Las peñas del Rayo piden paralizar la campaña de abonados ante el cierre del Estadio de Vallecas | Fútbol | Deportes

El conflicto entre la Comunidad de Madrid y el Rayo Vallecano por la gestión del Estadio de Vallecas continúa enquistado este jueves después de que, por segundo día consecutivo, los técnicos enviados por el Gobierno regional no pudieran acceder al recinto para iniciar las obras de urgencia tras encontrarse las puertas del estadio cerradas.
La Comunidad, propietaria del estadio, suspendió cautelarmente la concesión administrativa al club tras una auditoría que detectó graves deficiencias de seguridad y mantenimiento, asegurando que está facultada para ejecutar las actuaciones necesarias. Sin embargo, denuncia que responsables del Rayo continúan impidiendo la entrada de los operarios. El club se remite al presidente, Raúl Martín Presa, quien, 48 horas después de los incidentes, sigue manteniendo el silencio. Fuentes de la entidad aseguran que el máximo dirigente rayista comparecerá “en breve”, sin concretar nada más que un “entre hoy y mañana”.
Ante este escenario, la Federación de Peñas del Rayo Vallecano y la Plataforma ADRV (asociación nacida para defender los intereses del club frente a la directiva) han reclamado la paralización inmediata de la campaña de abonados y el reembolso de la cuota a quienes ya hayan renovado. Según la web del club, la renovación online de abonos se puede hacer hasta este domingo 2 de agosto, mientras que presencialmente es hasta el jueves 6 de agosto y para aquellos socios que deseen un cambio de localidad, el plazo es el 7 y 8 de agosto. Los plazos, con la incertidumbre de dónde se disputará el estreno como local del Rayo ante el Alavés el 20 de agosto, son bastante apurados. Y los colectivos rayistas critican que el club siga sin emitir ningún comunicado sobre la ubicación del equipo durante las obras e incluso si habrá público en esos encuentros.
Víctor Sainz, representante de la plataforma ADRV, muestra su incredulidad ante esta situación: “¡Cómo puedes estar vendiendo unos abonos para unos partidos que sabes que en Vallecas no se van a jugar, quizás ni en la Comunidad de Madrid! Es absurdo. Las peñas estamos peleando para ver si, al menos, paralizan esas ventas, pero por ahora siguen adelante como siempre» lamenta. “El 14 de junio el club debía haber mandado a la Comunidad de Madrid un informe certificando que ha arreglado los problemas del campo de fútbol (tuberías, césped, planes de evacuación…), pero no lo ha hecho, y eso ha derivado en la retirada de la concesión del estadio por parte de la Comunidad al club. Ahora el club está intentando salvar todo en el último momento, limpiándolo en tiempo récord y dejándolo lo mejor posible, lo de siempre”, añade en referencia a las imágenes difundidas ayer en redes sociales por la plataforma digital Unión Rayo, donde varias personas se veían en las gradas recogiendo con grandes bolsas basura entre los asientos y barriendo las escaleras del graderío.
Ángel Domínguez, presidente de Accionistas ADRV, cree que en el mejor de los casos, “el Rayo no podrá jugar en Vallecas los primeros dos o tres meses de la temporada, hasta que la Comunidad de el visto bueno para que se pueda jugar de nuevo en el estadio del barrio vallecano”. Los plazos, según la Comunidad, van de dos a seis meses. Eso sí, lamenta que el club no haya dado ni siquiera una alternativa para jugar esos primeros meses, y que se sigan vendiendo los abonos con esa incertidumbre, especialmente sabiendo que muchos socios no van a poder desplazarse dependiendo de la distancia que sea.
La Comunidad sostiene que las reformas son imprescindibles para garantizar la seguridad y la salubridad del estadio y asegura que, una vez extinguida la actual concesión, impulsará un nuevo contrato de gestión con mayores exigencias para evitar que vuelva a repetirse una situación similar. Y es que los problemas ya comenzaron la pasada temporada, cuando se suspendió el partido que tenía que disputar el Rayo en Vallecas contra el Real Oviedo por el mal estado del césped. En la jornada siguiente en casa, el equipo tuvo que mudarse a Leganés para recibir al Atlético de Madrid. Ahora los socios y el club esperan no tener que volver a exiliarse.
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