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Quintana advirtió por el aumento de las ITS y sífilis

El titular del programa de ITS, VIH y hepatitis virales del Chaco, Juan Carlos Quintana, en declaraciones a Radio Libertad, señaló que el sistema sanitario registra un incremento de las infecciones de transmisión sexual y vinculó esta situación con una disminución en el uso del preservativo como herramienta preventiva.
En particular, destacó el crecimiento de los casos de sífilis, una tendencia que, según explicó, se observa en la provincia, en el país y también a nivel mundial. «Los sistemas de salud estamos viendo que hay aumento de las infecciones de transmisión sexual, principalmente la sífilis, que ha sido notablemente la protagonista de los últimos años», afirmó.
Quintana explicó que el aumento de las ITS se desarrolla en un contexto atravesado por diferentes factores, entre ellos la situación económica y determinadas transformaciones socioculturales. En ese marco, señaló que las situaciones de estrés relacionadas con las condiciones económicas pueden incidir sobre el deseo sexual, aunque remarcó que el fenómeno también debe ser analizado desde una perspectiva estrictamente sanitaria.
Para el funcionario, existe además una crisis vinculada con un modelo preventivo que durante años tuvo una amplia aceptación social y que estuvo basado en la utilización del preservativo. El titular del programa chaqueño sostuvo que durante la última década comenzaron a aparecer cuestionamientos respecto de la recomendación del uso del preservativo, con discursos que pusieron en discusión su utilidad como método de prevención. A esa situación se suma, según explicó, el menor acceso derivado de los costos para quienes deben adquirirlos. «Toda esa sumatoria de cosas, por supuesto, más aún que la gente no compra preservativo por una cuestión de costos, nos va a impactar no solamente desde cierta ligereza por ahí en el autocuidado, sino que también nos está usando por muchas otras razones», expresó.
En relación con la prevención, Quintana sostuvo que el incremento de las ITS constituye un indicador de que el preservativo dejó de utilizarse con la misma frecuencia.
Remarcó que continúa siendo una herramienta sanitaria de eficacia comprobada para reducir el riesgo de transmisión y señaló que las estrategias de prevención deben considerar las distintas dimensiones que intervienen en las conductas de cuidado. «La herramienta más segura, eficaz, probadísima, más allá de algunas voces disonantes es el preservativo, digamos. Eso no hay dudas», afirmó.

EL CAMBIO EN LA PERCEPCIÓN DEL RIESGO
Quintana repasó además la evolución histórica de la prevención del VIH y explicó que la aparición de la epidemia durante la década de 1980 modificó las conductas relacionadas con la sexualidad y el uso del preservativo.
Según describió, durante ese período las campañas sanitarias instalaron una fuerte percepción del riesgo y promovieron prácticas consideradas más seguras. El preservativo pasó así a ocupar un lugar central dentro de las recomendaciones destinadas a reducir la transmisión del VIH y de otras infecciones de transmisión sexual.
El funcionario señaló que la percepción social del riesgo comenzó a modificarse con el desarrollo de tratamientos cada vez más eficaces para el VIH, especialmente desde finales de la década de 1990.
Asimismo, explicó la posibilidad de acceder a medicación y mantener una vida prolongada con tratamiento redujo el temor asociado históricamente al diagnóstico. «El ingreso de la medicación, el desarrollo de la medicación muy buena para hace que a partir de final de la década al 90 esa percepción del riesgo que tenía la gente, no, me enfermo que me voy a morir, desaparece», sostuvo.
En ese proceso, Quintana identificó la aparición de una contracultura frente a las recomendaciones sanitarias vinculadas con el autocuidado y la prevención.
Explicó que esa situación no implica únicamente una discusión sobre el preservativo, sino también una modificación de la relación entre las personas y las recomendaciones provenientes de los sistemas de salud. «Hay una cultura oficial, podemos llamarla así, sanitaria de la recomendación del autocuidado del uso preservativo y se genera una contracultura en la cual se opone a eso», afirmó. El titular del programa chaqueño comparó este fenómeno con las discusiones sociales que se produjeron durante la pandemia de Covid-19 alrededor de las recomendaciones sanitarias y la vacunación. En ese contexto, sostuvo que también puede observarse una resistencia a determinadas indicaciones provenientes de los sistemas de salud.
En el caso de las ITS, ubicó el abandono del preservativo dentro de un proceso en el que intervienen la percepción individual del riesgo, las pautas de autocuidado y las discusiones sobre las recomendaciones sanitarias. Quintana sostuvo que el aumento de las ITS permite observar las consecuencias sanitarias de esa transformación en las conductas preventivas. El funcionario precisó que los nuevos casos de sífilis se multiplicaron en el período analizado y el VIH también registra un incremento, aunque a un ritmo diferente. «No solamente en el cotidiano, sino también que mirar los números y hay siete veces más en nuevos casos de sífilis», señaló.

Sífilis, VIH y población joven

El responsable del programa informó que el sistema sanitario chaqueño registra entre 7 y 10 nuevos diagnósticos de VIH por mes. La cifra fue mencionada al describir la situación observada desde el área que conduce y como parte de los indicadores utilizados para evaluar la evolución de las infecciones de transmisión sexual.
Quintana remarcó que el incremento de los diagnósticos impacta sobre los estándares sanitarios y sobre las condiciones de prevención que se buscan sostener desde los servicios de salud.
El funcionario identificó, además, a los adolescentes y jóvenes como el grupo que concentra una especial atención en las estadísticas de ITS.
Puntualmente, indicó que la población de entre 15 y 24 años aparece como el segmento en el que se observa un incremento significativo de las infecciones. «Primero que sabemos por la estadística que la población más afectada, la más joven. 15 a 24 es la población que la estadística te dice: ‘Che, acá hay que mirar porque está aumentando acá y bastante’», explicó.
Frente a esa situación, Quintana planteó que las estrategias de comunicación sanitaria deben adecuarse a las características de las nuevas generaciones. Señaló que transmitir información a una población joven requiere mecanismos diferentes de los utilizados con grupos etarios de mayor edad y consideró que los canales tradicionales tienen limitaciones frente a los hábitos actuales de comunicación. «No es lo mismo si uno tiene que comunicarse con gente más grande o en otros ámbitos», sostuvo.
En ese sentido, consideró que las campañas preventivas destinadas a los jóvenes deben incorporar los espacios en los que habitualmente se desarrolla su comunicación cotidiana.
Por otro lado, señaló que los materiales impresos tradicionales pueden resultar insuficientes y mencionó específicamente el papel de las redes sociales como ámbito para desarrollar nuevas estrategias. «El folletito, la cosita, el papelito ya medio que yo creo que no rinde frutos ahí. La gente está mucho con las redes», afirmó.
Al mismo tiempo, Quintana sostuvo que las estrategias tradicionales de prevención no deben abandonarse. Entre ellas ubicó el contacto directo con la comunidad, las charlas y el intercambio personal como mecanismos que continúan formando parte del trabajo sanitario. «De todas maneras, nosotros seguimos insistiendo igual, los viejos sirven, dice algún dicho por ahí.
Y el contacto persona a persona, el ir a dar charlas, el estar cerca de la comunidad, el explicarle a las personas aún en el cotidiano sin cansarse cómo es el tema de la prevención», expresó.

Infecciones y prevención

Consultado sobre las principales infecciones de transmisión sexual, Quintana señaló que no se trata de un número demasiado amplio de enfermedades, aunque identificó varias que concentran la mayor parte de los casos observados. Entre ellas mencionó la sífilis, el VIH, las hepatitis virales y el herpes genital. También hizo referencia al HPV, cuya prevención adquirió particular relevancia a partir de la disponibilidad de vacunas.
El titular del programa remarcó que las hepatitis virales también pueden transmitirse por vía sexual, una característica que, según señaló, en ocasiones no es suficientemente asociada con este tipo de infecciones.
Mencionó específicamente las hepatitis A, B y C y las incorporó dentro del conjunto de enfermedades que deben ser contempladas al momento de abordar la prevención de las infecciones de transmisión sexual.

Nuevas estrategias

Quintana informó que el programa de ITS, VIH y hepatitis virales funciona en el servicio de Cardiología, con atención de lunes a viernes de 7 a 13.30.
Desde ese espacio, explicó, se brinda asesoramiento y se realizan testeos para las personas que concurren con consultas relacionadas con las infecciones de transmisión sexual, el VIH y las hepatitis virales.
Además de la atención presencial, el programa dispone de un correo electrónico para recibir consultas. Quintana indicó que las personas pueden comunicarse a través de [email protected] (mailto:[email protected]) para solicitar información o plantear inquietudes vinculadas con las prestaciones del área.
La atención y el asesoramiento forman parte de las herramientas utilizadas por el programa para facilitar el acceso a los servicios de prevención y diagnóstico.


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