Qué significa el pacto entre Irlanda del Norte, Escocia y Gales que exige referéndums para lograr la independencia del Reino Unido

Los líderes proindependentistas del escocés SNP, el galés Plaid Cymru y el católico y republicano irlandés Sinn Féin han firmado el lunes un pacto en el que se comprometen a disolver el Reino Unido, en lo que se ha calificado como un momento «histórico» para las naciones con competencias transferidas. No solo quieren la independencia, sino volver a ser parte de la Unión Europea y rechazan el Brexit. Una «revolución celta» contra Westminster por su independencia.
En la reunión de Cardiff no se presentaron como primeros ministros, sino como líderes partidarios proindependentistas. El líder escocés proindependentista del SNP, John Swinney, afirmó que Andy Burnham sería «el último primer ministro del Reino Unido», cuando se firmó el pacto.
El pacto, que declara que «la era de Westminster está llegando a su fin», busca ejercer una nueva presión para que se convoque a un referéndum.
No puede haberlo si el primer ministro Andy Burnham no los autoriza a cada uno de ellos desde Westminster, el territorio que ellos quieren aniquilar como representante del poder en el Reino Unido.
La semilla de Donald Trump
A la idea la impulsó el presidente Donald Trump el sábado, cuando lanzó su proyecto de una «Irlanda unida» en su visita a Dublín y el oeste de la isla Esmeralda. Jugaba con el delicado llamado al referéndum, que está incluido en el Acuerdo de Viernes Santo, tras conseguirse la paz en Irlanda del Norte en 1998 y frenar la guerra civil religiosa.
En la reunión de Cardiff no se presentaron como primeros ministros, sino como líderes partidarios proindependentistas. Foto EFEContempla la idea de un referéndum si el norte y el sur de la isla están dispuestos a convocarlo y votar por una sola Irlanda, como proyectaban los padres de la revolución irlandesa en plena ocupación británica y hambruna en la isla. Una idea que significa la desintegración del Reino Unido como está constitucionalmente organizado y lanza serios interrogantes sobre el futuro de la monarquía británica y quiénes la aceptarán.
¿Qué significa este pacto?
La reunión celebrada este lunes en Cardiff no significa que el Reino Unido vaya a desaparecer mañana. Tampoco implica que ya exista una fecha para la independencia de Escocia o Gales, ni para la reunificación de Irlanda.
Lo que sí muestra es que los movimientos nacionalistas de las tres naciones han decidido actuar de forma coordinada y presionar a Londres para que permita decidir su futuro mediante mecanismos democráticos.
El país está formado por cuatro naciones: Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Inglaterra concentra la mayor parte de la población y del poder político. Desde hace décadas existen sectores en las otras tres naciones que consideran que sus intereses no siempre son escuchados desde Westminster, sede del Parlamento británico.
El Brexit reforzó ese sentimiento. En Escocia e Irlanda del Norte, la mayoría de los partidarios apoyaron permanecer en la Unión Europea. Pero el resultado global del Reino Unido acabó imponiéndose.
Qué dice el pacto
El pacto, que declara que «la era de Westminster está llegando a su fin», busca ejercer una nueva presión sobre Downing Street para que autorice referéndums de independencia. Afirman que este acontecimiento histórico consagra el «derecho inalienable» de cada nación, con competencias transferidas, a «decidir nuestro futuro».
La semana pasada, el primer ministro británico Andy Burnham volvió a rechazar la petición del escocés SNP de acordar una vía vinculante hacia un referéndum de independencia. Fue apenas un día después de que el primer ministro pareciera abrir la puerta a una nueva consulta si existía un «apoyo público mayoritario» para ello.
La venganza de Trump a Gran Bretaña al referirse a una Irlanda unida, porque el gobierno británico rechaza ayudarlo en la guerra contra Irán, aceleró la decisión política de los independentistas galeses, escoceses y de Irlanda del Norte de agitar sus reclamos.
El ministro principal de Gales, Rhun ap Iorwerth; el ministro principal de Escocia, John Swinney; la presidenta del Sinn Féin, Mary Lou McDonald; y la ministra principal de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, posaron para una fotografía mirando el futuro.
¿Un nuevo referéndum en Escocia?
Durante el acto de firma del pacto, Swinney declaró que debe celebrarse un referéndum de independencia de Escocia antes de 2031. Un plazo que coincide con la legislatura posterior a las elecciones de Holyrood del mes de mayo. El SNP regresó al gobierno con media docena menos de diputados en el Parlamento escocés (MSP). Pero Swinney ha argumentado que existe un mandato a favor de la independencia debido a la mayoría independentista entre los diputados.
El líder del Partido Nacional Escocés y ministro principal de Escocia, John Swinney (izq.), y el líder de Plaid Cymru, Rhun ap Iorwerth, posan en la escalinata del edificio del Gobierno galés en Cardiff, Gales (Reino Unido). Foto EFESwinney pronosticó que los escoceses votarían a favor de abandonar la Unión en caso de celebrarse otro referéndum de independencia.
La encuesta más reciente que planteó la cuestión de la independencia, publicada por Survation el mes pasado, reveló que el 47 % de los encuestados votaría «sí» en un nuevo referéndum, mientras que el 43 % votaría «no». Al excluir al 9 % de votantes indecisos, el sondeo —encargado por Diffley Partnership— mostró un reparto del 52 % frente al 48 % a favor de la independencia.
Un cambio de humor
El acuerdo firmado por los líderes de los partidos señala: «El panorama político en estas islas está cambiando. Por primera vez en la historia, los habitantes de estas islas cuentan con ministros principales en Escocia, Gales e Irlanda del Norte que están comprometidos con la independencia respecto al Reino Unido».
«Para quienes observan la situación desde estas islas —y para quienes lo hacen desde todo el mundo— no podría haber una señal más clara de que la era de Westminster está llegando a su fin», sostuvieron.
«Creemos que existe una vía mejor: naciones que colaboran en pie de igualdad, comparten ideas y experiencia, y construyen relaciones basadas en el respeto mutuo y en intereses comunes», continuaron.
«Nuestros movimientos cobran impulso; creemos que se avecina un cambio constitucional. Por ello, nos comprometemos a reforzar la cooperación entre nuestros partidos y a identificar ámbitos prácticos en los que el trabajo conjunto pueda marcar una diferencia real», sostuvieron en el comunicado.
Lou McDonald, del Sinn Féin, declaró: «Creo que no es exagerado afirmar que la reunión de hoy y la firma de este memorando son históricas. Es el momento en que reafirmamos colectivamente nuestro derecho inalienable a decidir nuestro propio futuro».
En Gales
El líder galés Rhun ap Iorwerth afirmó que sería el pueblo de Gales quien fijaría los plazos para cualquier futuro referéndum de independencia.
«Creo que Gales prosperará como nación cuando tomemos la decisión de convertirnos en un país independiente, colaborando con otros. Los plazos los marcará el pueblo de Gales. Es decir, cuando esté convencido», dijo.
Sin embargo, tras la reunión de Cardiff, Downing Street declaró que Burnham estaba centrado en aliviar la crisis del costo de la vida para los hogares de todo el país, en lugar de en «debates constitucionales».
Antes que se anunciara la muerte del padre de Andy Burnham, el portavoz oficial del primer ministro declaró: «El primer ministro está comprometido a impulsar cambios en las cuatro naciones del Reino Unido y cree firmemente en la Unión».
«El Reino Unido está en su mejor momento cuando la gente se une en torno a valores compartidos y a la búsqueda de soluciones, en lugar de la división. El primer ministro seguirá aliviando la presión sobre las finanzas familiares y proporcionando mayor seguridad económica, en lugar de participar en debates constitucionales o nuevos referéndums».
Al preguntársele si el Gobierno del Reino Unido había enviado un representante a la reunión, el portavoz respondió: «En cuanto a la naturaleza de dicha reunión —y, de hecho, a su enfoque general—, él trabaja en estrecha colaboración con los ministros principales y viceprimeros ministros de Escocia, Gales e Irlanda del Norte».
«Esa labor se basa en la asociación y la colaboración. El primer ministro sigue centrado en esa colaboración y en las cuestiones que más importan a las familias de todo el Reino Unido —lo que incluye aliviar la presión sobre las finanzas familiares y proporcionar mayor seguridad económica—, en lugar de participar en debates constitucionales o nuevos referéndums».
La independencia según el Sinn Féin
«Andy Burnham no puede impedir la desintegración del Reino Unido», afirmó el Sinn Féin, brazo político, católico y republicano de la guerrilla del IRA y uno de los padres del proceso de paz en Irlanda del Norte, tras firmar un pacto con el SNP y Plaid Cymru.
O’Neill, ministra principal de Irlanda del Norte, afirmó que Andy Burnham «no podrá contener la marea» del nacionalismo en Escocia, Gales e Irlanda del Norte.
Durante una conferencia de prensa conjunta de los cuatro líderes, declaró: «Sin duda vivimos tiempos de cambios enormes, cambios imparables. Cambios que —independientemente de lo que diga cualquier primer ministro británico— no podrán frenar la marea de lo que está sucediendo ante nuestros ojos en este momento», dijo.
«Nuestra causa común aquí es el convencimiento de que Westminster no sirve, ni servirá nunca, adecuadamente a nuestros pueblos. Nuestra causa común es que tenemos derecho a la autodeterminación, y nuestra causa común es que debemos garantizar colectivamente que ese mensaje se escuche en Westminster», sostuvieron.
Afirmó que la reunificación de Irlanda estaba «claramente sobre la mesa», a pesar de que Burnham sostenía lo contrario. Señaló que los comentarios de Donald Trump durante el fin de semana «reflejan fielmente la existencia de un coro de personas que participan en este debate».
El derecho a la autodeterminación y ser europeos
El memorando señalaba que, tras la victoria de Plaid Cymru en las elecciones galesas de mayo, los tres partidos separatistas ostentaban el poder simultáneamente por primera vez.
El pacto establece que las tres naciones poseían un «derecho a la autodeterminación» que Westminster no podía bloquear. Cada una de ellas avanzaría hacia la ruptura con el Reino Unido «a su manera y a su propio ritmo», indica el documento. Asimismo, argumentaba que el Gobierno del Reino Unido debía realizar los preparativos necesarios para el cambio constitucional en las tres naciones.
El acuerdo también abogaba por la incorporación de las naciones a la Unión Europea tras la independencia, a pesar de que Gales había votado a favor del Brexit y de las advertencias de que ello crearía una frontera dura con Inglaterra. Todos ellos quieren volver a ser europeos.
El pacto expone planes para «rechazar el modelo económico fallido de Whitehall» y compartir ideas sobre crecimiento económico y expansión de recursos energéticos, además de afirmar que «el futuro de nuestras naciones está en la Unión Europea».
Mary Lou McDonald, líder del Sinn Féin y también firmante del acuerdo, celebró esta medida «histórica» y añadió: «Es el momento en que afirmamos colectivamente nuestro derecho inalienable a decidir nuestro futuro».
El gran interrogante es qué harán con la monarquía: cada uno la aceptará o no a su manera. Probablemente Escocia acepte a un rey escocés al igual que Gales, pero no sería el caso de Irlanda. La Commonwealth, cuyo jefe de Estado es el rey británico, también va a tener su palabra para decir.
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