Provinciales

Salgado: «La vivienda propia no puede ser un sueño imposible para las familias»

La construcción atraviesa un momento de transición en la Argentina y particularmente en el Chaco. Mientras el sector espera señales de recuperación a partir de posibles nuevos créditos impulsados desde el gobierno nacional y programas provinciales destinados a dinamizar la actividad, las empresas constructoras continúan atravesando un escenario complejo marcado por la caída de la obra pública, la baja demanda y las dificultades de acceso al financiamiento.
En diálogo con LA VOZ DEL CHACO, el presidente de la Cámara de la Construcción del Chaco, Alejandro Salgado, valoró la posibilidad de que se implementen nuevas líneas de crédito para viviendas, aunque advirtió que el éxito de esas medidas dependerá del diseño del programa y del destino que tengan los fondos.
«A prima facie parece ser una muy buena noticia, pero dependerá un poco de cómo se pueda implementar», explicó Salgado al analizar la posibilidad de nuevos créditos promovidos desde el Ministerio de Economía.
Para el dirigente empresarial, uno de los puntos centrales será determinar qué tipo de viviendas podrán financiarse y si la política estará orientada únicamente a inmuebles terminados o también incluirá la construcción de nuevas unidades.
«Es importante primero ver qué cantidad de soluciones realmente pueden generarse, pero también qué tipo de soluciones. Porque si solamente apunta a unidades ya terminadas, que son aptas para escriturarse, podría haber un problema de poca oferta y aumentar el precio del metro cuadrado», señaló.
Según explicó, una mayor demanda concentrada sobre una oferta limitada podría provocar un efecto contrario al buscado.
«Eso generaría un efecto desfavorable por una cuestión de oferta y demanda. Por eso es necesario que también haya crédito para obras nuevas, porque no solamente va a motorizar el sector, sino que va a evitar que el precio del metro cuadrado sufra un brusco aumento», sostuvo.

«El problema no es solo el precio, sino la falta de financiamiento»
Uno de los principales obstáculos para el acceso a la vivienda continúa siendo la falta de créditos hipotecarios accesibles. Salgado consideró que, si bien existen algunas alternativas en el mercado financiero, las condiciones actuales limitan fuertemente la cantidad de familias que pueden acceder.
«Está difícil, porque son pocas las personas que califican y las tasas de interés son elevadas», afirmó.
El presidente de la Cámara de la Construcción explicó que algunas líneas ajustadas por UVA pueden resultar razonables, pero que otras presentan costos demasiado altos para un crédito de largo plazo.
«Hay créditos que están cerca de UVA más 4 puntos y pico, que es una tasa razonable, pero hay otros que están en UVA más 10% y eso es muy alto, porque UVA es sinónimo de inflación», detalló.
Para Salgado, una tasa elevada termina reduciendo considerablemente la cantidad de personas que pueden acceder. «Vamos a suponer que los salarios en el futuro suban de acuerdo al valor de la UVA, pero pagar 10 puntos por encima de la inflación es una tasa muy alta para un crédito a largo plazo», sostuvo.
En ese sentido, planteó que la discusión sobre vivienda debe centrarse en la posibilidad real de financiamiento y no únicamente en el valor de las propiedades.
«El problema no está solamente en el precio del metro cuadrado, sino en la falta de crédito. En ningún país del mundo una persona compra un departamento de contado o en dos años. Inclusive en países desarrollados existen créditos a 20 o 30 años», remarcó.

El desafío del alquiler y la vivienda propia
Salgado puso especial énfasis en la situación de miles de familias que pasan décadas pagando alquiler sin poder acceder a una vivienda propia.
«Hay que dejar de hablar solamente del sector de la construcción y empezar a hablar de las necesidades de la gente», planteó.
En esa línea, explicó que la vivienda no debe ser considerada únicamente como una actividad económica, sino como una política social.
«Una familia puede estar 20 o 30 años pagando alquiler, renovando cada dos o tres años dependiendo de si puede afrontar los aumentos o no. Eso no es una buena calidad de vida», expresó.
El dirigente agregó que la incertidumbre que genera no contar con una vivienda propia también afecta las decisiones económicas familiares.
«Nunca es tuyo. Entonces uno no se anima a invertir, porque sabe que esa vivienda no le pertenece, y eso genera una sensación de ansiedad que no es buena para la calidad de vida», señaló.
Para Salgado, incluso un crédito de varias décadas puede representar una mejora significativa frente al alquiler.
«Aunque una persona saque un crédito y pague su casa durante 50 años, no es lo mismo que pagar un alquiler durante toda la vida, porque al final tiene algo propio», afirmó.

constructoras: baja actividad y menos empleo
Respecto de la situación actual de las empresas vinculadas a la construcción en la provincia, Salgado reconoció que la mayoría atraviesa un período de baja actividad.
«Las empresas están, en su mayoría, con poco trabajo», manifestó.
Como indicador de la situación del sector, señaló la cantidad de trabajadores empleados. «El índice más importante es la cantidad de obreros. Hoy estamos alrededor de 4 mil trabajadores, cuando históricamente hablamos de una media cercana a los 8 mil», explicó.
La caída del empleo refleja el impacto que tuvo la paralización de numerosas obras y la reducción de inversiones.
Sin embargo, el titular de la Cámara de la Construcción del Chaco aseguró mantener una mirada optimista: «Somos optimistas porque vemos intención tanto del gobierno provincial como, aparentemente, del nacional, a partir de nuevas noticias que estamos leyendo, de recuperar el sector».
No obstante, insistió en que la importancia de la construcción excede la generación de empleo directo: «Cuando hablamos de infraestructura hablamos de todo: escuelas, centros de salud, rutas, redes eléctricas y viviendas. Todo eso mejora la calidad de vida de la gente».

Obra pública, infraestructura
y la inversión
La paralización de la obra pública nacional fue otro de los temas abordados por Alejandro Salgado, quien consideró que la reducción de la inversión responde principalmente a una decisión económica del gobierno nacional vinculada al objetivo de alcanzar el equilibrio fiscal.
Para el presidente de la Cámara de la Construcción del Chaco, la falta de ejecución de obras tiene consecuencias directas sobre la infraestructura existente y sobre las posibilidades de desarrollo de las provincias.
«Creo que la paralización es fundamentalmente a nivel nacional y tiene mucho que ver con un fuerte interés de llegar al déficit cero, incluyendo la parte financiera, el pago de intereses y deuda», explicó.
Según Salgado, dentro de ese esquema también quedaron relegados fondos específicos destinados originalmente a determinadas áreas de infraestructura.
«Hay fondos que por ley están destinados a determinadas cuestiones, como el Fondo de los Combustibles. Entiendo que esos fondos están en una cuenta, pero no están siendo ejecutados», señaló.
Para el dirigente empresarial, esa situación repercute directamente en el deterioro de rutas y otros sistemas de infraestructura.
«Eso hace que tengamos rutas en mal estado y otros problemas que podrían evitarse si esos recursos se aplicaran al destino para el cual fueron creados», sostuvo.

el equilibrio entre estabilidad y crecimiento
Consultado sobre si la baja de la inflación alcanza por sí sola para reactivar sectores productivos como la construcción, Salgado reconoció que se trata de un debate complejo que excede al sector.
«Ahí ya entramos en terreno de la macroeconomía. Yo quisiera creer que se puede bajar la inflación y aumentar la actividad, pero hay algunos libros que dicen que no», expresó.

«El que no se capacite en IA perderá oportunidades»

Al referirse a la situación de los profesionales vinculados al sector, Salgado sostuvo que ingenieros, arquitectos y técnicos atraviesan una realidad similar a la de las empresas constructoras.
«Cuando hablamos de construcción, ingenieros y arquitectos estamos todos en el mismo barco. Algunos están más vinculados a infraestructura y otros a arquitectura, pero muchas veces trabajamos en conjunto», explicó.
Frente a los cambios tecnológicos, destacó la importancia de la capacitación permanente: «Los programas informáticos ayudaron muchísimo. Hoy los cálculos son más rápidos, permiten manejar mayor cantidad de información y mejorar los procesos de diseño».
También se refirió al avance de la inteligencia artificial y su impacto en el mundo laboral. «La Inteligencia (IA) Artificial no necesariamente va a quitarle trabajo a la gente, pero seguramente quien no sepa utilizarla perderá oportunidades frente a quien sí la maneje», sostuvo.
Por ese motivo, consideró fundamental que los profesionales incorporen nuevas herramientas. «Hay que capacitarse en inteligencia artificial porque hacia ahí apunta todo», remarcó.

«La construcción desde las necesidades de la gente»
Alejandro Salgado insistió en que el debate sobre construcción debe superar la mirada exclusivamente económica.
«Todos sabemos que la construcción moviliza obreros, proveedores, subcontratistas y muchos sectores relacionados, pero no tenemos que quedarnos solamente con eso», afirmó.

Segundo puente Chaco-Corrientes: una obra estratégica

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la posibilidad de avanzar con la construcción del segundo puente entre el Chaco y Corrientes, una infraestructura considerada estratégica para la región.
Salgado recordó que existen estudios previos sobre la viabilidad económica del proyecto y la posibilidad de recuperar parte de la inversión mediante un sistema de peaje: «Había estudios hechos de que el puente se podía ejecutar y recuperar gran parte de la inversión a través del peaje».
Sin embargo, aclaró que esos estudios necesitan ser actualizados. «Hasta donde tengo entendido, son estudios un poco viejos y el proyecto del puente también está un poco guardado. Incluso cuesta acceder a la información completa del proyecto», manifestó.
Para el presidente de la Cámara de la Construcción del Chaco, la obra sigue siendo una necesidad estratégica para ambas provincias: «Todos sabemos la importancia de ese puente, así que ojalá se pueda arrancar», afirmó.
Además, consideró que no necesariamente debe esperarse a tener definida toda la construcción para comenzar con trabajos preliminares.
«Podríamos empezar haciendo la circunvalación, liberando trazas, avanzando con las expropiaciones y toda la parte legal, porque esos procesos llevan mucho tiempo», planteó.

«Se necesita ir reduciendo cargas»
Salgado también se refirió al actual puente Chaco-Corrientes y al impacto del paso del tiempo sobre una estructura que ya tiene más de medio siglo.
«El puente tiene 53 años y el hormigón sufre un proceso de envejecimiento que se llama carbonatación, donde el material va perdiendo propiedades con el tiempo», explicó.
Desde su experiencia como docente de hormigón en la universidad, señaló que el problema no está solamente en la resistencia del material.
«El hormigón no solamente cumple una función estructural, también protege al acero que está en su interior. Cuando esa protección empieza a deteriorarse, la estructura pierde capacidad», detalló.
El ingeniero sostuvo que las condiciones actuales de tránsito son muy diferentes a las previstas cuando fue construido: «Cuando se calculó el puente estaba previsto que pudiera cruzar una carga muy importante, como un tren de aplanadoras. Hoy ese tipo de exigencia ya no es la misma».
Aunque aclaró que no es especialista en evaluación estructural del puente, consideró que con el paso de los años será necesario limitar progresivamente determinadas cargas.
«Dentro de 10 o 15 años posiblemente haya que ir reduciendo el tránsito pesado, especialmente de camiones, porque la estructura necesita una administración de sus cargas», expresó.
Utilizó una comparación con el envejecimiento humano: «Es como una persona. Una actividad física que alguien puede hacer a los 30 o 40 años quizás no puede hacerla de la misma manera a mayor edad. El puente necesita que se le vaya reduciendo la exigencia».
Para Salgado, el objetivo final debería ser que el puente actual pueda continuar funcionando como conexión urbana entre ambas ciudades, mientras una nueva estructura absorba el tránsito pesado y regional.
«El puente Chaco-Corrientes actual debería quedar para el tránsito vehicular entre las ciudades, mientras que una nueva conexión debería hacerse cargo del transporte de mayor escala», concluyó.

Vivienda, costos y financiamiento

La crisis habitacional fue uno de los ejes centrales de la entrevista con Alejandro Salgado, quien sostuvo que la construcción de viviendas debe ser entendida como una política de desarrollo social y no solamente como una actividad económica.
Al analizar la situación actual de la vivienda en la provincia, destacó el trabajo del Instituto Provincial de Desarrollo Urbano y Vivienda (Ipduv), aunque reconoció que la demanda acumulada supera ampliamente la capacidad de respuesta del Estado.
«Creo que el Instituto de Vivienda se está manejando con muy buen criterio. Es una institución que está cumpliendo con los compromisos que asume: obra que arranca, obra que se paga», afirmó.
Según explicó, uno de los principales problemas que históricamente afectó al sector fue la incertidumbre sobre los pagos.
«Una empresa puede necesitar trabajo, pero si le dan una obra y después no le pagan, eso termina agravando el problema. No alcanza solamente con generar actividad, también hay que garantizar el cumplimiento de los compromisos», señaló.
Salgado indicó que actualmente existen obras que continúan ejecutándose con recursos disponibles, como los fondos provenientes del Fondo Nacional de la Vivienda (Fonavi).
«El Instituto está construyendo, tiene los fondos del Fonavi y algo se está ejecutando, pero es imposible satisfacer la enorme demanda de viviendas que existe, una demanda que viene de muchos años», sostuvo.
En ese sentido, afirmó que el déficit habitacional es un problema estructural. «Todos los años hablamos de lo mismo. Hace 50 años que hablamos de la falta de viviendas y la necesidad se sigue acumulando», remarcó.

El valor de construir
una vivienda
Al analizar por qué una vivienda resulta difícil de adquirir para muchas familias, Salgado planteó que el debate sobre los costos debe ser abordado con una mirada comparativa.
«Cuando hablamos del costo de construcción tenemos que preguntarnos por qué decimos que es caro. ¿Es caro porque no alcanza el bolsillo de quienes quieren acceder o porque realmente somos caros frente a otros países?», cuestionó.
Para el dirigente, la comparación internacional muestra que Argentina no necesariamente tiene costos constructivos elevados, sino problemas vinculados principalmente al financiamiento.
«Sería interesante comparar cuánto cuesta construir en países como Chile, Brasil o Uruguay para saber realmente si somos caros o no», expresó.
En relación con Paraguay, explicó que parte de la diferencia está vinculada al esquema impositivo: «Ellos pueden tener una pequeña ventaja de precio, pero es fundamentalmente impositiva.
Cuando uno analiza los impuestos que paga una empresa o una persona que compra una propiedad, encuentra diferencias importantes».
Según Salgado, la carga tributaria tiene una incidencia significativa: «Entre IVA, Ganancias y otros impuestos, hay por lo menos un 20 por ciento de diferencia para empezar a comparar».
Sin embargo, insistió en que la principal dificultad no está en el costo de construcción sino en la ausencia de financiamiento accesible.
«Para mí el problema principal no es que el metro cuadrado sea caro, sino que falta crédito», afirmó.

Debate sobre
el PROCREAR
Consultado sobre la eliminación del Procrear y el impacto que tuvo en miles de familias y trabajadores de la construcción, Salgado consideró que la decisión estuvo vinculada principalmente a cuestiones presupuestarias.
«Creo que el retiro de los planes de vivienda fue una cuestión netamente presupuestaria, relacionada con el objetivo de alcanzar el déficit cero», afirmó.
No obstante, planteó una mirada crítica sobre el funcionamiento del programa en etapas anteriores. «Hay que hacer una autocrítica fuerte sobre lo que fue Procrear, porque en muchos casos las familias no devolvieron en términos reales el valor recibido», señaló.
Según explicó, el problema estuvo en que las cuotas no mantuvieron el valor necesario para recuperar los recursos.
«El valor de las cuotas se fue retrasando hasta llegar a montos muy bajos. Entonces, si esos fondos hubieran retornado en valores adecuados, hoy permitirían construir más viviendas», sostuvo.
Sin embargo, reconoció que el programa permitió que muchas familias accedieran a una solución habitacional. «A la familia que recibió una vivienda seguramente le cambió la vida, pero el desafío es que las políticas públicas puedan llegar a más personas y no solamente a algunos beneficiarios», expresó.


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