Con ausencias notables, arranca en Madrid la XXX Cumbre Iberoamericana, una cita clave para Pedro Sánchez

Comienza este miércoles en Madrid la XXX Cumbre Iberoamericana de jefes y jefas de Estado y de gobierno con ausencias clave para debatir la situación en la región como la del apenas reelecto presidente Lula Da Silva de Brasil, la mexicana Claudia Sheinbaum o la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez.
Esta cumbre, la cuarta organizada por España, se propone relanzar este espacio de diálogo entre los 22 países de América Latina y de la península ibérica que lo integran.
Sobre todo, después de la deslucida última cumbre de hace dos años en Cuenca, Ecuador, donde la escasa presencia de mandatarios y las rispideces impidieron hasta elaborar una declaración política conjunta.
Será un desafío para un encuentro que no está ajeno a la polarización política y en el que la izquierda resignará espacio al no contar con voces de peso regional como las de Brasil o México.
“Soy consciente de las diferencias ideológicas sobre la mesa”, admitió el canciller español José Manuel Albares.
Pedro Sánchez recibe a jefes de Estado y gobierno de Iberoamérica en un momento delicado para la política española. Foto: EFEEn el encuentro que se celebra entre este miércoles y jueves en Madrid participan diez jefes de Estado: el de Andorra, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Portugal, República Dominicana y España.
Colombia, Ecuador y El Salvador estarán representados por sus vicepresidentes. Y en nombre del resto de las naciones que integran el espacio iberoamericano lo harán los ministros de Relaciones Exteriores.
La cumbre de la reafirmación
Para el secretario general iberoamericano Andrés Allamand, será “la cumbre de la reafirmación”.
La Secretaría General Iberoamericana, que Allamand preside desde 2022, es la guardiana de las cumbres: colabora en su organización, vela por el fortalecimiento del diálogo y la cooperación entre los países iberoamericanos y por el cumplimiento de los objetivos que cada encuentro se fija en su declaración conjunta.
En este último año, una treintena de reuniones ministeriales y encuentros en los que participaron todos los países iberoamericanos dieron como resultado 35 declaraciones consensuadas a partir de las cuales de esta cumbre saldrán iniciativas como la Red Iberoamericana de Reducción del Riesgo de Desastres y Protección Civil.
El propósito será conectar a los sistemas de emergencias para actuar conjuntamente cuando sea necesario, tal como evidenció la urgencia que vivió Venezuela durante el terremoto de junio.
Los países que participan en esta cumbre van a adherir también a la Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial y a la Carta Iberoamericana de Movilidad Académica, que agilizará los intercambios y el reconocimiento de títulos, entre otras facilidades.
“Por primera vez vamos a tener una Erasmus”, lo definió Allamand.
El secretario general Iberoamericano, Andrés Allamand, en el inicio de la cumbre en Madrid, este miércoles. Foto: EFE También habrá un compromiso de los países en cuestiones de cuidados y apoyo a personas mayores y vulnerables.
“Esta va a ser la cumbre que va a tener mayor impacto en resultados concretos de los próximos 20 años”, sostuvo Allamand, un ex político que fue ministro de Defensa y de Relaciones Exteriores de Chile.
Participarán, además, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres; el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, y la vicepresidenta primera ejecutiva de la Comisión Europea, Teresa Rivera.
Y el espacio concedido a los países observadores de las cumbres iberoamericanas se enriquecerá.
A Haití, Francia, Japón, Alemania, Bélgica, Corea del Sur, Hungría, Italia, Marruecos, Filipinas, Luxemburgo y Países Bajos se suman en esta XXX Cumbre Angola, India, Turquía y la Asociación de Estados del Caribe.
Sánchez, sin aliados
Como jefe del Estado español, el anfitrión principal de la Cumbre es el rey Felipe VI, quien ya tuvo en los días previos encuentros con algunos presidentes que aterrizaron en Madrid con antelación como Antonio Kast, de Chile, el presidente hondureño Nasry Asfura y la de Costa Rica Laura Fernández Delgado.
El presidente Pedro Sánchez llega a esta Cumbre Iberoamericana fatigado.
En su entorno no lo confiesan abiertamente pero la ausencia de Lula, amigo de Sánchez y flamante vencedor de las elecciones en Brasil, es una desilusión para el presidente español, que se había mirado en el espejo de la remontada brasileña buscando allí la imagen que le gustaría ver en las urnas españolas el próximo 29 de noviembre.
Sin líderes afines como Lula o la mexicana Sheinbaum, Sánchez encara una cumbre en la que le tocará estar cerca del presidente Javier Milei, ideológicamente en las antípodas del socialdemocrática y de quien Sánchez fue blanco de insultos hace dos semanas, cuando Milei pasó por Madrid en una visita privada.
En el frente doméstico, el jefe del gobierno español enfrenta una precampaña electoral espinosa para las elecciones que él mismo anticipó para noviembre.
La tragedia ferroviaria de la semana pasada en la que murieron 69 pasajeros desembocó, horas antes del inicio de la Cumbre, en la renuncia de su ministro de Transportes, Oscar Puente, un colaborador muy cercano a Sánchez que iba a encabezar las listas electorales en Valladolid.
Este miércoles, Sánchez anunció que delegaba las competencias del ministro de Transportes transitoriamente en el vicepresidente y ministro de Economía, Carlos Cuerpo.
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