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un día después de la tragedia, perros entrenados buscan restos humanos entre los vagones y las morgues están desbordadas


Un día después de la mayor tragedia ferroviaria en los trenes de alta velocidad en España en el que murieron 69 personas, 180 resultaron heridas y aún no se sabe cuántos desaparecidos hay, la zona del choque se pobló de perros que husmean entre los hierros y los asientos desencajados de los vagones que descarrilaron. Buscan restos humanos.

Este jueves, el rastrillaje con guardias caninas del área en la que un tren con 378 pasajeros chocó de atrás a otro que estaba detenido en las vías y en el que viajaban 147 personas es una misión desoladora.

Las expectativas de encontrar a gente con vida son una quimera y a los perros entrenados para detectar cuerpos debajo de los escombros se suman drones térmicos con la misma misión, aunque desde el aire.

“A lo largo de la noche han aparecido restos humanos parciales y hay acumulados, además de los cadáveres, restos humanos que se tienen que ir identificando”, dijo este jueves por la mañana el presidente regional de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page.

“Los trabajos que quedan este jueves por hacer son movimientos de grúa, sobre todo sobre el vagón que queda volcado. No pensamos que pudiera haber más fallecidos debajo de ése, pero siempre lo digo con la prudencia”, agregó.

“Hemos acordonado la zona y seis perros del Servicio Cinológico van a buscar restos biológicos”, explicó Llanos Olivares, vocera de la Guardia Civil.

“Es importante que las personas que tengan a familiares desparecidos se acerquen a los destacamentos destinados en Córdoba, en Toledo, en Sevilla y en Madrid para que se les pueda tomar una muestra de ADN y luego cotejar con restos biológicos que se puedan encontrar”, señaló.

En las últimas 24 horas, las redes sociales y los noticieros se poblaron de retratos de los desaparecidos en el accidente ferroviario.

Familiares y amigos los describen, con cariño y desesperación: en qué vagón viajaban, cómo iban vestidos, por qué se habían subido a ese tren.

Durante toda la noche y con la ayuda de focos y maquinaria pesada, la Guardia Civil, los bomberos, la Policía Nacional y la Unidad Militar de Emergencias removieron los cuatro vagones que descarrilaron y cayeron por un terraplén.

Las imágenes recuerdan a las tareas de recuperación de cuerpos y remoción de vagones destrozados del choque de trenes que ocurrió en enero en Adamuz, en la provincia andaluza de Córdoba, en el que murieron 46 personas.

Accidente “inverosímil”

El choque, que el ministro de Transportes Oscar Puente definió como “inverosímil”, se produjo cuando una caída en el sistema automático de señalización en la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía hizo que seis trenes que circulaban por esas vías se detuvieran y pasaran a ser guiados por el centro de control que funciona en la estación de Atocha, en Madrid.

Desde allí, un operador indicó al maquinista de uno de los trenes del accidente -el AVE de Renfe, la empresa pública que gestiona los servicios ferroviarios- que retomara la marcha “con normalidad” sin advertirle, tal vez porque no lo sabía el mismo controlador, que otro tren -de la empresa Iryo– que circulaba por el mismo carril, 25 kilómetros más adelante, no había podido ponerse en marcha.

El AVE recorrió en 17 minutos la distancia que lo separaba del Iryo a gran velocidad -pudo haber alcanzado los 200 kilómetros por hora– y no hubo modo de frenar.

El impacto provocó el descarrilamiento de los últimos tres vagones del tren que estaba parado y que la locomotora del AVE se despeñara por un terraplén.

Aún no se pudieron recuperar las cajas negras que atesoran información indispensable para saber cómo fueron las últimas horas antes de la tragedia pero sí se conocieron algunos fragmentos de las conversaciones entre el centro de control de Adif -la empresa pública que gestiona la seguridad y la circulación ferroviaria- en Atocha y los maquinistas de los dos trenes que chocaron.

Desde el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios lamentaban este jueves la filtración de esos audios, información que, según ellos, “en teoría tenía que estar custodiada”.

Morgue desbordada

El Instituto de Medicina Legal de Toledo, que funciona en un edificio nuevo que fue inaugurado hace apenas siete meses, no da abasto.

A las diez de la noche del miércoles, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha señaló que ya estaban en la morgue 52 cuerpos de los 69 pasajeros que murieron en el choque.

Pero los contenedores refrigerados para conservar los cuerpos de los pasajeros que murieron en el accidente no son suficientes.

A última hora, la Unidad Militar de Emergencias acercó un camión frigorífico para poder almacenar más cadáveres mientas los forenses iniciaron las tareas de identificación de las personas fallecidas.

Tres días de luto

España vive el primero de los tres días de luto que decretó el presidente Pedro Sánchez, quien volvió a la zona de la tragedia este jueves.

Los reyes Felipe VI y Letizia visitarán el hospital universitario de Toledo donde permanecen internadas 32 personas que viajaban en los trenes que chocaron. Doce de esos pasajeros están graves, en terapia intensiva.


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