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La misión pendiente de Julián Alvarez con Argentina en plena crisis con el Atlético | Mundial 2026 de Fútbol

Julián Alvarez apretó el lunes el botón nuclear de su relación contractual con el Atlético de Madrid y se abocó a días complejos y muy tensos en el Metropolitano. Esa bomba la deberá resolver cuando regrese al Cerro del Espino, si no lo hace antes vía telemática. Mientras tanto, su misión más urgente es recuperar el puesto en el once de la selección argentina. Lionel Scaloni lo señaló hace tiempo como su preferido en el centro del ataque para acompañar a Leo Messi, pero una lesión en el tramo final de temporada con los rojiblancos le hizo llegar a Estados Unidos falto de kilómetros.

Lautaro Martínez fue el titular contra Argelia y Austria, y para Julián solo quedaron los desenlaces de ambos encuentros. La última cita de la fase de grupos, ante Jordania en la madrugada del sábado al domingo (4.00, Dazn), ya con el liderato atado, se presenta como una ocasión para que el atlético sume tiempo de juego a seis días de la eliminatoria de dieciseisavos en Miami, el próximo viernes.

Las comparecencias de Scaloni, después de cuatro títulos seguidos, suelen ser una balsa de aceite de palabras floridas. En los últimos tiempos hay una cuestión que le hace una gracia especial al técnico y que no entiende por qué de vez en cuando insisten en planteársela cuando él considera que ya ha dejado clara la respuesta con sus elecciones. ¿Pueden jugar juntos Julián Alvarez y Lautaro Martínez? “Es bravo, eh”, reaccionó después del duelo frente a Austria. “Lautaro, Julián y Messi. Después hay que defender, hay que correr. Me encantaría, amo a los dos, pero Leo tiene que jugar porque lo digo yo. No es fácil. Si perdemos el equilibrio, podemos ser un equipo vulnerable. Ellos lo han entendido. ¿Cómo no voy a querer que jueguen? Para mí es una decisión dura, pero el equipo está por delante», justificó esta semana.

Las explicaciones del entrenador devuelven la cuestión argentina al punto central de siempre, sea cual sea el asunto: todo se organiza alrededor de Messi. Sus esfuerzos defensivos están limitados a lo que él decida en cada momento, y más todavía con los 39 años cumplidos este miércoles, y el resto actúa de acuerdo a esa premisa. “La mayor virtud es que todos entendemos que jugamos para Leo”, afirmaba hace unos días Alexis Mac Allister, fijo en el centro del campo. “Sabemos que tenemos una forma de defender donde el técnico nos posiciona estratégicamente para estar todos juntos y jugar el fútbol que Argentina siempre hizo. Intentar juntar pases. Nosotros disfrutamos de jugar para él”, afirmó en una entrevista con Romario.

Así que, en circunstancias normales, entre Lautaro y Julián solo puede quedar uno. Solo si Messi no está, se abre una puerta. Y ante Jordania, Leo se tomará un descanso y partirá desde el banquillo, según anunció este jueves Scaloni. La estrella nunca quiso parar, aunque el paso del tiempo le ha forzado a considerar otros escenarios. En la Copa América de 2024, por ejemplo, tras ganar también los dos primeros partidos del grupo, en el tercero no tuvo participación. Y hace 10 días, con Argelia, con todo resuelto y otro triplete más en el contador, se ahorró los últimos 10 minutos.

Pero mientras el técnico interviene sobre estas cuestiones coyunturales, Julián Alvarez aspira a reconquistar su sitio en la delantera de la Albiceleste en un momento de máxima incertidumbre sobre su futuro más allá de la pasarela mundialista. En Qatar dio el sorpasso de su carrera, al arrebatarle la titularidad a Lautaro, y desde entonces Scaloni le ha mantenido el estatus. En las eliminatorias sudamericanas, salió de inicio en 11 de los 12 partidos. La excepción fue el último compromiso (Ecuador) con todo finiquitado. Lautaro había metido el gol del triunfo de la final de la Copa América de 2024 y terminó ese torneo con cinco dianas (frente a los dos de Julián), pero aquello no invirtió el orden de prioridades del preparador de Pujato.

Ahora el tiempo apremia a Julián en la Copa del Mundo después de que una lesión en el tobillo izquierdo durante las semifinales de la Champions contra el Arsenal le dejara en la enfermería el mes y medio previo a viajar a Estados Unidos y le obligara a medir los pasos. Los gunners, casualmente, son uno de los más interesados en él una vez que el delantero ha dicho públicamente que quiere una venta. Sus deseos apuntan al Barcelona, al que el Atlético amenazó con demandar ante la FIFA por tantear al jugador. Al final, quizá todo se quede en una queja formal. Un conflicto laboral e institucional mientras el futbolista trata de reconquistar su sitio en la Albiceleste.


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