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Wimbledon 2026: Muchova contra Noskova, una fiesta checa en la final de Wimbledon | Tenis | Deportes

Lo tiene ahí la buena de Coco Gauff, lo ve tan claro, tan cerca, tan cerquísima, que al final el deseo termina traicionándola y lo que parecía una volea sencilla —solo poner la raqueta y que la bola caiga mansa al otro lado de la red— acaba convirtiéndose en una condena. El leve toque no traspasa la frontera. ¡Horror! Se lleva las manos a la cabeza la estadounidense y, glups, indultada, traga saliva Karolina Muchova, quien a continuación, sobradamente agradecida, no perdona: 6-2, 1-6 y 7-6(10-8) para ella, tras 2h 35m. Será la checa, pues, quien dispute la gran final del sábado (17.00), traducida en una fiesta para su país porque ocurra lo que ocurra, acabará saliéndose con la suya. Enfrente estará su compatriota Linda Noskova (doble 6-4 a Marta Kostyuk, en 1h 19m).

Nunca habían convergido dos tenistas de su nacionalidad en el desenlace de un gran escenario, y será la primera vez desde 2009 que dos representantes —sean de la procedencia que sean— se juegan el título en Wimbledon; aquella tarde, Serena Williams superó a su hermana Venus. Desde un plano más general, las norteamericanas Sloane Stephens y Madison Keys fueron las últimas que coincidieron en el cierre de un major, con el triunfo de la primera en el US Open de 2017. Así que lo lamenta Gauff, aunque razona esa decisión que le ha costado el desempate decisivo. ¿Por qué apurar tanto? ¿Y por qué no, plantea ella?

“La gente dirá, ¿pero por qué has hecho eso? Pero es lo que decidí. ¿Fue lo correcto? Quizá no, pero si piensas en todos los puntos que he ganado gracias a las dejadas… Así es el tenis. Sinceramente, la devolución me pilló un poco desprevenida. Y me entró un poco de pánico. Creo que se necesitan momentos como este para aprender, pero no me arrepiento de nada. Así es como se aprende a ser mejor jugadora”, intenta relativizar. Le había ganado a Muchova los seis primeros pulsos entre ambas, pero en Stuttgart, este mismo año, la checa había maquillado. Nunca se habían medido sobre hierba, por donde la finalista, dicho sea de paso, había pasado con más pena que gloria.

En las cuatro últimas ediciones, Muchova había caído en el estreno. No obstante, el borrón parecía algo circunstancial en el recorrido de una tenista que maneja prácticamente todas las herramientas y a la que las lesiones le han impedido brillar más. Hace un año, la muñeca la martirizaba. “Solo había dos opciones: o desaparecía el dolor, o tenía que operarme”. Con todo lo que ello significa, claro. Disfruta ahora sobre el verde, a solo un paso de la gloria: “Trabajé mucho y ahora puedo volver a jugar con total normalidad”. Y disputará ahora su segunda gran final, después de haber perdido hace tres años la de Roland Garros contra la polaca Iga Swiatek. Por calidad, el tenis parece tener una deuda pendiente con ella.

“Karolina es una gran luchadora, una tenista increíble”, dirá luego Noskova, que a sus 21 años y como la duodécima del listado, debutará en una cita de este calibre. Ha dejado a sus espaldas estos días a Osorio, Cirstea, Keys, Mertens y Kostyuk. La ucraniana llegaba en plena forma, pero no encuentra la opción. Noskova se trajo a Londres el trofeo de Berlín y Muchova el de Bad Homburg; balance de 11-1 para ambas. Y eso que el césped se le resistía a la segunda. Las dos protagonizarán la fiesta checa, recordando que Marketa Vondrousova venció en 2023 y Barbora Krejcikova en 2024, y que antes dejó huella la bicampeona Petra Kvitova (2011 y 2014). Serán cinco títulos en los 15 últimos cursos. La celebración de las -ovas, recogiendo el testigo.

“No veía mucho tenis de pequeña, pero recuerdo a Petra ganar un Grand Slam aquí…”, transmite a pie de pista la joven Noskova. “Tenemos una gran historia en el tenis checo. Eso significa que nuestro país está haciéndolo muy bien. Es bonito que un país tan pequeño tenga tantas buenas jugadoras”, comparte Muchova. Ninguna de las dos había pisado hasta ahora la pista central de Wimbledon. Y entre ambas, un solo precedente: el año pasado en Nueva York, donde prevaleció la veterana.


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