La retracción del consumo golpea con fuerza al comercio del Chaco

El Chaco figura entre las jurisdicciones del norte argentino donde la retracción del consumo mantiene una tendencia sostenida durante 2026, en un contexto de descenso de las ventas que también alcanza a Jujuy, Salta, Catamarca y Formosa.
El escenario coincide con los resultados del Índice de Consumo Privado de la Universidad de Palermo, que registró una caída interanual del 1,5% en enero y una contracción acumulada del mismo porcentaje durante el primer cuatrimestre del año, reflejando un comportamiento de compra más prudente por parte de los hogares.
El informe indica que la pérdida del poder adquisitivo continúa condicionando el consumo privado, considerado el principal componente de la demanda agregada. Mientras no se produzca una recuperación de los ingresos reales, las familias mantienen un criterio de gasto defensivo y priorizan únicamente las compras indispensables, situación que limita las perspectivas de recuperación de la actividad comercial.
En ese contexto, el tesorero de la Cámara de Comercio de Resistencia, Martín Giménez, describió el panorama que atraviesa el sector en la provincia. «Desde que comenzó 2026, el sector percibe un parate bastante importante en el consumo. La gran mayoría de los rubros están con caídas significativas en las ventas», afirmó al referirse al comportamiento del mercado chaqueño.
El dirigente señaló además que el comercio provincial enfrenta una presión tributaria elevada en comparación con países vecinos. Según expresó, los comerciantes deben afrontar impuestos «muy superiores» a los de Paraguay y Brasil mientras intentan sostener su actividad frente a una apertura de importaciones que, según indicó, no registra antecedentes desde la década de 1990.
Giménez también sostuvo que el crecimiento observado en algunos sectores productivos no se traduce en una mejora para la actividad comercial. «Los sectores que están creciendo, como minería, hidrocarburos o el agro, tienen poca mano de obra y no derraman en la actividad comercial», explicó, al señalar que la expansión de esas actividades no genera un efecto directo sobre las ventas del comercio urbano.
REALIDAD REGIONAL Y COMPORTAMIENTO DEL CONSUMO
El escenario chaqueño forma parte de una dinámica compartida por varias provincias del norte argentino. De acuerdo con el relevamiento, en Resistencia, San Salvador de Jujuy, Salta, San Fernando del Valle de Catamarca y Formosa se observa una disminución del consumo acompañada por una pérdida del poder adquisitivo, mientras las familias concentran sus compras en alimentos y productos esenciales y los comerciantes buscan sostener sus negocios.
En Jujuy, los datos de la Dirección Provincial de Estadística y Censos muestran que las ventas en supermercados, medidas a precios constantes, disminuyeron un 6,6% interanual durante abril de 2026.
El acumulado del primer cuatrimestre registró un retroceso del 10,4% respecto del mismo período de 2025, mientras el incremento de la facturación en valores corrientes respondió al aumento de los precios y no a un mayor volumen de ventas.
Los registros oficiales jujeños también indican que los productos de la canasta alimentaria concentran la mayor parte de las operaciones comerciales. El rubro almacén representó el 29,5% de la facturación total, seguido por carnes, artículos de limpieza y perfumería, bebidas y lácteos.
Además, el gasto promedio por ticket se ubicó por debajo del promedio regional y nacional, mientras se realizaron 856.802 operaciones durante abril en las 39 bocas de expendio relevadas.
En Salta, un informe elaborado con datos del Indec y del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial señaló que las ventas en supermercados disminuyeron un 7,1% durante el primer cuatrimestre de 2026 respecto del mismo período del año anterior.
El estudio atribuye la situación principalmente a la pérdida del poder adquisitivo, mientras el economista Sebastián Cristofari explicó que parte de las compras migró hacia mayoristas, comercios de cercanía y comercio electrónico, aunque remarcó que el deterioro del poder de compra continúa siendo un factor determinante.
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