Una «discreta» sanción europea ya le cuesta 2.500 millones de dólares a Israel


La Unión Europea lleva años sin lograr ponerse de acuerdo para sancionar a Israel, como piden varios países del bloque, por las muertes de civiles durante la guerra desatada en Gaza como respuesta a los atentados de Hamas en Israel en 2023.
Pero algunos gobiernos del bloque han ido encontrando sus propias vías. La última, que narra esta semana el diario online EUobserver le está saliendo muy cara a Israel, que ya perdió al menos 2.500 millones de dólares por culpa de Irlanda y Luxemburgo, que están impidiendo que el Estado hebreo comercialice sus bonos en el mercado europeo.
El mecanismo es sencillo. Israel Bonds es la marca comercial de un programa de emisiones de deuda pública israelí comercializado por un banco público israelí llamado Development Corporation for Israel. Los inversores compran bonos emitidos por el Estado de Israel, que es quien devuelve el nominal y paga los intereses. El dinero recaudado va al Tesoro israelí. No está destinado a una partida en concreto sino a financiar gasto público en general. Por lo tanto, puede financiar gasto militar.
Y ahí entra en juego la maquinaria europea de los países que llevan años intentando, infructuosamente, que la Unión Europea como bloque sancione a Tel Aviv.
Para vender esos bonos en Europa, Israel necesita que una autoridad financiera nacional de la UE apruebe el correspondiente folleto de emisión. Durante años ese papel lo hizo el Banco Central británico. Tras el Brexit, Israel entregó ese papel al Banco Central de Irlanda. Esos folletos deben cumplir la normativa europea y llevan información sobre el emisor, los valores ofrecidos o los riesgos de la inversión. Pero una vez que se aprueba por una autoridad nacional de los 27 puede venderse en todos los países de la UE mediante un mecanismo conocido como “pasaporte financiero europeo”.
Después de que Israel comenzara la operación militar en Gaza, tras los atentados terroristas de Hamas en suelo israelí el 7 de octubre de 2023, empezó la presión al Banco Central irlandés para que rechazara seguir haciendo de puerta europea de los bonos israelíes.
En septiembre de 2024 Irlanda aprobó un año más y en 2025 Israel entregó esa labor a las autoridades financieras de Luxemburgo. El 1 de septiembre de 2025 Luxemburgo aprobó el folleto y los bonos israelíes siguieron vendiéndose en Europa. Pero el pasado verano las autoridades luxemburguesas dijeron que no pensaban aprobar más folletos y el 31 de agosto acabó la autorización. Desde entonces Israel no tiene permiso para financiar o refinanciar su deuda pública en los mercados europeos.
Luxemburgo e Irlanda son dos de los países, con Eslovenia, Malta, Bélgica y sobre todo España, que más han intentado que se aprueben sanciones contra Israel. Las autoridades luxemburguesas recibieron durante todo el año varias comunicaciones de organizaciones de derechos humanos. Al no renovar la aprobación la responsabilidad volvió de rebotada a Irlanda, que se niega a aprobar el folleto de emisión.
El gobierno de Benjamin Netanyahu tiene tres soluciones en danza. La primera sería que Irlanda volviera a aprobar el folleto de emisiones que presentó Israel, algo que se ha convertido en políticamente imposible.
La segunda sería trasladar la aprobación a otra autoridad financiera europea. Alemania aparece en la información de EUobserver como posible destino porque es el país más amable con Israel en la UE y el que siempre se ha movido para impedir sanciones, pero no hay información al respecto de ese movimiento. La tercera salida es que nadie apruebe el folleto y los mercados financieros europeos queden definitivamente cerrados para los bonos israelíes.
Israel tiene una puerta abierta a través de la vía judicial. El Derecho de la UE no permite que un banco central nacional rechace de forma arbitraria una solicitud que cumpla todos los requisitos legales, salvo que haya un régimen de sanciones en activo, como en el caso de Rusia, que no hay hacia Israel. E Israel puede también derivar esas emisiones hacia el mercado estadounidense, pero el cierre de los mercados europeos decidido por Irlanda y Luxemburgo, aún de forma temporal y sin hacer ruido ni aprobar oficialmente sanciones, muestra la voluntad de algunos gobiernos europeos de sancionar a Israel por el genocidio en Gaza.
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