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de las presidenciales en Francia al adelantamiento electoral en España


El mapa político europeo puede ser muy distinto dentro de 12 meses. O prácticamente el mismo. Cientos de millones de europeos están llamados a las urnas en los próximos 12 meses, cuando se renovarán un tercio de los gobiernos del bloque, entre ellos los mayores excepto el alemán.

El español Pedro Sánchez desató este lunes la carrera electoral. España votará el 29 de noviembre próximo en lugar del 18 ó el 25 de julio del próximo año, como estaba previsto, después de que el Parlamento español rechazara los dos decretos-leyes sobre vivienda con los que el Gobierno pretendía poner remedio a las prácticas más crueles de un mercado de vivienda con precios al alza por encima de los salarios desde hace años.

Sánchez, sobre todo jugador político, olió que el momento es favorable y que la derrota anunciada en julio porque todos los sondeos dan mayoría absoluta a la unión del conservador Partido Popular y el ultraderechista VOX, puede ser otra victoria por la mínima, como en 2023, si se instala en el debate político una batalla entre la clase alta rentista y una mayoría social que ve en la vivienda el primer problema del país.

Los sondeos ponen la suma de Partido Popular y VOX en el entorno del 50% del voto (todos los analistas consideran que les valdría con 47% ó 48%, debido al reparto de escaños), pero ya en 2023 Sánchez levantó casi cuatro puntos durante la campaña electoral. Las fuentes consultadas este lunes en Madrid consideran que, si bien la derecha es favorita, dos meses son muy largos.

El 2027 electoral empezará en Estonia en marzo, donde se espera que los conservadores puedan seguir gobernando con ayuda de varios pequeños partidos. Le seguirá Finlandia a principios de 2027, donde la extrema derecha está en el gobierno de coalición, pero empieza a pagar en los sondeos sus errores de gestión.

El plato fuerte de 2027 llegará a finales de abril y principios de mayo, cuando se celebren las dos vueltas de las presidenciales francesas, probablemente las elecciones más importantes del bloque europeo en años. La ultraderechista Marine Le Pen lo intentará de nuevo tras dos derrotas contra el liberal Emmanuel Macron, que ya no puede presentarse. No está claro todavía quién irá al ballotage contra Le Pen, pero tienen opciones, por este orden, la izquierda radical con Jean-Luc Melenchon, un macronista tirando a conservador como Edouard Philippe y, muy lejos, el socialista André Glucksmann.

La importancia de las elecciones francesas sobre la política europea hace que todo el bloque mire sobre todo al 5 de mayo, fecha del ballotage. Si ese día se enfrentan Marine Le Pen y Jean-Luc Melenchon en Bruselas crujirán los goznes de las puertas. Si uno de los dos llegara a la Presidencia francesa, sobre todo con la extrema derecha presionando desde la oposición en Alemania, habría cambios sustanciales en la posición francesa en Europa, desde la ayuda a Ucrania hasta la gestión de los presupuestos europeos.

Antes del 25 de junio debe haber elecciones en Grecia, donde el primer ministro actual, el conservador Kyriakos Mitsotakis, es probablemente el dirigente europeo que puede ir a las urnas más seguro de renovar mandato, pese a un intento de reorganización de fuerzas de izquierdas, por ahora fallido, el ex premier Alexis Tsipras.

Entre septiembre y noviembre del próximo año llegará Eslovaquia, donde el inclasificable populista Robert Fico se juega la renovación y, sobre todo, Polonia e Italia.

En Italia buena parte del resultado dependerá de si las izquierdas consiguen formar una coalición coherente que se enfrente a la primera ministra Giorgia Meloni y en cuanto le crece a esta a su derecha el general retirado y ahora eurodiputado Roberto Vannaci. Meloni, que desde septiembre encabeza el Gobierno más longevo de la historia de la República italiana, busca repetir mandato mientras pelea con Bruselas para que la Comisión Europea para poder gastar más en contener la subida de precios energéticos.

En Polonia el primer ministro conservador y europeísta Donald Tusk se juega el puesto otra vez contra una extrema derecha del PiS a la que los sondeos no descartan para volver al poder.

Alemania no va a las urnas en legislativas en 2027, pero sí en una cascada continua de regionales que pueden dañar aún más a un Merz que no acaba de estabilizarse en el poder.

El mapa político europeo de aquí a un año puede ser muy similar, pero también se abren otros escenarios: desde una victoria contra pronóstico de Sánchez y la recuperación de la izquierda italiana, hasta la llegada a España y a Francia, y de nuevo a Polonia, de dirigentes de extrema derecha.


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