Masters de Madrid 2026: Jódar, Mérida y Landaluce, un joven tridente para la última regeneración del tenis español | Tenis | Deportes

El polen revolotea sin parar por toda la Caja Mágica, donde estos días abundan los picores, los estornudos y las narices rojas. Rojo no, pero sí de llamativo color platino, luce el pelo desde hace unos meses el atrevido Dani Mérida, brillante incorporación para el presente y el porvenir del tenis español. “Es un sueño haber entrado en el top-100 y haber ganado mi primer partido aquí, pero bueno, yo siempre voy paso a paso. Ya estoy pensando en trabajar más y en alcanzar el siguiente nivel. Quiero ir subiendo cada vez más”, decía el madrileño, tenista especial, después de sortear el jueves la primera ronda del torneo, haber firmado su primera victoria en un Masters 1000 y haber reforzado el estirón que le ha permitido romper varias barreras.
Sintomático su caso. Mérida, de 21 años y alcalaíno de origen, es uno de los grandes talentos nacionales de su generación. Sin embargo, como sucede en muchos casos, a su vuelo progresivo en la antesala al profesionalismo no le acompañaban los recursos económicos necesarios hasta que a él y su entorno no les quedó otra salida y se vieron obligados a maniobrar para sostenerse: movimiento, o probablemente la nada. Otra carrera truncada. No hubiera sido la primera. Así que el jugador se puso en contacto con la Real Federación Española de Tenis (RFET) para solicitar una ayuda que a posteriori ha resultado determinante en este florecer actual que le ha aupado al puesto 86 del circuito.
De no haber sido por los 50.000 euros que percibió, Mérida hoy no hubiera estado donde está, señalado ahora como uno de los integrantes llamados a protagonizar el futuro del tenis masculino español durante la próxima década. Del mismo modo que cuando Rafael Nadal y la vieja guardia iban apagándose cundía el pesimismo, a la despampanante irrupción de Carlos Alcaraz parecía acompañarle el escepticismo en términos colectivos. Asomó el nombre del júnior Daniel Rincón en 2021, pero este no terminaba de romper y cuando Martín Landaluce dio otra dentellada juvenil en el US Open, 2022, se temía por un estancamiento. La mala costumbre del todo ahora.
También se produjo en Nueva York (2024) la campanada de Rafa Jódar, cuya apuesta por el modelo universitario (Estados Unidos) se acogió con dudas. ¿Retroceso o impulso? A juzgar por el presente, todo un acierto. Hoy día, el madrileño reluce y en menos de cinco meses ha firmado una ascensión extraordinaria que le ha incluido entre los 40 mejores del mundo. Él, Landaluce —96º y cuartofinalista en el Masters de Miami— y Mérida ya figuran en el top-100, y en un abrir y cerrar de ojos la perspectiva es muy diferente. Brotes verdes. Si hace poco más de un mes la representación española en dicha franja era más bien escuálida, solo cuatro tenistas —cifra que retrotraía a 1988—, ahora ha recuperado músculo, con ocho.

“Pensamos que esta explosión es fruto del trabajo de muchos años de la RFET, de los deportistas y de clubes, técnicos y territoriales. Todos estos chicos empezaron a destacar cuando comenzamos nuestra legislatura en 2016”, transmiten fuentes federativas a este periódico. “En aquel momento nos propusimos incrementar los torneos profesionales y hoy tenemos la Pirámide [el programa de torneos base] más sólida del mundo: desde pruebas ITF 15.000 (dólares) a ATP Challengers de 175.000. De estas pruebas hemos pasado de dos a 15 en estos años, y además los jugadores españoles lo han aprovechado bien”, exponen desde el organismo presidido por Miguel Díaz Román.
Alcaraz, 150.000 euros
En 2015, palabras mayores entonces, el tenis español fue capaz de incluir hasta 17 jugadores entre los cien más fuertes y 15 de ellos cerraron el curso dentro de esa horquilla de los cien mejores. A pesar de que ahora esas cifras queden lejos, tanto el aficionado como desde los despachos federativos se contempla el día de mañana de otra forma. “80º español de la historia que entra en el top-100”, tuiteó Mérida, superior este sábado al francés Corentin Moutet (6-3 y 6-4, en 1h 51). “Y con un poco de suerte, pronto podría estar ahí también Pablo Llamas”, precisan desde la RFET, acordándose del andaluz (23 años) y las lesiones que han ido negándole el despegue definitivo.
Desde la apertura de este último ciclo federativo, se ha cuidado con mimo el semillero gracias a la extensión progresiva de un tejido de torneos y ayudas fundamentales para el despegue. Sin ir más lejos, otro de los beneficiados fue Alcaraz, quien contó con una doble aportación excepcional de 70.000 y 80.000 euros (150.000 en total) que contribuyeron de manera decisiva en la preparación y el enfoque de su carrera. En su caso, no obstante, también intervino el respaldo temprano de los patrocinios. El murciano se incorporó en 2018 a la Academia de Juan Carlos Ferrero en Villena (Alicante), donde lo cincelaron, y en paralelo ha ido creciendo —pero a un ritmo más racional, más lógico— una camada que ahora tiene nombres y apellidos. Forma.

“Es fantástico que salgan jugadores de esta edad y de este nivel. Creo que los tres [Jódar, Mérida y Landaluce] son fantásticos jugadores”, contesta Jaume Munar (35º). “Jódar tiene un impacto de bola especial y una claridad de ideas increíble; compite sin ningún complejo y puede hacer prácticamente cualquier cosa. Martín ha sido el que más focos ha tenido encima y eso a veces es difícil de llevar, pero creo que se mantendrá muchos años y a ver hasta dónde es capaz de ascender. Y a Dani es el que menos conocía, pero ya ha hecho una final ATP [este mes, en Bucarest]. Estoy seguro de que cuando yo no esté, aún seguiré viendo a estos jugadores, así que contento…”, agrega el mallorquín.
Munar explica que, aunque “a veces se ponga en entredicho el trabajo de los jóvenes”, la regeneración demuestra que la factoría funciona adecuadamente, así que “cuando menos te lo esperas, te aparecen tres”. El asturiano Pablo Carreño, por su parte, augura un “buen futuro” y reivindica que “el tenis español siempre tiene gente”. “Cuando yo empezaba”, prosigue el ya veterano, “había muchísimos y ahora quizás no hay tantos, pero sigue habiendo bastantes jóvenes” y esa es “una noticia muy positiva”. Y así es como un panorama que hasta hace poco pintaba complicado, más allá de la silueta ganadora de Alcaraz, se contempla ahora de una manera más optimista gracias al tridente gestado en el Club de Tenis Chamartín, donde lo celebran y enumeran orgullosos: Rafa, Dani, Martín. Ni uno ni dos, sino hasta tres activos de valor.
3 MILLONES EN AYUDAS DIRECTAS
A. C. | Madrid
Desde la federación se incide en que hoy día, la estructura diseñada por la directiva actual incluye 300 torneos de carácter internacional. “De hecho, somos el país con más ITF júnior del mundo y con más sub-12, 14 y 16 de Europa”.
Añaden que “el año pasado, por ejemplo, batimos récord de ayudas directas a jugadores y torneos con 3 millones de euros invertidos”, y especifican que esa cantidad, en un contexto de precariedad, “es casi un tercio del total del presupuesto”.
“Cuando el tenista está a punto de lograr ser profesional, pero todavía no está en el top-100, es cuando más dinero necesitan”, recalcan las fuentes consultadas, “y es cuando nosotros tratamos de ayudarles en todo lo que podemos”.
“Luego está el enorme talento de los jugadores y esa capacidad de ganar, que hace a los tenistas españoles únicos en el mundo”, zanjan acordándose de campeones como Santana, Orantes, Nadal, Alcaraz, Lilí, Arantxa, Conchita, Muguruza…
Como ya sucediera el jueves, el tenis de Mérida electrizó la Pista 3. Batió al galo Moutet y se enfrentará el lunes al griego Stefanos Tsitsipas (6-2 y 7-5 a Alexander Bublik). Este domingo recogerá el testigo Jódar, citado (no antes de las 21.30, Teledeporte y Movistar+) con João Fonseca.
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