Jorge Pilar pidió mayor prudencia ante los pronósticos sobre la crecida del Paraná

El ingeniero Jorge Pilar, director del área de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne) e integrante de un equipo de especialistas que trabaja sobre el fenómeno de El Niño y sus implicancias, en declaraciones a Radio Natagalá llamó a actuar con prudencia frente a las proyecciones sobre la crecida del río Paraná y las versiones que anticipan alturas de entre 8 y 8,30 metros para los próximos días.
El especialista advirtió sobre el efecto que pueden producir las estimaciones sin suficiente sustento técnico en una población que ya atraviesa una situación de emergencia hídrica.
En ese contexto, explicó que el comportamiento del río depende de múltiples variables meteorológicas e hidrológicas, por lo que consideró necesario recurrir a la información de los organismos oficiales y evitar anticipar escenarios que todavía no pueden establecerse con precisión.
Al referirse a las versiones difundidas por algunos medios nacionales acerca de las lluvias registradas en las cuencas superiores y de la apertura de la represa de Itaipú, Pilar cuestionó las previsiones que presentan como certezas escenarios todavía sujetos a variaciones. «El tema es ciertamente complejo. Y los futurólogos creo que lo único que hacen es echar nafta a un fuego que ya está encendido y bastante importante en cuanto a la ansiedad de la gente», expresó.
Asimismo, el ingeniero aclaró que su observación no implicaba atribuir intenciones maliciosas a quienes realizan esas proyecciones, sino señalar la responsabilidad que supone comunicar estimaciones sobre un fenómeno que afecta directamente a las comunidades ribereñas y a las personas que deben prepararse ante posibles inundaciones.
En relación con el seguimiento técnico de la emergencia, Pilar señaló que mantiene contacto permanente con el Instituto Nacional del Agua (INA) y con los organismos oficiales vinculados con la situación hídrica.
Esa articulación, explicó, constituye una referencia para evaluar la evolución del fenómeno y analizar la información disponible sobre las precipitaciones, los caudales y el comportamiento de las cuencas.
El especialista sostuvo que las estimaciones deben apoyarse en datos y evaluaciones técnicas, dado que las condiciones pueden modificarse en función de las lluvias y de la capacidad de retención del suelo.
Represas y control de caudales
Por otra parte, Pilar explicó que el sistema hídrico del Paraná no puede analizarse únicamente a partir de Itaipú y Yacyretá, debido a la cantidad de obras de regulación existentes aguas arriba, en territorio brasileño.
Según detalló, sobre el cauce principal del Paraná y sus principales afluentes se encuentran al menos 60 represas, mientras que, si se incorporan los cursos secundarios, la cifra podría alcanzar aproximadamente 130.
Esa infraestructura constituye un elemento relevante para comprender la dinámica de los caudales que llegan a los tramos inferiores de la cuenca, ya que el agua circula por una red de cursos conectados y sometidos a distintas condiciones de almacenamiento y escurrimiento.
Por ese motivo, el especialista consideró que cualquier evaluación sobre la evolución del río debe contemplar el funcionamiento conjunto de las obras y no limitarse a observar una sola represa.
Al describir el efecto de esa infraestructura, el ingeniero destacó la capacidad de las represas para moderar las variaciones de los caudales cuando funcionan de manera coordinada. «Cuando esta cantidad impresionante de decenas y docenas de represas trabajan en conjunto, trabajan en cascada, encadenada, hacen una laminación, tiene un efecto de laminación», explicó.
La laminación consiste en atenuar las variaciones del flujo de agua mediante la retención y la regulación de los volúmenes almacenados, lo que puede disminuir o retrasar el impacto de determinados aportes sobre los tramos inferiores de los ríos.
En ese sentido, Pilar señaló que el sistema de represas debe incorporarse al análisis de la crecida, aunque su existencia no elimina la influencia de las precipitaciones ni permite asegurar por sí sola cuál será la altura máxima que alcanzará el Paraná.
El especialista también mencionó información procedente de Brasil según la cual los embalses se encontrarían, de manera aproximada, en dos tercios de su capacidad de almacenamiento en la cuenca alta y por encima del 80% en la cuenca baja, ubicada hacia el sur.
Asimismo, Pilar afirmó que el funcionamiento encadenado de las obras puede estar contribuyendo a moderar los caudales que avanzan hacia los sectores inferiores de la cuenca.
Sin embargo, la evaluación de ese efecto requiere observar la evolución de las lluvias, las condiciones de los embalses y la respuesta de los distintos afluentes, sin convertir una información parcial en una conclusión definitiva sobre el desarrollo de la creciente.
En ese marco, el director de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería insistió en que las explicaciones sobre el comportamiento del río deben considerar la complejidad de la cuenca y la interacción entre sus distintos componentes.
Planificación
Pilar sostuvo que las situaciones críticas deben abordarse mediante una planificación que contemple las etapas anteriores, simultáneas y posteriores al evento.
Al explicar esa metodología, señaló que la preparación inicial exige imaginar los escenarios más desfavorables y disponer las medidas necesarias para reducir sus posibles consecuencias.
En relación con la emergencia actual, destacó el trabajo realizado por el Chaco y los municipios desde mayo de este año, cuando comenzaron a desarrollarse acciones de preparación ante las perspectivas vinculadas con el fenómeno de El Niño.
En ese sentido, subrayó que la anticipación constituye un componente central de la gestión del riesgo, porque permite organizar recursos y establecer mecanismos de respuesta antes de que las condiciones hidrológicas alcancen sus momentos más exigentes.
El ingeniero valoró el momento en que comenzaron a implementarse las medidas oficiales y destacó la intervención de los distintos niveles de gobierno. «Quiero resaltar que nunca antes hubo una respuesta oficial tan temprana, tan oportunamente temprana para actuar», manifestó al referirse a las acciones preventivas desplegadas en el Chaco.
No obstante, el especialista remarcó que el desarrollo del fenómeno obliga a mantener la atención sobre la evolución de los niveles y a sostener las medidas de asistencia y prevención correspondientes.
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