Provinciales

Protección Civil refuerza la prevención ante posibles inundaciones

Más allá de las obras de infraestructura y del monitoreo permanente de las variables climáticas, la capacidad de respuesta ante una eventual emergencia depende de un aspecto fundamental: la coordinación entre los distintos niveles del Estado.
En diálogo con LA VOZ DEL CHACO, el subsecretario de Protección Civil, Gustavo Santos, explicó que el sistema de Defensa Civil argentino funciona bajo un esquema escalonado, en el que la primera intervención siempre corresponde a los municipios.
«Nuestra función principal es articular todos los recursos disponibles y organizar la logística para que la respuesta llegue lo más rápido posible donde haga falta. Pero el primer nivel de actuación siempre es el municipio», explicó.
El funcionario aclaró que la Subsecretaría de Protección Civil de la provincia no interviene de manera automática ante cualquier incidente.
«La Defensa Civil Provincial se activa cuando la Defensa Civil Municipal informa que la situación la supera. Cada localidad debe contar con su propio sistema de respuesta. Cuando ese sistema resulta insuficiente, recién allí interviene la Provincia para reforzar el operativo», precisó.
Santos destacó que este mecanismo permite utilizar de manera más eficiente los recursos disponibles y evita duplicar esfuerzos durante una emergencia.
«Nosotros no podemos llegar directamente a cada problema puntual que se produce en la provincia. Primero debe actuar el municipio. Si esa capacidad resulta insuficiente, entonces organizamos la asistencia provincial y, si fuera necesario, solicitamos el apoyo de la Nación», sostuvo.

Una logística que comienza mucho antes de la emergencia
El subsecretario explicó que gran parte del trabajo de Protección Civil se desarrolla mucho antes de que ocurra una inundación o un temporal.
Durante los meses previos se realizan reuniones técnicas, simulaciones operativas, actualización de protocolos, identificación de zonas críticas y planificación de la logística necesaria para asistir a la población.
«No se trata únicamente de responder cuando ocurre el problema. Hay un trabajo previo muy importante que consiste en organizar recursos, definir responsabilidades y establecer cómo se va a actuar en cada escenario posible», señaló.
Entre las tareas planificadas figuran la disponibilidad de vehículos especiales, embarcaciones, equipos de comunicaciones, centros de evacuados, abastecimiento de agua potable, alimentos, colchones y otros elementos esenciales para asistir a las familias afectadas.
Asimismo, cada organismo provincial tiene asignadas funciones específicas dentro del esquema de respuesta.
«La coordinación es fundamental porque en una emergencia intervienen muchas instituciones al mismo tiempo. Todos debemos saber cuál es nuestra responsabilidad para actuar de manera ordenada y eficiente», afirmó.

Los ríos ya muestran una tendencia creciente
Respecto de la situación hidrológica actual, Santos confirmó que los principales cursos de agua de la región presentan una tendencia ascendente, aunque aclaró que por el momento el crecimiento se mantiene dentro de parámetros esperables para la época del año.
«Hoy todos los ríos vienen creciendo de manera gradual. Es una situación que estamos monitoreando permanentemente porque sabemos que, si las lluvias aumentan durante los próximos meses, esa tendencia probablemente continúe», indicó.
El funcionario explicó que la evolución dependerá principalmente del comportamiento climático en las cuencas altas del Paraná, Paraguay y Bermejo.
«Ojalá tengamos períodos en los que los niveles puedan estabilizarse o incluso descender, pero los pronósticos indican que vamos hacia una etapa con mayores precipitaciones y eso naturalmente repercute sobre los ríos», señaló.
Por esa razón, Protección Civil mantiene un seguimiento permanente de los informes emitidos por los organismos meteorológicos nacionales y de los datos hidrológicos provenientes de distintos puntos del país y de los países vecinos.

La prevención también depende de los vecinos
Si bien el Estado trabaja en la planificación y ejecución de obras, Santos insistió en que una parte importante de la prevención depende del comportamiento cotidiano de la comunidad.
«Esto no lo resuelve solamente un gobierno. También requiere del compromiso de cada vecino. Todos podemos colaborar para disminuir los efectos de las lluvias intensas», expresó.
Entre las principales recomendaciones mencionó evitar arrojar residuos en canales, zanjas y desagües, mantener limpios los sistemas de escurrimiento y disponer correctamente los restos de poda y otros desechos.
«Muchas veces los problemas se agravan porque los canales están obstruidos por basura o ramas. Si impedimos el libre escurrimiento del agua, aumentan considerablemente las posibilidades de anegamientos», advirtió.
Asimismo, pidió extremar los cuidados durante los episodios de tormentas intensas y mantenerse informados únicamente a través de los canales oficiales.
«La prevención empieza mucho antes de que llegue la lluvia. Cada vecino puede aportar su parte para que el agua escurra de la mejor manera posible y las consecuencias sean menores», manifestó.

La primera llamada debe
ser al municipio
Santos recordó que, ante cualquier situación de emergencia, los ciudadanos deben comunicarse en primera instancia con la Defensa Civil de su localidad.
«Cada municipio cuenta con su propio sistema de Defensa Civil y es allí donde debe realizarse el primer aviso. Si esa estructura necesita apoyo, automáticamente interviene la Provincia con todos los recursos disponibles», explicó.
El funcionario reiteró que el esquema fue diseñado para garantizar una respuesta rápida y ordenada, evitando superposiciones entre organismos.
«La Defensa Civil Provincial está preparada para asistir cuando los municipios se ven sobrepasados. Ese es el mecanismo previsto y el que permite optimizar los recursos en una emergencia de gran magnitud», explicó.

Plan Federal
ENOS 2026-2027
La decisión del Ministerio de Seguridad Nacional de aprobar el Plan de Coordinación Federal Enos 2026-2027 representa uno de los principales ejes de la política preventiva frente a un escenario climático que podría tener importantes consecuencias sobre gran parte del territorio argentino.
La resolución establece que la Agencia Federal de Emergencias (AFE) será la encargada de coordinar las acciones entre Nación, provincias y municipios, promoviendo una respuesta articulada frente a posibles inundaciones, crecidas de ríos y otros eventos hidrometeorológicos asociados al desarrollo del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (Enos).
En ese esquema, el Chaco integra el grupo de ocho jurisdicciones consideradas prioritarias por su vulnerabilidad frente al aumento de las precipitaciones y el comportamiento de los grandes cursos de agua.
Sin embargo, Gustavo Santos insistió en que la aprobación del plan no implica que la Nación asuma la totalidad de la respuesta operativa.
«Lo importante es entender que este plan organiza la coordinación. La responsabilidad primaria sigue siendo de cada provincia y, dentro de ella, de cada municipio. La Nación acompaña y refuerza cuando la capacidad local resulta insuficiente», explicó.
Para el funcionario, uno de los mayores avances de este esquema radica precisamente en haber comenzado la planificación con suficiente anticipación.
«No estamos esperando que llegue la emergencia para reunirnos. Hace meses que venimos trabajando, compartiendo información técnica y organizando la logística. Esa preparación previa hace una diferencia muy importante cuando aparece una situación crítica», sostuvo.

El desafío del cambio climático
Las lluvias intensas, las sequías prolongadas, las olas de calor y los eventos meteorológicos extremos aparecen con mayor frecuencia que décadas atrás, obligando a actualizar permanentemente los sistemas de respuesta.
Por esa razón, Protección Civil mantiene contacto permanente con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), organismos hidrológicos y centros especializados que elaboran pronósticos de mediano y largo plazo.
«Hoy la planificación tiene que ser dinámica. Los pronósticos se actualizan constantemente y nosotros debemos adaptar nuestras decisiones de acuerdo con esa información técnica», explicó.

La responsabilidad compartida
A lo largo de la entrevista, Santos volvió una y otra vez sobre un concepto que considera central: la gestión del riesgo no depende exclusivamente del Estado.
Para el funcionario, la participación ciudadana constituye un componente indispensable para reducir las consecuencias de cualquier fenómeno climático.
«Cada vecino puede hacer un aporte importante. Mantener limpios los desagües, no arrojar residuos en los canales, respetar las recomendaciones oficiales y colaborar durante las emergencias son acciones que ayudan muchísimo», señaló.
También destacó la importancia de evitar la circulación de información falsa durante situaciones críticas.
«Es fundamental seguir únicamente la información oficial. En momentos de emergencia suelen aparecer rumores que generan preocupación innecesaria. Lo mejor es consultar siempre las fuentes oficiales y seguir las indicaciones de las autoridades», remarcó.

Un mensaje de tranquilidad, pero también de prevención
A pesar de los pronósticos que anticipan una mayor probabilidad de lluvias durante la próxima primavera y el verano, Santos evitó transmitir un mensaje alarmista.
Por el contrario, sostuvo que el objetivo del trabajo conjunto entre Nación y provincias es justamente reducir los riesgos antes de que se produzca cualquier emergencia.
«No queremos generar miedo. Lo que buscamos es que la población sepa que existe una planificación, que los organismos estamos trabajando y que debemos estar preparados para distintos escenarios. La prevención siempre es la mejor herramienta», afirmó.
Asimismo, recordó que la evolución del fenómeno El Niño continúa siendo monitoreada mes a mes, por lo que las proyecciones podrán modificarse a medida que avance el año.
«Seguiremos evaluando permanentemente los informes meteorológicos. Si las condiciones cambian, también se actualizarán los planes de respuesta. Lo importante es mantenernos preparados», expresó.

Una provincia
que apuesta a
la anticipación
La incorporación del Chaco al Plan Federal Enos 2026-2027 pone de manifiesto la necesidad de fortalecer la preparación frente a fenómenos naturales que, por su magnitud, pueden afectar simultáneamente a gran parte del país.
Las reuniones técnicas mantenidas durante los últimos meses, las obras de infraestructura, el monitoreo permanente de los ríos y la coordinación entre organismos provinciales, municipales y nacionales constituyen los pilares de una estrategia que busca reducir el impacto de posibles inundaciones.
Mientras la evolución del fenómeno climático continúa bajo observación, el desafío será sostener ese trabajo preventivo y profundizar la conciencia ciudadana sobre la importancia de convivir con una realidad hidrológica que forma parte de la geografía chaqueña.

La experiencia de las
grandes inundaciones

Las autoridades provinciales reconocen que la historia reciente demuestra la necesidad de mantener una planificación permanente.
Los eventos registrados durante los ciclos de El Niño de 2015-2016 provocaron importantes inundaciones en distintas provincias del Litoral argentino, afectando viviendas, rutas, actividades productivas y servicios públicos.
En el caso del Chaco, las crecidas del Paraná, del Paraguay y del río Negro obligaron a desplegar numerosos operativos de evacuación y asistencia social.
Años más tarde, nuevos episodios de lluvias extraordinarias volvieron a poner a prueba la capacidad de respuesta de los organismos provinciales.
Esa experiencia permitió fortalecer protocolos, mejorar la articulación institucional e incorporar aprendizajes que hoy forman parte de la planificación preventiva.
«Cada emergencia deja enseñanzas. Después de cada evento se revisan los procedimientos, se corrigen errores y se incorporan nuevas herramientas. Todo ese conocimiento hoy forma parte de nuestra planificación», indicó Santos.

El impacto del fenómeno
El Niño sobre el Chaco

El comportamiento climático del nordeste argentino está estrechamente vinculado a lo que ocurre en la enorme cuenca del Plata, uno de los sistemas hídricos más importantes del continente sudamericano. Allí confluyen los ríos Paraná, Paraguay, Uruguay y Bermejo, además de cientos de afluentes que atraviesan Brasil, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Argentina.
Cuando el fenómeno El Niño provoca precipitaciones superiores a los valores normales en esos países, toda esa agua comienza un lento recorrido hacia el sur. Semanas o incluso meses después, ese incremento en los caudales termina impactando sobre las provincias argentinas ubicadas aguas abajo, entre ellas el Chaco.
Por esa razón, la vigilancia meteorológica no se limita a observar las lluvias que se producen dentro del territorio provincial, sino que incluye un monitoreo permanente de toda la región.
«Nosotros dependemos mucho de lo que ocurre fuera de la provincia. Si en Brasil llueve durante varios días seguidos o si las lluvias son muy importantes en el Paraguay o en Salta, esa agua termina llegando a nuestros ríos. Por eso trabajamos con información hidrológica y meteorológica de toda la cuenca», explicó el subsecretario de Protección Civil, Gustavo Santos.
Ese seguimiento permanente permite anticipar escenarios y preparar los recursos con suficiente tiempo para responder si la situación se agrava.

El desafío de convivir
con los grandes ríos

Históricamente, el Chaco ha debido adaptarse a una realidad geográfica particular.
Su territorio está atravesado por numerosos cursos de agua y posee extensas planicies con muy poca pendiente, lo que favorece la acumulación de agua cuando las precipitaciones son abundantes.
A ello se suma la influencia directa de los ríos Paraná, Paraguay, Negro y Bermejo, cuyos niveles dependen tanto de las lluvias locales como de las que se registran cientos de kilómetros al norte.
Cada vez que esos ríos aumentan significativamente su caudal, las localidades ribereñas comienzan a reforzar sus sistemas de defensa, monitorear terraplenes y preparar eventuales operativos de evacuación.
No obstante, Santos aclaró que la situación actual todavía se mantiene dentro de parámetros controlables.
«Hoy observamos un crecimiento gradual de todos los ríos. No estamos frente a una situación extraordinaria, pero sí sabemos que esa tendencia podría acentuarse si se cumplen los pronósticos de mayores precipitaciones para la primavera y el verano», explicó.

La coordinación como
principal herramienta

Una de las conclusiones que dejaron las grandes emergencias registradas durante las últimas décadas es que ninguna institución puede enfrentar sola un fenómeno climático de gran magnitud.
Por ese motivo, el Plan Federal Enos propone una coordinación permanente entre organismos nacionales, provinciales y municipales.
En ese esquema participan Protección Civil, la Administración Provincial del Agua (APA), la Dirección de Vialidad Provincial (DVP), los ministerios de Salud y Desarrollo Humano, las fuerzas armadas y de seguridad, municipios, organismos meteorológicos y la Agencia Federal de Emergencias.
Cada institución posee responsabilidades específicas que se activan según evolucione la situación.
«Lo más importante es que todos sepamos qué función cumplimos antes de que aparezca la emergencia. Eso evita demoras y permite que los recursos lleguen rápidamente donde realmente hacen falta», sostuvo Santos.

Una comunidad preparada
también salva vidas

El funcionario insistió en que ninguna planificación estatal alcanza si la sociedad no acompaña con conductas responsables.
Por ello reiteró una serie de recomendaciones básicas que pueden marcar una diferencia importante durante los períodos de lluvias intensas.
Entre ellas mencionó mantener limpios los desagües, no arrojar residuos en canales o cunetas, respetar las advertencias oficiales, evitar circular por calles anegadas y colaborar con las autoridades cuando sea necesario.
«La basura que termina en un canal puede provocar el anegamiento de todo un barrio. Muchas veces creemos que una pequeña acción no tiene consecuencias, pero durante una tormenta intensa esos residuos impiden el escurrimiento normal del agua y agravan la situación», explicó.
También recomendó que las familias que viven en sectores históricamente inundables tengan preparado un plan de emergencia, con documentación personal resguardada, medicamentos esenciales y los elementos indispensables en caso de una evacuación preventiva.


Source link

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba