Provinciales

Más de 26 mil pymes cerraron y se perdieron casi 340 mil empleos

La crisis económica continúa dejando una profunda huella sobre el entramado productivo argentino. De acuerdo con el informe «Análisis de la dinámica laboral y empresarial», elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (Cepa) a partir de datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 desaparecieron 26.448 empleadores y se destruyeron 339.841 puestos de trabajo registrados en todo el país.
Las cifras reflejan un deterioro sostenido de la actividad económica durante los primeros 28 meses de gestión del gobierno de Javier Milei.
En promedio, dejaron de existir 31 empleadores por día y se perdieron alrededor de 400 puestos de trabajo formales diarios, configurando uno de los procesos de contracción más importantes de los últimos años para el sector privado.
El informe muestra que la caída afectó tanto a la estructura empresarial como al mercado laboral formal. Mientras miles de pequeñas y medianas empresas cerraron sus puertas, sectores completos de la economía redujeron su capacidad de contratación, agravando un escenario de incertidumbre que también se refleja en los índices de desempleo e informalidad.
En ese contexto, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que la desocupación alcanzó el 7,8% durante el primer trimestre de 2026, equivalente a aproximadamente 1.72 millones de personas sin empleo.
El Gran Resistencia volvió a ubicarse entre los aglomerados urbanos con mayores dificultades laborales del país, registrando una tasa de desempleo del 9,7%.

Las pymes, víctimas del ajuste
Uno de los aspectos más significativos del informe del Cepa es que la desaparición de empresas se concentró casi exclusivamente en las pequeñas y medianas unidades productivas.
Del total de 26.448 empleadores menos registrados desde noviembre de 2023, 26.382 correspondieron a empresas con hasta 500 trabajadores. En términos porcentuales, esto significa que el 99,75% de los cierres afectó a pequeñas y medianas firmas.
Por el contrario, las compañías de más de 500 empleados representaron apenas el 0,25% de los empleadores que dejaron de operar, con 66 casos registrados.
Los números reflejan con claridad que la crisis golpeó con especial dureza a los sectores productivos más vinculados al mercado interno, donde las pymes desempeñan un rol central tanto en la generación de empleo como en la actividad económica regional.
La pérdida de estas empresas no solo implica la desaparición de unidades productivas, sino también la reducción de oportunidades laborales, la caída de inversiones y el debilitamiento de cadenas de valor que sostienen economías locales en todo el país.

los sectores
más afectados
El relevamiento identificó importantes diferencias sectoriales en el impacto de la crisis. En términos absolutos, el sector más perjudicado fue el comercio. La actividad de comercio mayorista y minorista, junto con la reparación de vehículos automotores y motocicletas, registró el cierre de 6.836 empleadores, liderando ampliamente el ranking nacional.
La caída refleja el impacto de la pérdida de poder adquisitivo, la reducción del consumo y las dificultades crecientes para sostener la rentabilidad de los negocios.
Por otra parte, la mayor disminución relativa de empleadores se observó en el sector de transporte y almacenamiento, donde la cantidad de empresas se redujo un 16,4% respecto de los niveles existentes al inicio del período analizado.
Ambas actividades constituyen pilares fundamentales de la economía nacional y tienen una fuerte presencia de pequeñas y medianas empresas, razón por la cual los efectos del deterioro económico se trasladan rápidamente al empleo y a la actividad comercial cotidiana.

La mayor reducción
Si bien el comercio encabezó el listado de cierres empresariales, la construcción fue el sector más golpeado en términos de pérdida de puestos de trabajo.
Según el informe, la actividad perdió 81.425 empleos registrados desde noviembre de 2023, lo que representa una caída del 17,1%, la más pronunciada de toda la economía. La paralización de la obra pública y la retracción de inversiones aparecen como algunos de los principales factores que explican el deterioro de un sector históricamente sensible a los ciclos económicos.
La construcción suele actuar como un importante motor de generación de empleo formal. Por ello, su retroceso tiene efectos directos sobre miles de familias y también sobre actividades complementarias vinculadas a la producción de materiales, el transporte y los servicios.
Otro de los rubros afectados fue el trabajo en casas particulares. Durante el período analizado se perdieron 30.646 puestos registrados de empleadas domésticas, lo que equivale a aproximadamente 36 bajas por día.

Grandes empresas
El informe presenta una particularidad al analizar la pérdida de puestos de trabajo.
Aunque las pymes concentraron casi todos los cierres empresariales, la mayor parte de la destrucción de empleo formal se produjo en empresas de gran tamaño.
Las compañías con más de 500 empleados explicaron el 67,11% de los puestos perdidos durante el período, con una reducción total de 228.084 trabajadores registrados.
Las empresas de menor tamaño, en tanto, representaron el 32,89% restante, con una disminución de 111.757 empleos.
Este fenómeno evidencia que la contracción económica afectó transversalmente a distintos segmentos productivos, independientemente de su escala empresarial.

La provincia en el ranking
El escenario nacional encuentra su correlato en el Chaco.
Los últimos datos del Indec ubicaron al Gran Resistencia con una tasa de desocupación del 9,7%, muy por encima del promedio regional del Nordeste Argentino, que alcanzó el 7,2%.
Además del desempleo, otros indicadores muestran señales de deterioro. La subocupación llegó al 11,1%, mientras que la presión sobre el mercado laboral alcanzó al 29,6% de la población económicamente activa.
La informalidad laboral también continuó creciendo. Según el organismo estadístico nacional, alcanzó el 44,2%, con un incremento de 2,2 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior.
Los datos reflejan una creciente dificultad para generar empleo de calidad y sostener puestos de trabajo registrados, especialmente en economías regionales donde las pymes cumplen un papel estratégico.

Un pano rama
que preocupa
Los datos de empleo, cierre de empresas y aumento de la informalidad configuran un escenario complejo para la economía argentina. Las cifras muestran que el impacto de la recesión se concentra especialmente en las pequeñas y medianas empresas, responsables de una porción sustancial de la actividad económica y del empleo privado.
Mientras los indicadores laborales continúan deteriorándose y provincias como el Chaco exhiben niveles de desempleo superiores al promedio regional, distintos sectores productivos reclaman medidas que permitan recuperar la actividad, sostener las fuentes laborales y evitar que la crisis continúe profundizando la fragilidad del entramado empresarial argentino.


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