Internacionales

un escenario de guerra en plena campaña electoral en Francia

Dos mundos en París hoy en la manifestación contra la vida cara y en los reclamos estudiantiles por las escuelas sin presupuesto. Durante más de tres horas, los Black Blocs y los «casseurs» (vándalos) se enfrentaron a la Policía antidisturbios, robaron y quemaron un restaurante McDonald’s, un camión y autos. Pero no eran manifestantes en la Plaza de la República.

Era un escenario de guerra, en una nube de gas lacrimógeno, granadas y mobiliario destruido por los vándalos, que continuó por horas. Pero la Policía nunca pudo desalojar a los Black Blocs de la Plaza de la Republica. Al menos hay 272 detenidos. Una granada le mutiló una mano a un joven, que está en grave estado en St Etienne.

Los estudiantes, sus padres, los sindicatos y los políticos en Paris marcharon calmamente y finalizaron con sus reclamos pacíficos en un clima de fiesta, la plaza de Clichy. Jean Luc Melenchon encabezaba la marcha. La CGT sostiene que 500.000 personas participaron en la manifestación. Hubo marchas estudiantiles pacíficas en todo el país, reclamando contra la destrucción de la estructura educativa, el ausentismo de los profesores, la falta de baños y la imposibilidad de dar exigentes exámenes en la universidad con esa formación.

Pero la violencia brutal de una minoría descredibiliza la movilización estudiantil. Preocupa esta escalada al gobierno, cuando los violentos atacan los símbolos de la república y roban los negocios en las grandes ciudades, encapuchados.

Manifestantes se movilizan frente al Moulin Rouge. Foto AP

El objetivo es atacar los centros de poder. «Varias marchas no autorizadas intentan converger hacia los centros de poder en París. Las fuerzas del orden intervienen sistemáticamente para impedir estos movimientos y asegurar los recintos institucionales», informa la Policía. Se han instalado en la Plaza de la Concorde y quieren avanzar sobre la Asamblea Nacional, la sede de la Cámara de Diputados.

La destrucción y los robos

Una oficina de SFR, que vende teléfonos celulares en Plaza de la República en París, fue completamente robada y lanzaban hacia afuera a los celulares a la gente.

Dos alcaldías, además de guarderías infantiles, fueron destruidas y robadas en Marsella y en Lille. La imagen de Marianne, símbolo de la república en Francia, rota en la alcaldía de Marsella muestra el tenor de los que roban.

Una violencia inédita, antirrepublicana, y que debe preocupar al gobierno porque es la primera vez que regresan a protestar los Chalecos Amarillos a la calle. En Bordeaux destrozaron y robaron la residencia del prefecto.

La oficina de turismo de Lyon, un edificio histórico y patrimonial, también fue destruido y quemado por los Black Blocs y los «casseurs». Los bomberos no podían acercarse a combatir el incendio.

La oficina de turismo de Lyon, luego de que manifestantes la prendieran fuego. Foto AP

Una diputada atrapada en la Plaza de la República

La diputada ecologista Sandrine Rousseau se vio atrapada en un cerco policial en la Plaza de la República, en París. Expresó su indignación y denunció un uso desproporcionado de la fuerza.

«Lo que he vivido en París no lo había vivido nunca. Participo en manifestaciones desde que era niña y jamás he visto algo como lo que está ocurriendo», explicó.

«La cuestión es: ¿cuál es esta estrategia de mantenimiento del orden? He hablado con agentes de policía que, a su vez, estaban extremadamente nerviosos y muy incómodos con lo que estaba sucediendo. Se han producido escenas inadmisibles en una democracia, en el marco de una manifestación que reclama una vida digna. A mi juicio, en París hemos rozado el límite de lo que la República puede tolerar» dijo la diputada.

La parlamentaria se dirigió al ministro del Interior: «Pido calma a los agentes. Que Laurent Nuñez calme a sus policías».

La CRS 8, especializada en el mantenimiento del orden, ha sido desplegada de urgencia en la zona de Châtelet, en la capital.

Los Blacks Blocs y los “casseurs” atacan no solo a la policía sino a los bomberos, que vienen a sofocar los incendios. Un boutique que vende motos Kawasaki fue asaltada, robada e incendiado por los manifestantes. Desesperados habitantes de los pisos superiores gritaban por la llegada de los bomberos, pero los Black Blocs no los dejaban llegar.

Los Black Blocs enfrentan a la Policía

La Policía nunca pudo desalojar a los Black Blocs de la Plaza de la Republica. Las mismas imágenes de destrucción y robos se repitieron en otras partes de Paris, en cortejos no autorizados.

Avanzaron sobre el Faubourg St Honoré, cerca del Palacio del Elíseo y la embajada norteamericana. Pero a las 5 de la tarde llegaron a los Campos Elíseos, que se inundaron de gases lacrimógenos para desalojarlos.

La avenida más linda del mundo estaba con sus vidrieras tapadas con madera por temor a los robos y sus veredas cubiertas de policías. Más de veinte motos policiales, con una persona como conductor y otra que observaba en el asiento de atrás, buscaban hacer recular a los manifestantes con gases lacrimógenos.

Un manifestante con el chaleco amarillo, frente a un auto incendiado en París. Foto Reuters

Los turistas, confundidos, intentaban saber qué pasaba y huían de la avenida. Unos 400 manifestantes cantaban contra la Policía, apoyados por tamboriles, en una manifestación no autorizada.

Las principales ciudades de Francia parecían estar en guerra este 17 de octubre. París, Niza, Nantes, Bordeaux, Marsella, Lyon, St Etienne eran escenas de combate y en todos ellos estaban los Black Blocs, bien organizados. Un joven perdió la mano por una granada de mutilación en St Etienne. Su uso fue autorizada hoy por el ministro del Interior, Nuñez.

Una violencia inédita

Los policías se preguntan si este escenario de violencia, robo, incendios coordinados no es parte de la «guerra híbrida» por la organización en los enfrentamientos.

Policía antidisturbios en París, en plenos incidentes en la marcha. Foto Reuters

Pero ha quedado claro que nunca en Francia hubo estas escenas de guerra en la calle y el esquema de seguridad para controlar las manifestaciones fue un fracaso total y riesgoso. Jamás la Policía enfrentó una situación similar a esta.

El alcalde de París, Emmanuel Grégoire (PS), condenó «firmemente» los «daños» y los «actos de vandalismo» observados el sábado en la capital, a pesar de que «la gran mayoría de los manifestantes» deseaban «manifestarse con calma».

«Estos actos de vandalismo desvían la atención de las reivindicaciones de los estudiantes de secundaria», presentes en la calle junto a universitarios, «chalecos amarillos» y diversos activistas, «y perjudican la imagen de su movilización», declaró el alcalde . «Pero también quiero decir, con la misma firmeza: ninguna movilización debe servir de pretexto para ejercer violencia contra los manifestantes», añadió.

Estos escenarios de violencia y de robo generalizado en las principales ciudades de Francia van a horrorizar a los políticos y a los electores en Francia, en plena campaña electoral, y seguramente fortalecerán a Marine Le Pen y su Reagrupación Nacional.


Source link

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba