capitán azulgrana. No resulta extraño que Cubarsí se vea reflejado en él. Admira a Puyol mucho más que a Piqué, bastante más cómodo en el foco y el ruido.
Desde su entorno describen a un futbolista impermeable a todo lo que sucede fuera del césped: “No le interesa nada de lo que pasa alrededor del fútbol. No lee nada. No escucha las críticas”. Con la camiseta del Barcelona o con la de España, se comporta igual que cuando abandonó el equipo de su pueblo para incorporarse al Girona: fútbol para después refugiarse en los amigos y la familia. Los mismos que hoy lo acompañan en la aventura americana de la selección española, iniciada en Chattanooga y que terminará el domingo en Nueva York frente a Argentina.
Su lugar en la Selección, sin embargo, no siempre lo tuvo claro. Dudaba si De la Fuente iba a continuar apostando por Robin Le Normand, al mismo tiempo que un sector mediático-político apostaba por Dean Huijsen. En el Barcelona nunca compartieron esas incertidumbres. “Con la segunda mitad de temporada que hizo y después de los partidos de marzo con la selección, va a estar en el Mundial”, pronosticaban en la Ciudad Deportiva azulgrana. No se equivocaron.
Cubarsí ha convertido este torneo en una especie de criptonita para los delanteros rivales. También para quienes cuestionaban su talento. Nadie ha completado más pases en el Mundial que él: 550. Una cifra que adquiere otra dimensión cuando se amplía el foco a toda la temporada. Entre club y selección suma 4.376 pases acertados. El siguiente en la lista es Virgil van Dijk, con 3.838. “Es un talento enorme, un jugador especial”, concede el neerlandés. Rafa Márquez coincide en el diagnóstico: “Tiene mentalidad competitiva. A su edad es muy difícil encontrar una lectura del juego como la suya”.
Cubarsí ya fue incluido en el once ideal de la fase de grupos y también aspira al premio al mejor jugador joven del torneo. Tiene, además, un récord que pertenecía a Paolo Maldini. El legendario defensa italiano cerró Estados Unidos 1994 con cinco porterías a cero. Cubarsí ya suma seis.
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