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El enésimo retorno de Marc Márquez, que solo piensa en recuperar el físico | Motociclismo | Deportes

“Los primeros días lo ves todo muy oscuro”, reconocía Marc Márquez a su regreso a los circuitos. “Luego, el ser humano tiene la capacidad de olvidar y pensar en el futuro, y eso es lo que he hecho”, añadía. En su epopeya interminable en la élite del motociclismo, el heptacampeón de MotoGP volvió a ver la luz este viernes, apenas 19 días después de su último paso por el quirófano. El campeón reinante de la categoría reina se subió de nuevo a la Desmosedici GP de Ducati en la sesión matinal del GP de Italia que se disputa este fin de semana en Mugello, donde las máquinas alcanzan puntas de 365 km/h, y posteriormente recibió el alta médica definitiva tras una revisión con los médicos del Mundial, que querían asegurarse de que todo estaba en su sitio.

El trabajo a destajo en el gimnasio con su fisiólogo y fisioterapeutas de confianza ha sido la tónica de estas últimas semanas para Márquez, que va con pies de plomo en este enésimo retorno a la competición. Normal viendo el historial de su brazo derecho: registra nueve operaciones en siete años, la última para retirar dos tornillos desplazados y un fragmento óseo procedentes de una intervención preventiva en noviembre de 2019 el pasado 10 de mayo, un día después de romperse además el dedo pequeño del pie derecho en el GP de Francia.

Márquez estuvo algo más de 10 minutos en pista en su primera salida del garaje, la primera vez que se subía a una moto dentro y fuera de los circuitos. “No era relevante hacer un entrenamiento con moto de calle porque las molestias que ha tenido desde principios de año, con la afectación en el nervio radial, solo las notaba con la MotoGP”, aclaran desde su círculo de confianza. Hizo cuatro vueltas y se colocó 13º en condiciones mixtas, el suelo húmedo todavía tras las lluvias de la noche.

Aunque el doctor Ángel Charte estaba esperándole, lo primero que hizo al regresar al taller fue comentar la jugada con su ingeniero de pista y centrarse en el estado técnico de la máquina. Volvió a salir para otros cinco giros sin cambiar neumáticos y finalizó en 15ª plaza la sesión, a más de un segundo de Fabio Di Giannantonio, compañero de marca y ganador en Montmeló hace dos semanas. De menos a más, pero sin forzar ni rechistar, al menos en público, sobre las articulaciones afectadas. Una revisión en profundidad posterior confirmó que podrá participar sin limitaciones en el resto de las sesiones.

Mugello es un escenario distinguido en la historia que todavía escribe el 93, que busca su décimo título mundialista y lleva casi nueve meses sin ganar desde su coronación el curso pasado en el GP de Japón, también a las puertas de su triunfo número 100. El catalán logró aquí en 2010 su primer triunfo mundialista en 125cc, y desde entonces las ha visto de todos los colores: una durísima caída a más de 300 km/h en su estreno con la MotoGP, un doblete entre los silbidos de la afición italiana el año pasado con el rosso Ducati… Fue aquí, también, donde anunció entre lágrimas que necesitaba parar en 2022, a las puertas de la cuarta operación en el húmero maldito del brazo derecho.

Todo eso ya es pasado, sin embargo, y Márquez se centra en el futuro, en la remontada. “Una remontada de mi físico”, clarificaba él este jueves. “Si vuelvo aquí pensando que puedo ganar el título, me volveré a hacer daño”, señalaba. A sus 33 años, y con 14 intervenciones en todo el cuerpo desde su estreno profesional con 15, no quiere precipitarse como en otros tiempos y arriesgarse más de lo necesario por preocuparse ya en cómo recortar el agujero de 85 puntos que le separan del líder Marco Bezzecchi y las Aprilia, los grandes dominadores del certamen por el momento.

Curiosamente, en la prueba de casa para Ducati, la marca de Bolonia persigue en el año de su centenario la victoria número 100 del equipo oficial en MotoGP. De conseguirla Márquez, sería también su triunfo centenario en toda la escalera mundialista, un hito que solo los italianos Giacomo Agostini (122) y Valentino Rossi (115) lograron en el pasado. El catalán acude a la cita con el susto todavía en el cuerpo tras vivir desde lejos el espeluznante accidente de su hermano Alex en el GP de Catalunya. “Me quedé paralizado delante del televisor, y lo pasé mal. Tuvimos mucha suerte. El lunes, cuando lo abracé, ya me quedé más tranquilo”, comentó sobre el incidente.


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