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Lezcano cuestionó las tasas y apuntó contra la política del Banco Central

El aumento de las tasas de interés, la pérdida de poder adquisitivo y el mayor peso de los servicios públicos sobre los presupuestos familiares configuran un escenario en el que muchas personas logran regularizar sus deudas, pero vuelven a caer en atrasos pocos meses después.
En este contexto, el economista, máster en Finanzas y cofundador de Catalexia, Marcelo Lezcano, cuestionó el esquema financiero vigente y atribuyó buena parte del problema a las elevadas tasas de interés y a las decisiones adoptadas por el Banco Central.
«Nosotros hicimos un análisis y lo que vemos es que el Banco Central impuso una tasa de interés muy elevada desde principios de 2025 y eso gradualmente fue llevando el nivel de morosidad», explicó.
En declaraciones a radio Natagalá, Lezcano señaló que la morosidad pasó de niveles relativamente bajos a una situación que actualmente involucra a millones de personas. En ese sentido, remarcó que no se trata simplemente de decisiones equivocadas tomadas individualmente por quienes acceden a un préstamo.
«Millones de personas están en mora y claramente esto es una cuestión sistémica y no obedece a malas decisiones económicas de personas en forma aislada», afirmó.

El costo del crédito, en el centro del problema
Para el especialista, uno de los principales factores detrás del aumento de la morosidad es el elevado costo del financiamiento bancario. Según explicó, las restricciones aplicadas al sistema financiero incrementan el costo que deben afrontar las entidades y terminan trasladándose a quienes necesitan acceder a un préstamo. «Acá hay un problema que viene producto de una política estatal y específicamente del Banco Central», sostuvo Lezcano.
El economista puso el foco particularmente en los niveles de las tasas de interés y marcó la distancia existente entre la inflación y el costo del dinero. «Tenemos una tasa de inflación de 33 y vos tenés tasas bancarias que están en torno casi al 70%. Entonces son muy elevadas las tasas», señaló.
A su entender, la situación resulta especialmente compleja cuando el crédito se extiende en el tiempo. «La tasa en corto es cara y ni hablar cuando vas en largo, directamente te masacran», graficó durante la entrevista.
Lezcano consideró que el problema adquiere una dimensión todavía mayor cuando se compara la realidad argentina con las tasas vigentes en otros mercados. «Estas tasas de interés por encima de la inflación son totalmente estrafalarias. No existe en el mundo», afirmó.
Como referencia, mencionó el caso de Estados Unidos y explicó que, aun con una tasa considerada elevada para ese país, la diferencia respecto de la inflación es considerablemente menor a la que enfrenta la Argentina.
«Hoy el mundo está preocupado porque Estados Unidos tiene una tasa de interés a 10 años al 5% con una inflación del 3%. Es decir, estamos hablando de una tasa real del 2%. Nosotros en la Argentina tenemos una tasa por encima del 40%», sostuvo.
Para Lecano, esa diferencia permite dimensionar el impacto que tiene el costo financiero sobre quienes necesitan endeudarse para afrontar gastos cotidianos, adquirir bienes o realizar inversiones familiares.

El problema del crédito de largo plazo
El especialista también repasó la evolución del crédito en Argentina y señaló que el acceso al financiamiento de largo plazo constituye una dificultad que se arrastra desde hace décadas.
«En la Argentina obviamente escasea el crédito de largo plazo desde la salida de la convertibilidad. En adelante no hay casi crédito hipotecario», explicó.
Sin embargo, recordó que durante distintos períodos sí existieron alternativas de corto plazo que permitían a los consumidores acceder al financiamiento con tasas que, en términos reales, podían resultar convenientes. «Sí existían créditos de corto plazo que por ahí estaban a tasa de interés real negativa», indicó.
En términos simples, esto significaba que la tasa que pagaba el deudor podía ubicarse por debajo de la inflación esperada. En ese escenario, las personas podían considerar que parte de la deuda se licuaría con el paso del tiempo. «Entonces la gente hacía uso de la deuda», explicó.
El escenario, sin embargo, cambió cuando las tasas comenzaron a subir mientras los salarios avanzaban a un ritmo inferior al de los precios. «Después la tasa de interés empezó a aumentar y los sueldos vienen ahí mordiendo la inflación», señaló Lecano.
A su entender, esa combinación terminó generando un fuerte deterioro en la capacidad de pago de los hogares.

¿Hace falta una ley para los deudores?
Frente a este escenario, surgió la pregunta acerca de si sería necesaria una legislación de alcance nacional destinada a contener a las personas endeudadas.
Lezcano consideró que, antes de recurrir a una nueva ley, existen herramientas de política monetaria y financiera que podrían ser utilizadas para modificar el escenario. «Esto se resuelve muy rápido con una medida administrativa del Banco Central», sostuvo.
Uno de los puntos centrales de su planteo está relacionado con los encajes bancarios. Según explicó, actualmente las entidades financieras deben mantener una proporción elevada de los depósitos sin poder destinarlos al crédito.
«Hoy los encajes en Argentina están en torno al 45%. ¿Qué quiere decir el 45%? Por cada $100 que depositan en el banco la gente, 45 los bancos no pueden prestar», detalló.
El economista comparó esa situación con períodos anteriores y afirmó que hasta 2018 los niveles de encaje eran considerablemente menores.
«Hasta 2018, la Argentina se movía con un promedio de 20%, un máximo de 18%», señaló, al tiempo que consideró que el incremento de los encajes genera un costo que termina impactando sobre las tasas que pagan los tomadores de crédito.
«Solamente modificando esa política del Banco Central ya deberían caer, prácticamente, las tasas de interés», sostuvo.

La política monetaria y la emisión
Lezcano también cuestionó otros aspectos de la política monetaria y financiera vigente. En particular, mencionó el comportamiento de la tasa interbancaria y su impacto sobre la liquidez del sistema.
Según explicó, cuando aumenta el costo del dinero entre las entidades financieras, los bancos deben operar con mayor cautela para mantener liquidez suficiente y responder a las necesidades de sus depositantes.
«Entonces, la verdad es que hoy el gran problema está en la política financiera del Banco Central», afirmó.
Para el economista, además, existe una contradicción entre utilizar las tasas de interés como herramienta para contener la inflación y mantener un crecimiento de la cantidad de dinero en circulación. «No va a reducir el Banco Central la inflación solamente aumentando la tasa de interés.
O sea, tiene que dejar de emitir pesos para que, finalmente, la inflación termine», sostuvo y agregó: «Si no, no va a terminar la inflación».

El papel de
las fintech
La entrevista también abordó el crecimiento de las empresas fintech y las elevadas tasas que, según Lezcano, pueden enfrentar quienes recurren a billeteras virtuales o plataformas de financiamiento digital.

Deudores que vuelven a caer
en mora

Otro de los aspectos abordados durante la entrevista fue la denominada «morosidad reincidente»: personas que consiguen ponerse al día con sus compromisos financieros, refinancian sus deudas y, poco tiempo después, vuelven a registrar atrasos.
El fenómeno muestra que regularizar una deuda no necesariamente significa que el problema financiero haya quedado resuelto.
Lezcano explicó que los ingresos de los hogares continúan presionados y que la inflación promedio no necesariamente refleja el comportamiento de los gastos que tienen mayor incidencia en las economías familiares. «Los niveles salariales vienen en promedio unos puntos por debajo de la inflación. Pero la inflación que se publica es un promedio», explicó.
En ese sentido, destacó el creciente peso que tienen los servicios públicos dentro del presupuesto familiar.
«Hoy pesan mucho más, por ejemplo, los servicios públicos dentro de los gastos del hogar. Entonces, le queda menos plata en realidad para disponer de recursos para pagar otras cosas, como el crédito que pudo regularizar», sostuvo.
De esta manera, una persona puede lograr refinanciar o cancelar una deuda, pero posteriormente encontrarse nuevamente con dificultades para cumplir con las cuotas si sus ingresos no aumentan al mismo ritmo que sus gastos.
«Con los precios que siguen subiendo y ahora estos gastos pesan más en tu estructura familiar, difícilmente puedas volver a cubrir otra vez la deuda que regularizaste», afirmó.


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