La solución de dos Estados está muerta

“No me sorprende. Le doy plena credibilidad”, dice a Clarín el ex ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Shlomo Ben Ami, sobre la advertencia que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, habría recibido de Emiratos Arabes Unidos, alertándolo acerca de un inminente ataque de Hamas, un “terremoto contra Israel” que finalmente ocurrió diez días después.
El 7 de octubre de 2023 cientos de milicianos provenientes de la Franja de Gaza provocaron el ataque más mortal de la historia del Estado de Israel: ingresaron por tierra, por aire y por mar y convirtieron en un infierno a cielo abierto una multitudinaria fiesta electrónica, numerosos kibutz y bases militares. Mataron a unas 1.200 personas y se llevaron más de 200 rehenes.
Según una investigación del diario israelí Haaretz, el 23 de septiembre de 2023, el presidente de Emiratos Arabes Unidos, Mohammed bin Zayed, llamó al primer ministro israelí para ponerlo en aviso.
“Netanyahu recibió una advertencia explícita antes del 7 de octubre. El premier no avisó a los jefes de Seguridad”, asegura el periódico.
Desde el entorno de Netanyahu respondieron que es una “mentira absoluta” y que el primer ministro demandará al periódico que lo publicó.
“No me cabe la más mínima duda de que Netanyahu dijo: ‘No, no, eso no puede ocurrir, ya que yo estoy invirtiendo, con dinero de Qatar, millones y millones de dólares para estabilizar la situación en Gaza”, sostiene Ben Ami, quien fue ministro de Seguridad Pública y luego canciller durante gobierno laborista que llegó al poder en Israel en 1999 con Ehud Barak.
Antes, entre 1987 y 1991, Shlomo Ben Ami fue el primer embajador de Israel en España. Hoy es vicepresidente del Centro Internacional de Toledo para la Paz (CITpax), una fundación sin ánimo de lucro basada en la prevención y la resolución de conflictos.
Entre 1987 y 1991, Shlomo Ben Ami fue el primer embajador de Israel en España.-¿Por qué está convencido de que Netanyahu ignoró la advertencia de los ataques del 7 de octubre?
-Creo que Netanyahu, desde el principio, tuvo un concepto: hay que ningunear a la autoridad palestina en Cisjordania. Y hay que cultivar a Hamas, porque ésa es la mejor manera de evitar la solución de los dos Estados. Esa fue una filosofía permanente en él. Y hay muchísimas pruebas.
-¿También le resulta creíble que la advertencia haya llegado de Emiratos Arabes?
-Eso de que un líder árabe te llame en vísperas de una posible guerra no es la primera vez que ocurre. En 1973, dos semanas antes de la guerra de Yom Kipur, el rey Hussein de Jordania tomó un helicóptero, fue a Tel Aviv para entrevistarse con (la por entonces primera ministra israelí) Golda Meir y alertarla de la guerra que se acercaba. ¿Por qué lo hacen? No por un exceso de amor al Estado judío, sino porque entienden que estas guerras salpican a la estabilidad de los regímenes árabes también. Así que no es nada anómalo que un líder árabe, y en este caso el presidente de los Emiratos Arabes, que por cierto tiene una alianza bastante íntima con Israel estos días, haya advertido. No es nada raro.
-¿Pudo tal vez Netanyahu no haber dimensionado la brutalidad del ataque en el que murió tanta gente?
–A esta pregunta le introduciría unos matices. Netanyahu publicó no hace mucho una autobiografía. En ella él dice explícitamente que puede haber algún día un ataque de estas dimensiones. Es casi profético. Lo dice él con sus propias palabras. Esa es una de las razones posiblemente por las que él llevó a cabo este tipo de política de acercarse a Hamas. De hecho, el ataque de Hamas tiene lugar en medio de unas negociaciones para llegar a algún tipo de acuerdo entre las partes, una especie de armisticio de larga duración.
-¿Por qué no prosperó?
-Netanyahu no respondía o respondía mal. Y el líder de Hamas dijo: “Bueno esto no puede seguir así, yo llevo a cabo este ataque y ya veremos si eso cambia la postura de Israel”. Pero, en principio, hay que tener en cuenta lo siguiente: este gobierno tiene una filosofía central que es el meollo de su razón de ser: la anexión de Cisjordania.
En principio, hay que tener en cuenta lo siguiente: este gobierno tiene una filosofía central que es el meollo de su razón de ser: la anexión de Cisjordania
Y por eso se llegó a una situación en la que, nada menos uno de los líderes de Hamas, un mes y medio antes del ataque de Hamas, dice públicamente: “La gran parte del ejército israelí está en Cisjordania; treinta regimientos están en Cisjordania. Este es el momento de atacar”. Por ese énfasis por la expansión en Cisjordania y la necesidad de proteger a los colonos allí, prácticamente no había margen de flexibilidad para repartir las capacidades militares. En el Líbano había mucho menos de lo que había en Cisjordania y en Gaza, prácticamente nada. ¿Sabés a quién le tiene que agradecer Israel que en el mismo día o un día después no hubiera habido un ataque en el norte, desde el Líbano, muchísimo mayor de lo que ocurrió?
-Habría que agradecer al líder supremo de Irán. El es quien se opuso, porque tenía temor de que eso pudiera llevar a una intervención norteamericana. Hezbollah empezó a atacar simbólicamente, digamos, no con demasiada fuerza. Pero podrían haber hecho exactamente igual que lo que hizo Hamas: una penetración masiva por parte de miles y miles de miembros de Hezbollah.
-Pero finalmente Estados Unidos e Israel atacaron Irán. ¿Cómo ve usted la relación entre los aliados, teniendo en cuenta que el presidente Donald Trump siempre postuló una intervención en Irán veloz y el primer ministro israelí deseaba lo contrario?
-Creo que ahí se creó una cierta crisis de confianza. Trump llegó a la presidencia de Estados Unidos siempre con la visión de que no hay que ir a guerras, que hay que resolver conflictos en vez de ampliarlos. Se vio presionado por Netanyahu para hacerlo. Hay en los círculos políticos, demócratas desde luego, pero también en segmentos de la opinión republicana de Estados Unidos, una sensación de que Israel arrastró a Estados Unidos, algo que fue muy perjudicial.
-¿Qué análisis hace hoy del conflicto?
-Se ganaron batallas, pero no se ganó la guerra. Se hizo mucho daño a Irán, pero Irán salió, hasta el momento, con ventajas estratégicas que no tenía antes. Así que hay una crisis que no se puede negar con Estados Unidos. Yo tengo la plena confianza de que esto se puede arreglar con un nuevo gobierno israelí. Si las elecciones (previstas para octubre) producen una combinación distinta de partidos en el poder, se podría inmediatamente corregir esta situación.
Tengo la plena confianza de que esto se puede arreglar con un nuevo gobierno israelí
-Primero, disciplinando a los grupos de colonos en Cisjordania, que están cometiendo realmente crímenes contra la población civil, contra gente inocente, con una visión apocalíptica de ocupar la tierra prometida de Judea y Samaria. Yo creo que una política seria de lucha contra estos grupos ya en sí podría transmitir el mensaje que hay otro tipo de agenda en la política israelí. Otra cosa que se puede hacer es empezar a hablar con la autoridad palestina, colaborar con el plan de Trump en la cuestión de Gaza. Hay pasos que se pueden dar. Yo soy muy escéptico en la cuestión de si vamos a poder ir ahora a la solución de los Estados o no. Yo creo, francamente, que esa solución ya no es relevante. Pero sí se puede abrir algún tipo de horizonte político para calmar la situación. Todo esto puede crear una situación que pueda ayudar a mejorar la crisis reputacional que Israel tiene hoy internacionalmente. Este gobierno no entiende que la reputación no es un lujo. La reputación es un patrimonio estratégico importante.
-Usted señala que la solución de los dos Estados “no es relevante”. Sin embargo es el gran reclamo que Occidente le hace a Israel
-Sí, pero creo que se equivocan. La solución está muerta. Escribí un libro sobre ello, Profetas sin honor. Israel ha girado radicalmente hacia la derecha con razones que se pueden entender. Cada vez que Israel se retiró de un territorio, lo que recibió fue guerra. Cuando yo estaba en el gobierno, nos retiramos del Líbano en el año 2000 y lo que recibimos fue Hezbollah. (El ex primer ministro Ariel) Sharon se retiró de Gaza en el año 2005 y lo que recibió fue Hamas. Y ahora, si te retirás de Cisjordania, recibirás a Hamas a las puertas de Tel Aviv prácticamente. Israel tiene mucha historia pero poca geografía. La gente no es consciente de las dimensiones. Cuando hablan de territorios ocupados, a lo mejor piensan que son las dimensiones del Sahara. Pero todo es muy ajustado. ¿Se puede mejorar lo que se ofreció y se rechazó hace tantos años? Es imposible. Cuando yo estaba negociando, había 200.000 colonos en Cisjordania. Hoy hay 600.000, sin contar Jerusalén Este. ¿Quién es el genio que piensa que se pueden crear dos Estados?
Cuando yo estaba negociando, había 200.000 colonos en Cisjordania. Hoy hay 600.000, sin contar Jerusalén Este. ¿Quién es el genio que piensa que se pueden crear dos Estados?
-¿Cómo está, a su criterio, la situación del lado palestino?
-Los palestinos no han dado ninguna prueba convincente de que construir un Estado es algo que saben o quieren hacer. Cada vez que se intentó, fracasó. Y ahora hay un movimiento nacional palestino fragmentado, sin un liderazgo unido. Israel no tiene hoy un interlocutor. Incluso si hubiera un gobierno israelí capaz de negociar la solución de los dos Estados, no tiene un interlocutor para ello. Eso no quiere decir que no haya que buscar otro tipo de solución.
-¿Cuál sería la propuesta más viable?
-Yo soy muy favorable a la solución jordano-palestina. Creo que habrá que crear una vuelta parcial de Jordania a los territorios palestinos. Y eso sería una especie de estado jordano-palestino. No es una idea sobre la que los jordanos no hayan oído hablar nunca. Además, la han apoyado en el pasado. Así que hay que empezar a pensar en otras vías. Y espero que nuevos gobiernos abran nuevos horizontes.
Yo soy muy favorable a la solución jordano-palestina
-¿Cómo ve a la sociedad israelí de cara a las elecciones de octubre? En marzo, durante los primeros días de esta última ofensiva contra Irán, estuve cubriendo la guerra desde Israel, como enviada de Clarín, y la gente sostenía que era necesaria y había que combatirla porque no había otra opción. Ya llevan, con interrupciones, casi siete meses. ¿La percepción en la calle es la misma?
-Esto no cambió. Cambió solamente en la cuestión de Gaza. En Israel, todo el mundo está convencido, yo entre ellos, de que la guerra de Gaza podría haberse terminado unos meses después de que empezara. No era necesario quedarse con estos tres años de guerra infinita y con la tragedia humana que eso significa para los palestinos, que es la razón principal de esta crisis de Israel con la comunidad internacional hoy.
Ningún ejército en el planeta puede hacer ese tipo de guerras sin cometer crímenes de guerra
La guerra podría haber terminado antes, pero lo que Netanyahu necesitaba era conseguir, entre comillas, una victoria absoluta, cosa que es imposible en este tipo de guerras asimétricas. Cuando se trata de este tipo de guerras en una zona urbana, con un gobierno como Hamas, totalmente indiferente a la vida de sus propios ciudadanos, no es posible ganar esa guerra, ni es posible llevarla a cabo sin cometer crímenes de guerra. Imposible. Ningún ejército en el planeta puede hacer ese tipo de guerras sin cometer crímenes de guerra.
-Si ese cambio político se produjera en Israel, ¿cree que la orden de arresto que pesa sobre Netanyahu por esos crímenes de guerra se podría concretar?
-Una de las razones por las que él quiere aferrarse al poder es la inmunidad que el poder le da. La inmunidad que le da dentro de Israel, por ciertos casos judiciales que tiene, y también, supuestamente, internacionalmente. Pero creo que tampoco prosperará. Seguirá teniendo cuidado en sus viajes internacionales. No pasará por Europa, salvo por algún país que esté dispuesto a recibirlo. Siempre tendrá a Estados Unidos. Tengo muchísimas dudas, además, de que, incluso como ciudadano privado, una capital europea se anime a extraditarlo. Sería un terremoto político que a nadie le interesa.
-¿Argentina podría ser un refugio? Israel está en el corazón del presidente Milei y el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, se plegó a la reivindicación de Milei sobre la soberanía de las Malvinas diciendo que “es hora de que el Estado de Israel reconozca públicamente que las islas Malvinas son territorio argentino”. ¿Qué le parece este apoyo explicito al reclamo de Argentina?
-Creo que este gobierno israelí, particularmente ahora que ha entrado en un conflicto diplomático con el Reino Unido por las sanciones declaradas contra las colonias israelíes en Cisjordania, no tendrá ningún problema en apoyar el derecho de Argentina a las Malvinas. Ayuda también el hecho de que Trump mismo esté insinuando el apoyo de Estados Unidos a la postura argentina.
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