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Renunció la directora de Inteligencia Nacional a la que Trump acusaba de ser «blanda» con Irán


La directora de Inteligencia Nacional, ex congresista demócrata y veterana militar Tulsi Gabbard anunció este viernes que deja el gobierno de Donald Trump después de que a su marido le diagnosticaran un cáncer óseo. En los últimos tiempos, Gabbard había sido marginada de las principales decisiones de seguridad nacional de Estados Unidos por su posición más “blanda”, sobre todo con Irán.

«Desafortunadamente, debo presentar mi dimisión, con efecto a partir del 30 de junio de 2026. A mi marido, Abraham, le han diagnosticado recientemente una forma extremadamente rara de cáncer de huesos», escribió en una carta a Trump. «En este momento, debo alejarme del servicio público para estar a su lado y apoyarle plenamente en esta batalla.»

Su partida pone fin a un tormentoso trabajo de 15 meses en el que la excongresista demócrata fue en gran medida excluida del círculo interno de seguridad nacional del presidente, incluso mientras impulsaba las prioridades políticas del republicano sobre la seguridad electoral, la desclasificación y el papel de Rusia en la elección presidencial de 2016 en la que el magnate perdió y denunció fraude a pesar de que no pudo probarlo.

En una publicación en Truth Social, Trump le agradeció su servicio en el gobierno. «Tulsi ha hecho un trabajo increíble, y la vamos a echar de menos», escribió. Anunció que Aaron Lukas, adjunto de Gabbard, ejercería como director interino de inteligencia nacional.

Su partida se da en medio de una baja de popularidad del presidente, con su imagen golpeada por la guerra en Irán y los precios que no dejan de subir, sobre todo el del combustible. Gabbard es la cuarta mujer de su gabinete que se va desde marzo, luego de la secretaria de Interior Kristi Noem; la fiscal general Pam Bondi y la secretaria de Trabajo Lori Chavez DeRemer.

Ex congresista demócrata por Hawai, Gabbard es veterana de la Guardia Nacional y figura política conocida por sus posiciones antiintervencionistas y críticas al establishment de Washington. Fue candidata presidencial demócrata en 2020, pero luego se alejó del partido, denunció el rumbo “woke” de los demócratas y se acercó progresivamente a Trump y al movimiento “America First”.

En el segundo mandato de Trump fue nombrada Directora Nacional de Inteligencia (DNI) y la relación funcionó cuando Trump priorizaba la retórica anti-establishment y anti-guerra. Pero empezó a tensarse cuando la Casa Blanca avanzó hacia una línea más dura con Irán y Gabbard mantuvo posiciones más prudentes desde inteligencia.

Trump dijo que Gabbard era más «blanda» que él sobre el tema nuclear. “Diría que soy muy firme en que no quiero que Irán tenga un arma nuclear, porque si tuvieran un arma nuclear, la usarían inmediatamente. Creo que ella probablemente sea un poco más blanda con ese tema, pero está bien», dijo el presidente a los periodistas.

A pesar de su rol clave, Gabbard había perdido en los últimos meses la confianza del presidente ya que rara vez se la veía en las reuniones cuando Trump tomaba medidas importantes en materia de seguridad nacional y no era considerada dentro del gobierno ni los legisladores del Congreso como un miembro importante del equipo de seguridad nacional del presidente. En ese aspecto, Trump confía mucho más en su secretario de Estado y Asesor de Seguridad Marco Rubio, su vice JD Vance, el ministro de Guerra Pete Hegseth y el jefe de la CIA John Ratcliffe.

Gabbard era partidaria de una tradición anti-intervencionista, crítica de las “guerras eternas” y con un enfoque mucho más cauto sobre por ejemplo el programa nuclear iraní, mientras Trump endurecía el discurso y avanzaba hacia acciones militares. El presidente llegó a decir públicamente que ella era “más blanda” respecto de Irán.

En su carta, Gabbard agradeció a Trump por la oportunidad de haber sido parte del gobierno y se refirió a su marido enfermo: «Abraham ha sido mi apoyo durante nuestros once años de matrimonio, manteniéndose firme durante mi despliegue en Africa Oriental en una misión conjunta de Operaciones Especiales, múltiples campañas políticas y ahora mi servicio en este rol.»

«Su fuerza y amor me han sostenido en cada desafío», continuó. «No puedo pedirle en buena conciencia que enfrente esta lucha solo mientras yo continúo en esta posición exigente y que consume tiempo.»

Gabbard afirmó también que había hecho “avances significativos” en su área, “promoviendo una transparencia sin precedentes y restaurando la integridad en la comunidad de inteligencia», pero reconoce que «aún queda trabajo importante por hacer.»

Gabbard redujo el tamaño de la agencia, desmantelando los programas de Inclusión y Equidad, entre otras áreas. Además, desclasificó más de medio millón de páginas de documentos gubernamentales, incluidos los relacionados con la investigación Trump-Rusia, los asesinatos de JFK y RFK y más. Gabbard también desclasificó documentos vinculados a los orígenes de la investigación «Crossfire Hurricane» entre Trump y Rusia, argumentando que mostraban que funcionarios de la administración Obama politizaron inteligencia relacionada con la interferencia rusa en las elecciones de 2016 y la utilizaron para socavar la primera victoria presidencial de Trump.


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