Russell se diluye; Verstappen se agiganta | Fórmula 1 | Deportes


Con 28 años cumplidos en febrero, George Russell debutó en el Mundial de Fórmula con Williams en 2019, gracias a la relación de su agente, Toto Wolff, director de Mercedes, con la escudería de Grove (Gran Bretaña), de la que era uno de los accionistas. El ejecutivo austríaco le promocionó a la escudería de las Flechas de Plata en 2022, como compañero de Lewis Hamilton, a quien derrotó en ese primer año enfundado en el mono de la marca de la estrella, y también en 2024, el último de Hamilton antes de irse a Ferrari (2025). La salida del multicampeón y la llegada en su lugar de un niño, como se consideraba entonces a Kimi Antonelli, hizo que Russell se viera como la punta de lanza del proyecto del constructor de Stuttgart. Sobre todo, para esta temporada, en la que el nuevo reglamento técnico debía otorgarle a Mercedes una ventaja que se materializó desde el momento en que los bólidos olieron la pista en invierno. Lo que ocurrió después nadie lo esperaba. Ni Russell, ni tampoco Antonelli, que circula como un tiro hacia la consecución de la corona que significaría como el primer campeón italiano desde Alberto Ascari, en 1953, y el más joven de la historia, con más de tres años de margen sobre el segundo (Sebastian Vettel). Los 89 puntos que le saca a su vecino de taller, cuando solo deben otorgarse 175 más, colocan a este veinteañero boloñés a pocos pasos del cetro.
Russell ya no sabe si reír o llorar. En Canadá se quedó parado después de liderar la prueba durante 30 vueltas. Este domingo, en Singapur (14:00, Dazn), deberá arrancar desde las catacumbas de la parrilla, como consecuencia de una sanción que arrastra desde hace una semana, cuando su W17 le dejó tirado en Sepang, a cinco vueltas para el final del Gran Premio de Baréin, cuando tenía el podio en el bolsillo. Una avería en el motor que le llevó a tener que descorchar una nueva unidad con vistas a la siguiente carrera (Singapur), circunstancia que derivó en la penalización que cumplirá por los pasadizos abrazados por muros del circuito de Marina Bay, donde este sábado volvió a vivir un calvario.
Primero durante la prueba corta, al estrellarse contra el muro al encarar la última curva de la primera vuelta. Y después en la cronometrada, al comprobar que su velocidad (terminó el sexto) no le servirá de nada, puesto que arrancará a un mundo de Max Verstappen, que se llevó el triunfo en la sprint, y la pole, la segunda consecutiva y la primera en Singapur para el holandés. Desde que Red Bull introdujo el último paquete de mejoras a su RB22, en Bakú, el coche de la marca del búfalo rojo está para lo que quiera Mad Max, que no se conforma con otra cosa que no sea medirse por ganar. Lo más favorable para la tropa energética es que el monoplaza energético vuela en trazados tan distintos como el de Malasia y el de Singapur. Carlos Sainz saldrá el 13º y Fernando Alonso, el 16º, ambos a la espera de que alguna sanción les acerque un pelín más a la cabecera.
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