dos encuestas le dan ligera ventaja a Lula por el cierre del juego en línea y otras medidas, pero mantienen el empate con Bolsonaro

En la recta final de las elecciones presidenciales en Brasil, en el campamento oficialista afirman que recuperaron la iniciativa con la decisión del líder petista, Lula da Silva, de acabar con las apuestas en línea, el aumento en los subsidios del plan Bolsa Familia y la batalla por el doble feriado de la semana laboral. Todo con amplio apoyo popular. Sin embargo las mismas fuentes reconocen a Clarín que la carrera con el opositor Flávio Bolsonaro “está muy apretada”. Dos encuestas difundidas este lunes confirman una ligera ventaja del mandatario a partir de esas novedades, pero mantienen el empate en un balotaje que parece inevitable.
Hay, sin embargo, matices. Un último sondeo de BTG/Nexus de estas horas advierte que el tema de las apuestas y una suerte de escándalo sobre un supuesto interés de Bolsonaro respecto a “destituir” a la Virgen de la Aparecida como patrona de Brasil contribuyeron a un cambio en el electorado. Siempre se debe tener en cuenta que los sondeos no necesariamente han acertado en la historia electoral brasileña. Más bien lo contrario.
Flávio Bolsonaro y Lula mantienen el empate en un balotaje que parece inevitable. Foto: EFEEncuesta 1: Nexus
Veamos: son muchos números, pero vamos a hacer una síntesis para observar el panorama general. BTG/Nexus afirma que, con el trasfondo de aquellos acontecimientos, Lula mejoró.
En el escenario simulado de primera vuelta, el presidente pasa del 40% al 42%, mientras que el senador del PL se mantiene en el 37%. El resto de candidatos sigue sumando el 16%. Con esto, en votos válidos, el mandatario aparece con el 44%, lo que aún lo sitúa lejos de una posible victoria en primera vuelta (Lula tiene el 42% del total de votos, frente al 53% del resto de candidatos combinados). Solo el 9% se declara indeciso.
En el balotaje, el panorama medido por esta empresa indica un empate técnico con Lula adelante con 46 por ciento contra su adversario, que cae de 45 a 44 por ciento. Añade que el 87% afirma que no cambiará su voto hasta el domingo, el nivel más alto de la serie histórica. Este porcentaje es aún mayor entre los simpatizantes de Lula (92%) y los de Bolsonaro (91%).
Encuesta 2: Quaest
Otro sondeo, este de Quaest, determinó un movimiento parecido. Lula en primera vuelta sube de 37 a 39 por ciento, pero también detecta que Flávio pasa de 33 a 34%.
En la segunda vuelta, pronostica un empate en 42 por ciento, con Lula creciendo un punto desde 41% y su rival estable en 42%. Blancos y nulos 13% e indecisos solo 3%.
La jugada de las apuestas en línea
El último viernes Lula, en gran medida presionado por las encuestas, pero también por su propio y antiguo repudio a este sistema, anunció la prohibición total de las apuestas deportivas en línea, llamadas bets aquí, un negocio multimillonario que sirve de canal de financiamiento legal a clubes significativos como Flamengo, Corinthians y Palmeiras, entre otros, por la publicidad, entre otras facilidades.
Se trata de una medida astuta, aunque con un costo importante a nivel fiscal para el Estado. Sucede que más del 75% de la población está en contra del juego en línea y es una bandera central en el electorado femenino, de mayor número en Brasil que el masculino y muy clave dentro de ese segmento en los sectores de menores ingresos.
Lula vinculó el tema de la ludopatía con el drama del endeudamiento de las familias, un desafío social creciente aquí.
La Encuesta de Endeudamiento e Inadimplencia (impagos) del Consumidor, elaborada por la Confederación Nacional del Comercio de Bienes, Servicios y Turismo, detecta que más de 8 de cada 10 familias poseen algún tipo de deuda activa.
El 80% de esas obligaciones proviene de tarjetas de crédito, créditos personales y compras a plazos en comercios, y en menor medida de préstamos para vehículos o viviendas. Las familias destinan, en promedio, entre el 29,6% y el 33% de sus ingresos al pago de deudas. Como el camino se hace cuesta arriba, cerca del 30% de los hogares registra facturas o cuotas vencidas. De esa proporción, alrededor del 12% de las familias admite que no podrá cumplir con sus obligaciones.
Este problema no sucede solo por las apuestas. El sueldo en general no alcanza y la gente busca alternativas para pagar sus gastos generales. Pero el juego tiene un peso importante en los sectores de menores ingresos porque el golpe es mucho más significativo. De ahí el aplauso a la medida.
Más medidas
Antes, también el presidente aumentó a 134 dólares los beneficios de Bolsa Familia, un subsidio a sectores de menores recursos que desde inicios de 2023 se mantenía en 117 dólares.
Además, dio un fuerte impulso a la ley para declarar la semana con dos feriados, a sabiendas de que Bolsonaro la había trabado en el Congreso. Y a la defensa del popular sistema de pagos PIX, que EE.UU., también apostado a la victoria del líder opositor, busca limitar o liquidar en beneficio de sus plásticos.
Son todas medidas transversales que el candidato conservador cuestiona desde la política como maniobras, pero que no puede rechazar en campaña para no restar sus propios apoyos.
Los anuncios incluyeron un esquema de compra por parte del Estado de las deudas impagas de los consumidores de menores ingresos.
El escándalo en la Corte y el caso Master
Ese paquete de novedades que tuvo mucho impacto periodístico corrió del centro de las conversaciones públicas el escándalo de corrupción en la Corte Suprema. Un movimiento que conviene a ambos contendientes.
A Bolsonaro, debido a sus vínculos cercanos con el playboy y banquero Daniel Vorcaro, quien con el Banco Master, que quebró de modo fraudulento, financió a su familia y habría videos que testimoniarían el alcance más profundo de la relación.
A Lula, porque ese banquero tuvo relación muy cercana con el famoso juez Alexandre de Moraes, aliado del gobierno y quien llevó adelante el juicio que acabó con la condena a 27 años de prisión al expresidente Jair Bolsonaro por el intento de golpe. Pero también esta vidriera deja atrás las investigaciones por tráfico de influencias contra el hijo mayor del presidente.
Esos espectros, aun así, no han desaparecido. El desaliento de la población por las elecciones y aun por la política que marcan analistas y sociólogos tiene raíces importantes. Cuando Bolsonaro padre ganó la presidencia lo hizo con Lula preso y como reacción a la corrupción y desmanejos por parte del gobierno de la petista Dilma Rousseff, que fue derribada con una maniobra parlamentaria.
Ahora es Bolsonaro el que está preso y también resuenan escándalos de corrupción con la Corte. Como señalan notables observadores aquí, para mucha gente ciertas cosas de la política sencillamente no han cambiado y esa sensación votará también el domingo.
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