El Tour de Francia, preparado para el gran combate Pogacar-Vingegaard


El tiempo pasa como una sombra que huye del sol. Tadej Pogacar, de 27 años, juega, prolonga su adolescencia, la falsa inocencia, la pureza de quien convierte el Tour en una diversión, una distracción de la vida. Huye de las sombras. Del terror oculto tras el sueño, del momento en el que tenga que pagar los plazos del préstamo de su pacto a lo Dorian Gray y deba vivir el resto de sus días sin poder recuperar la sensación de los pocos años de juventud intensificada que ve reflejados aún frescos en la mirada despreocupada de su compañero Isaac del Toro, de 22 años; en los rizos audaces del niño Paul Seixas, de 19; en la libertad soñada de Juan Ayuso, de 23, ya en otro equipo; en la determinación de Remco Evenepoel tenaz, de 26 ya.
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