España y Lamine reclaman el foco en Los Ángeles | Mundial 2026 de Fútbol


Avanza la Copa del Mundo y mejora el fútbol de España. Ya nadie mira hacia atrás, hasta las penalidades vividas en Rusia y Qatar, cuando el equipo no salía del punto de penalti, y otea la eliminatoria de octavos. Los internacionales de Luis De la Fuente respondieron sin titubear a la condición de favoritos en un partido de verdad ante la áspera Austria. Los jugadores recuperaron la energía y el fútbol volvió a ser tan fluido como para reclamar las cámaras del Mundial. El 3-0 es un resultado suficiente para acabar con los recelos y las sospechas sobre un equipo que nunca parecía redondo por las lesiones de jugadores como Nico Williams. De la Fuente encontró las soluciones en la exigente cita de Los Ángeles.
Ante las dudas que dejaron los partidos contra Uruguay y Cabo Verde, el seleccionador español respondió con una certeza: dispuso la misma formación que tan bien funcionó contra Arabia Saudí. A partir de la alineación de Porro como lateral, Olmo en calidad de tercer volente y Baena abierto al costado izquierdo, el equipo recuperó la confianza y maduró muy bien el partido hasta el gol de Oyarzabal. El plan de De la Fuente favoreció el juego asociativo y la expresividad de Lamine. Aunque reclama y asume la presión, el delantero azulgrana precisa de los mejores socios para marcar las diferencias ante zagueros físicos y sólidos como Laimer, siempre socorrido por la defensa de ayudas de Austria.
Lamine absorbió el juego con descaro, siempre desde el costado derecho, más extremo que nunca, y por tanto, dispuesto al mano a mano, al caño, regateador y centrador, un tormento para el equipo de Rangnick. Las jugadas de Lamine no tienen término medio porque difícilmente juega centrado como ocurre por ejemplo con Olise en Francia. Atrae, genera espacios y focaliza la sensación de peligro aunque la pelota esté en el lado contrario como pasó con el gol de Oyarzabal, habilitado desde la izquierda por Cucurella. España abría bien el campo y atacaba con sutileza con el juego entrelíneas de Olmo, un futbolista decisivo porque hay que tocar muy rápido y fino para superar la presión de Austria.
La fluidez y la velocidad de balón son fundamentales para evitar los duelos individuales y las jugadas divididas que propone el agresivo gegenspressing de Rangnick. Aunque al inicio daba la sensación de que la pelota pesaba, el campo estaba lento y costaba circular rápido, España rompió a jugar poco a poco hasta merecer un segundo gol antes de alcanzar el descanso y al inicio de la segunda parte, cuando empezó la rueda de cambios ofensivos en Austria. El 2-0 llegó cuando el partido se había roto, muy difícil para los centrocampistas, después de que a España le hubiera faltado precisión para culminar sus transiciones ante Schlager. El segundo gol evocó curiosamente la acción del 1-0.
El fútbol se localizaba en los pies de Lamine, que no siempre tomaba la mejor decisión por su interés en resolver el partido, cuando el balón cambió hacia la banda de Baena y su centro fue cabeceado por Porro. El tanto tuvo un efecto balsámico para un equipo hasta ahora muy solvente en defensa porque no ha encajado un gol en los cuatro partidos disputados en el Mundial. Los dos centrales mezclan bien y, a falta de un extremo puro como Nico Williams, nada mejor que la alternativa de Baena. A Oyarzabal parece que le da lo mismo, muy solvente como punto final de las jugadas desde la derecha y la izquierda, doble goleador también contra Austria después de marcar el 3-0.
El marcador invita al optimismo tanto como el juego en el momento en que llega la fase decisiva de la Copa del Mundo.
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