En el gobierno de Lula afirman que la actitud de Flávio Bolsonaro «es un disparate y durará dos días»


“Un disparate, una locura, pero es irrelevante, va a tener quince minutos de fama y después se va a apagar en EE.UU. y en Brasil, lo que ha dicho y hecho es irracional”, comenta a Clarín una alta fuente del gobierno brasileño, que reconoce su asombro por la huida del senador y ex candidato Flávio Bolsonaro. Sobre todo, dice, por autoproclamarse presidente de Brasil. “Que después tuvo que corregir a líder, suponemos por pedido del gobierno norteamericano, ya era una barbaridad, hasta se equivocaron en el nombre del país”.
Hay un tono grave, pero por menos de cierto humor amargo en los comentarios del funcionario. “Fijate que pretende que se anulen las elecciones del domingo, como si fuera un partido de fútbol que se anula porque alguien tira un chicle a la cancha. ¿De qué habla? Los observadores están elevando sus informes de que no hubo ningún tipo de irregularidad en las elecciones que ganó Lula. Esto que hizo lo están celebrando en silencio en el Partido Liberal de Bolsonaro que se lo sacaron de encima”, afirma.
El gobierno niega que haya existido un involucramiento de la cancillería Itamaraty u otro poder del gobierno para facilitar la salida del país de Flavio como se especuló. “¿Por qué lo haríamos, para qué?. Nada le iba a suceder. Flávio es senador nacional, tiene poderes de inmunidad por su cargo, incluso custodia para protegerlo, esos poderes los vigila la Corte Suprema para que sean respetados, no podía ser detenido, sus fueros existen hasta febrero. Nadie lo iba a arrestar. Estaba en libertad para actuar en la oposición, había anunciado que dirigiría a su partido contra Lula, todo democrático”. No cree que vaya a emitir una reacción oficial. “No entramos en su juego, no lo hicimos antes con los golpistas que se refugiaron en Argentina”, dice.
La fuente rechaza, asimismo, la acusación que Bolsonaro ya había formulado en la noche del domingo y de la cual luego se desdijo, respecto a que la postergación del cierre de los comicios había beneficiado a Lula da Silva con 11 millones de votos. Ese cierre se aplazó dos horas desde las 17 a las 19. “Esto está todo inspeccionado, se había cerrado cerca del 90 por ciento de las urnas cuando se dispuso esa medida pedida, no lo olvidemos, por Bolsonaro y también por Lula, y después solo hubo un adicional de 34 mil votos en esa extensión, pero Lula gana por 4 millones, por eso el partido Liberal de Bolsonaro reconoce el lunes el resultado de las elecciones, afirma.
Añade, y lo mismo repite otro funcionario consultado luego por este diario: “Flávio se presenta como un nuevo Juan Guaidó (el venezolano que se autodesignó presidente del país caribeño), pero para que haya un Guaidó tiene que haber un Nicolás Maduro. Eso no tiene asidero ni en Estados Unidos donde la oposición demócrata, con la que estamos hablando, los legisladores de ese partido, reclaman que se aclare por qué se le da refugio”.
Remarca en ese sentido que el propio Donald Trump consultado esta tarde precisamente por la autoproclamación de Bolsonaro como presidente o líder, respondió distante: “No voy a hacer comentarios sobre eso, le dimos un pase para venir al país, de modo que veremos pero no queremos estar involucrados”.
En la opinión del gobierno brasileño la acción del ex candidato es una estrategia armada por su hermano Eduardo, autoexiliado en EE.UU. para “sostener la idea de que hay persecución política en Brasil y por eso está preso Jair Bolsonaro por golpismo. Venden pescado podrido en EE.UU., pero esto no durará, hay elecciones legislativas el martes ahí y se verá como será el juego político. Esto durará dos días, después a otra cosa”, insiste.
Hay críticas en Brasil contra el juez Alexandre de Moraes que apenas horas después del fallo de las urnas envió a la policía a buscar a Bolsonaro para pedirle el pasaporte y prohibirle salir del país. “Fue una venganza personal, una torpeza del juez, justo incluso cuando el propio Trump se estaba desentendiendo del asunto. No había necesidad de hacer eso… muchos lo cuestionamos, pero de todas maneras quedaba ahí, De Moraes no podía abusarse de un senador de la Nación, sea Bolsonaro o cualquiera”.
El enojo con el magistrado, un antiguo enemigo del clan que encabeza el ex presidente preso, se debe a que complica la necesidad política de Lula en su cuarto mandato de coexistir con un Parlamento dominado por la oposición lo que obliga a negociaciones fluidas. “El presidente no quiere olas y está muy enojado con el juez”, añade.
Sostiene que un riesgo real que sí existía para el ex candidato es de otra índole y grave hacia adelante. Era la posibilidad muy segura de que se abriera el secreto de sumario en los expedientes vinculados con varias cuestiones legales que involucran a Bolsonaro. “Entre ellas especialmente un lavado de dólares de más de mil millones de dólares con su íntimo amigo el abogado de Brasilia Willer Tomaz de Sousa”. El caso es uno de los más graves que lo envuelven, un fraude con los llamados bets, los casinos virtuales en red, para circular dinero de origen no declarado, permitiendo reintroducir los fondos en el sistema bancario bajo la apariencia de “premios” o ganancias legítimas obtenidas en los juegos.
Una gran incógnita en estas horas es qué sucederá dentro del Partido Liberal del bolsonarismo frente a este problema. De qué modo se alinearán con el ex candidato. En esa estructura tiene fuerte peso la esposa del ex presidente Bolsonaro, Michelle, que ganó una banca en el Senado en las legislativas del 4 de octubre. Esa mujer se distanció de la campaña de Flávio con quien tiene antiguas y muy duras diferencias y está aliada al gobernador de San Pablo, Tarcisio de Freitas y al presidente del partido, Valdemar Costa Neto, que fue quien ordenó reconocer el resultado de las elecciones.
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