los arrestos masivos y la inflación alimentan la furia de los votantes hispanos contra Donald Trump

Desde hace más de un año, Benjamín “Benny” Meléndez adopta un ritual. Este constructor que trabaja levantando viviendas en Valle del Río Grande, bien al sur de Texas, casi en la frontera con México, ahora coloca un alambrado alrededor de las obras con un cartel que exige “No pasar, propiedad privada”. No era algo usual en la zona, pero en tiempos convulsos busca ser una barrera contra los agentes de migración de Estados Unidos, que llegan a las construcciones a llevarse a obreros indocumentados o a cualquiera sospechoso de serlo.
Benny es estadounidense de origen mexicano. Vive en el Valle del Río Grande, un conglomerado de ciudades en la frontera sur de Texas con México, un lugar simbólico porque aquí los latinos, que en general votan demócrata, se inclinaron en su mayoría por Donald Trump en 2024. Pero ahora se sienten frustrados por la política de arrestos indiscriminados y deportaciones, y también por la economía y la inflación.
Esa sensación entre los hispanos, según las encuestas, se extiende por todo Estados Unidos y amenaza ser un gran problema para Trump y los republicanos de cara a las elecciones legislativas del martes.
Benny dirige la construcción de una vivienda en un barrio residencial en la localidad de San Juan, y allí trabajan encerrados por el alambre, que solo abren para descargar materiales. “Los agentes federales llegan de la nada, sin permiso, se meten a la fuerza y empiezan a acosar a los trabajadores”, dice el constructor, que es miembro de la South Texas Builders Association. Se los llevan, aunque tengan permisos en trámite.
De a poco, Benny va subiendo el tono y crece su indignación. Cuenta que, en 2024, como la mayoría de los hispanos en esta región fronteriza, votó por Trump. “Sí, lo voté”, admite a Clarín y relata cómo fue su derrotero político en los últimos años, clave para entender el clima entre los hispanos hoy.
Actos de campaña para el Senado, en una calle de Valle del Río Grande, Texas. Foto: Paula Lugones“Mi voto es el reflejo de la mayoría de los latinos, porque los números no mienten. En el 2020 voté a Joe Biden. La mayoría de los hispanos y latinos le dimos entonces la oportunidad a los demócratas, votando por ellos por la promesa de una reforma migratoria. Sin embargo, nos mintieron, no nos cumplieron. Y los castigamos, votando en 2024 por los republicanos. ¡Y cómo nos están pagando!”, se lamenta.
Para la elección del martes Benny pronostica: “Vamos a castigar a los republicanos haciendo que ganen los demócratas. Porque queremos mandar un mensaje muy claro: todo aquel que se vuelva a meter con el latino y con el hispano no solamente perderá dinero, va a perder poder político. Porque ya estamos cansados”, brama.
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Texas: crece el miedo republicano a perder su bastión en las elecciones de medio término.
Pelea voto a voto
Demócratas y republicanos pelean palmo a palmo en esta región fronteriza para conseguir un triunfo que los lleve a ganar en Texas, en una carrera que está sorprendentemente ajustada. Las encuestas indican que, en las elecciones del martes próximo, el candidato demócrata al Senado, James Talarico, aventaja por poco al republicano Ken Paxton, algo extraordinario en un estado conservador, que viene votando sistemáticamente a los republicanos desde los tiempos de Ronald Reagan. La pelea por la gobernación también está pareja.
El voto hispano, donde históricamente arrasaban los demócratas, hace dos años fue clave para el triunfo de Trump a nivel nacional (Kamala Harris apenas ganó por 51% a 48% del magnate entre la comunidad). Ahora volverá a tener un papel decisivo, esta vez para determinar si los demócratas tienen mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado, lo que limitaría el poder del jefe de la Casa Blanca para gobernar.
Una reciente encuesta de Texas Southern University señala que el 55% de los latinos de este estado votará por el demócrata Talarico para el Senado, mientras que el 41% lo hará por Paxton.
Un sondeo del Wall Street Journal a nivel nacional señala que la mayoría de los votantes latinos (53%) prefiere ahora a un demócrata para el Congreso frente a un republicano (35%). El rechazo de Trump entre los hispanos es mayor al de la población general: solo el 26% lo aprueba mientras que el 68% lo desaprueba, significativamente menos que su aprobación del 37% entre los votantes en general.
Un acto de campaña en Valle del Río Grande, Texas, un estado que será clave en las elecciones del 3 de noviembre. Foto: Paula Lugones Benny habla del impacto de las deportaciones no solo a nivel humano sino económico porque él lo vive en carne propia. “Aquí en el sur de Texas, la industria de la construcción ha sido la más afectada. Se han llevado demasiada gente al punto que nos han dejado sin trabajadores para completar las obras. Estamos teniendo mucha dificultad en terminar los proyectos empezados”, advierte a Clarín.
A unos 20 minutos de la construcción de Benny, en Hidalgo, se levanta el puente para cruzar el Río Grande que divide a Estados Unidos de México. Del otro lado está la ciudad de Reynosa, en Tamaulipas. Por allí se ve un tráfico denso de automóviles y de gente que cruza a pie con carritos y bolsas. Como todo sitio de frontera, el paisaje se tiñe de casas de cambio, lugares de empeño y hoteles sórdidos. En algunos tramos a la vera del río se ve el muro de hierro para impedir el paso ilegal de inmigrantes.
La lucha contra la inmigración fue un tema central de campaña de Trump y uno de los focos principales de su primer mandato. Durante el gobierno de Joe Biden, por toda la frontera sur llegaron a ingresar más de 250.000 personas por mes en forma ilegal. El demócrata bajó drásticamente esa cifra a 47.000 en los últimos meses de su mandato, pero desde que asumió Trump los ingresos ilegales cayeron aún más y hoy son unos 8.500 al mes.
En la gestión del republicano, Estados Unidos deportó a 1,2 millones de personas hasta octubre, según la Casa Blanca. A muchos los frenan en la frontera, pero a otros los atrapan las fuerzas de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), una palabra que causa terror entre los latinos.
Se habla español
En Weslaco, otra ciudad del Valle del Río Grande, los demócratas organizaron un gran acto al aire libre para movilizar a los latinos a ir a votar. Dos horas antes de ingresar se veían como cuatro cuadras de cola de simpatizantes para ver a Talarico, pero también a Gina Hinojosa, la candidata a gobernadora demócrata y a otros candidatos locales. Definitivamente se escuchaba más español que inglés. Una banda de mariachis sobre un escenario que decía “VOTA” entretenía a los que esperaban para entrar.
Texas, campañas para el SenadoEl merchandising es especial: remeras blancas con la leyenda “Abolish ICE” (Eliminar ICE), otras flúo que rezan “Proud Latina democrat” (orgullosa latina demócrata) y prendedores con la cara de Trump y leyendas llamativas: una llamaba “pendejo” al presidente; la otra predice que “si eliges a un payaso, tendrás un circo”.
Por el escenario principal desfilan varios candidatos locales que hablaron en inglés y español y actuaron “Los Tigres del Norte”, una de las bandas mexicanas más famosas que canta sobre la inmigración, los dramas de la frontera y la pobreza.
Talarico pide a todos salir a votar el martes: “Nuestro sistema quebrado es la razón por la que tantos texanos no pueden salir adelante, por mucho que trabajen. Por eso no podemos permitirnos lo básico en esta economía. Combustible, alimentos, salud. Porque el sistema ha sido manipulado por políticos corruptos como Ken Paxton”.
Y al final alienta: “El 3 de noviembre vamos a hacer algo extraordinario. Vamos a conmocionar a la nación, al mundo, cuando pongamos fin a 30 años de gobierno de partido único en este estado”.
Consciente de la importancia de retener el voto clave de esta comunidad, el republicano Paxton también ha viajado a estas ciudades fronterizas, con un discurso centrado en la seguridad en la frontera, la economía y los valores familiares conservadores.
Pero el candidato republicano, un fuerte aliado de Trump, tiene dificultades para que le crean las promesas de cambios. Nelda, una lugareña que luce un sombrero vaquero, señala sobre el presidente: “Ese hombre no me gusta, es el Diablo porque trae mucho egoísmo y nuestra comunidad sufre, sufre deportaciones y el costo de vida”.
Texas, campañas para el SenadoRebecca Shi, CEO del American Business Inmigration Coalition, remarca a Clarín el impacto de la política migratoria de Trump en la economía. “Los inmigrantes representan el 30 por ciento de la fuerza laboral de la construcción y el 25 por ciento de la fuerza laboral en salud. Las duras políticas migratorias de Trump han afectado a los inmigrantes que trabajan hace tiempo en la construcción y la sanidad, y eso ha impulsado los costos para todos los estadounidenses”.
“Por eso necesitamos detener estas redadas indiscriminadas de ICE, y dar a las personas que trabajan pagando impuestos un camino legal a seguir”, agrega.
Shi está a la expectativa de que el panorama cambie: “Hemos visto una participación histórica de latinos e inmigrantes votando anticipadamente en Texas. Así que están exigiendo cambios. Rechazan estas deportaciones masivas, y eso significa que los candidatos de ambos partidos y el presidente Trump necesitan escucharlos alto y claro”.
Benny cuenta que el drama va más allá de las deportaciones: “Esto es una cadenita. Todos los sectores han sido afectados. La gente que trabajaba o que se está yendo, está dejando de ir de compras por miedo, está dejando de ir a los restaurantes, de ir a conciertos, de gastar en cosas innecesarias por la incertidumbre que tienen del futuro. La inflación ahorita le ha pegado a todo. La nafta y el diésel están en números históricos. El que diga que no lo está sintiendo, está mintiendo”.
“Se está poniendo más difícil para todos. En este juego, en este país, la economía no conoce de legal o ilegal. Si tú retiras millones de personas de una sola vez, vas a afectar la economía del país, lo quieras o no lo quieras”, agrega. Y a pesar de que volverá a elegir a los demócratas, Benny advierte: “Este no es un voto y adiós. De aquí en adelante yo espero los resultados de las promesas que han hecho”.
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