qué dicen los toxicólogos sobre lo que pudo haber salido mal


Christa Pike llevaba 30 años en el corredor de la muerte por el brutal asesinato de Colleen Slemmer y debía ser ejecutada este miércoles en Tennessee, Estados Unidos. Pese a que recibió dos inyecciones letales del sedante pentobarbital, la muerte no llegó.
La defensa de la mujer de 50 años presentó una moción de emergencia para detener la ejecución mientras se desarrollaba. Alegó que la mujer “perdió el conocimiento”, pero que aún “tenía pulso y roncaba”. Ella fue trasladada a un hospital; desde entonces hay hermetismo respecto a lo que sucedió en el procedimiento.
El caso de Pike generó un debate: ¿Cómo puede una persona sobrevivir a dos dosis de un fármaco letal? ¿Qué factores pueden explicar este escenario?
Los toxicólogos que hablan con Clarín destacan, en primer lugar, que el barbitúrico pentobarbital es un depresor importante del sistema nervioso central, que en algunos casos se utiliza como anestésico porque produce una sedación importante, induce al paro respiratorio y, con eso, a la muerte.
1) El pentobarbital no activo y la mala administración de las dosis.
Luego de la fallida ejecución, el Departamento Correccional de Tennessee aseguró que la sustancia química utilizada en la inyección letal demostró “ser eficaz en todo momento, y el protocolo no permite procedimientos adicionales más allá de los que se llevaron a cabo esta noche”.
Sin embargo, la falla humana al momento de suministrar la dosis es una posibilidad a tener en cuenta. Los abogados de Pike denunciaron en un comunicado que durante el procedimiento hubo “dificultad para acceder a las venas”, con “venas reventadas, pentobarbital degradado y falta de atención médica de emergencia cuando inevitablemente surgieron complicaciones”.
“O no hicieron los cálculos adecuados, o hubo una falla en el cálculo por peso. Porque es una medicación que se aplica por peso: tantos miligramos de acuerdo al peso del paciente. No falla nunca, excepto que haya una falla humana en el cálculo de la cantidad que hay que darle o que no haya sido bueno el pentobarbital utilizado”, señala a Clarín Carlos Damin, médico toxicólogo, jefe de Toxicología del Hospital Fernández.
“El estado de Tennessee volvió a fracasar en la ejecución de una pena de muerte legal”, afirmaron también los abogados de Pike. El error parece repetirse en otros casos enumerados por Clarín, el fallo más reciente ocurrió el 21 de mayo, también en Tennessee.
Más allá de este escenario, hay otras explicaciones que brinda el médico toxicólogo Francisco Dadic en diálogo con Clarín.
2) La farmacodinamia y la toxicodinamia.
“Hay distintos factores que hacen que un fármaco actúe de determinada manera: ingresa al organismo en este caso de forma endovenosa, donde las concentraciones suelen ser bastante más altas. El fármaco entra al organismo y produce una serie de pasos que hace que vaya perdiendo su efecto o que tenga más efecto”, advierte Dadic, presidente de la Fundación Argentina de Toxicología.
El profesional apunta a lo que se conoce como farmacodinamia o toxicodinamia (lo que pasa con la sustancia una vez que ingresa al organismo), y dice que puede haber modificaciones propias de las personas que hagan que tenga más retraso o más potencia el tóxico o la sustancia que ingresa.
Para graficar, pone un ejemplo: “Si tenés un fármaco que se metaboliza en el hígado y la persona tiene el hígado dañado va a ser distinto a la persona que tiene el hígado normal. Si tenés una persona que acaba de comer va a absorberse distinto el alcohol que en una persona que no comió nada: eso tiene que ver con variabilidades propias de esa sustancia cuando entra a un organismo”.
La abstinencia o un cuadro de excitación, añade, son pequeñas cosas que pueden hacer que al momento de la administración haya una variabilidad.
Cada persona es distinta: hay pequeñas modificaciones biológicas en cada uno. En esa línea, Dadic explica que no todos los fármacos responden igual en todo el mundo.
“Hay quienes con un fármaco se duermen más que otros, y esto tiene que ver con sus características biológicas, con sus receptores, con sus neurotransmisores y demás”, destaca.
Por último, puede ocurrir también que la persona recibiera previamente algún otro fármaco, como otro barbitúrico, en forma crónica.
En ese escenario, probablemente su cerebro ya se adaptó a otro fármaco, por lo que cuando se le administra otra cosa cuesta más hacer efecto en su organismo. “Va necesitando cada vez más concentración para provocar el mismo efecto”, concluye Dadic.
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