Alerta en Bélgica por una nueva oleada de drones sobre sus aeropuertos y bases militares: sospechan de Rusia


Los cielos belgas se están convirtiendo en un campo de batalla híbrido que empieza a poner de los nervios a las autoridades nacionales y europeas.
Después del sobrevuelo de decenas de drones no identificados (algunos de tamaño suficiente para llevar cargas de cientos de kilos y que llegaron vistos estar a la vista de los operarios de la torre de control del aeropuerto de Bruselas) la noche del jueves volvió el caos sobre aeropuertos, bases militares y ahora también centrales nucleares del país.
La madrugada del jueves al viernes hubo sobrevuelo de drones no identificados sobre el puerto de Amberes, la vecina central nuclear de Doel y el centro de investigación nuclear civil de Mol. Los servicios policiales suecos y daneses anunciaron que estaban investigando intromisión de drones no identificados cerca de los aeropuertos de Göteborg y Copenhague.
El diario belga La Libre Belgique contaba este viernes que las autoridades tienen en el punto de mira un buque sospechoso que lleva días justo en el límite de las aguas territoriales belgas en el Mar del Norte, fuera del alcance legal de la Marina belga si esta no quiere abordarlo en aguas internacionales.
Algunas fuentes consultadas este viernes en la OTAN creen que la distancia a la que se encuentra el buque sería suficientemente cercana al país para ser el responsable, pero ninguna fuente confirma tener más pruebas y nadie ha inspeccionado el barco.
De lo que no parece haber duda es de que los drones salen de alguna embarcación y que muchos de ellos, por su peso, necesitan rampas de lanzamiento, no son drones tan pequeños que un adulto pueda lanzarlos por sí mismo.
Alemania anunció ayuda la noche del jueves, en respuesta al pedido que lanzó Bruselas el miércoles. El Ministerio de Defensa alemán explicó en una nota que enviará un sistema de defensa anti-drones a Bélgica. Los sistemas desplegados por ahora por las autoridades belgas se han mostrado inútiles. Las medidas de guerra electrónica no funcionaron y los belgas intentaron incluso cazar drones con helicópteros. Sin éxito.
Berlín cree que la presión sobre Bélgica, si se demuestra que es de origen ruso, se debería a que el país debe decidir pronto si acepta que se desbloqueen 140.000 millones de euros rusos confiscados en Euroclear, una cámara de compensación por la que pasan la inmensa mayoría de las transacciones bancarias del mundo y que tiene su sede legal y operativa al sur de Bruselas.
Berlín enviará su sistema C-sUAS, uno de los mejores del mundo en la defensa contra incursiones de drones. Bélgica tiene lugares muy sensibles que proteger más allá de sus aeropuertos. Desde la sede central de la OTAN en Bruselas hasta la base militar de Kleine-Brogel, cercana a las fronteras de Alemania y los Países Bajos y donde es un secreto a voces que Estados Unidos guarda desde la época de la Guerra Fría cabezas nucleares preparadas para ser embarcadas en bombarderos estratégicos.
Los alemanes ya están en Bruselas. Un pequeño grupo de expertos de su Fuerza Aérea ya trabaja en Bruselas con sus pares belgas para coordinar medidas de defensa, según el comunicado germano.
El ministro belga de Defensa, Theo Francken, anunció que otros países europeos habían ofrecido ayuda. La incursión del martes fue tan espectacular que desde la torre de control del aeropuerto de Bruselas los controladores aéreos pudieron ver a simple vista los drones, supuestamente rusos enviados desde buques en el Mar del Norte.
Lo que todavía no ha hecho el gobierno belga -ni hará la ayuda alemana sin permiso de las autoridades belgas- es ordenar el derribo de los drones si no es posible capturarlos. Bélgica teme represalias. Ningún país europeo ha todavía derribado drones rusos. Lituania y Polonia sí amenazaron en las últimas semanas con hacerlo.
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