Renunció el director de la Casa Argentina en París, acorralado por las denuncias en su contra


Santiago María Guillermo Adolfo Muzio renunció al cargo de director de la Casa Argentina en Paris, por presiones del gobierno de Javier Milei. Su nombre ya no figura como autoridad en la Casa, donde residen los estudiantes argentinos que estudian masters y doctorados y los artistas.
Su partida se convirtió en un rumor masivo el domingo a la mañana en París y fue confirmado por fuentes oficiales. Fue reemplazado por el profesor Alfredo Mario Soto, vicerrector de la universidad de Rosario y doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales y profesor en la UCA. Sus amigos lo despidieron al doctor Soto anoche en Rosario con una gran fiesta. Él vivió muchos años en la Casa, conoce la vida universitaria y es un técnico, que habla francés.
La renuncia de Muzio es resultado de una serie de las denuncias en medios de comunicación, que inició Clarín, y continuó con una solicitada que reunió más de 1.000 firmas argentinas, francesa e internacionales, por sus conexiones con la ultraderecha francesa y expulsiones arbitrarias de estudiantes por razones ideológicas.
También por haber retirado una placa en la casa en el Día de la Memoria, que recordaba a los desaparecidos argentinos y los que habían vivido en la Casa. La Cité la reemplazó con una placa propia ante su negativa a reinstalarla.
En la carta exigiendo su remoción, 1.096 académicos, escritores y artistas denunciaron “reformas presuntamente irregulares” y “falta de claridad en el uso de fondos”. Y reclamaron «una auditoria administrativa, contable y técnica».
La operación de su remoción fue un secreto, que comenzó a montarse hace dos semanas. El Gobierno argentino decidió realizarla confidencialmente. El temor era que el escándalo en la Casa Argentina arruinara la visita del presidente Javier Milei a París y la Paris Week, con la que buscan inversores y se inicia el 30 de octubre próximo. El caso salió publicado en todos los diarios y la televisión francesa.
Muzio es un abogado franco argentino, abogado en Lyon, católico, padre de 5 hijos y director de la ISSEP, la escuela de formación de ultraderecha de Marion Marechal Le Pen, nieta del fundador del Frente Nacional y sobrina de la candidata presidencial Marine Le Pen. Para él, el wokismo, el ambientalismo, la ideología del género y los derechos sexuales reproductivos son un “virus mental”, como le gusta decir al presidente Milei.
Aunque la Maison Argentina funciona en la Cité Universitaria, es la única casa que depende de un gobierno, tras haber sido donado por Otto Bemberg entre las dos guerras mundiales. Él se negó a firmar la carta de valores de la Cité y el vínculo con las otras casas que existen en el amplio predio.
La Carta de Valores de la Cite compromete a la dignidad y los derechos humanos, a las libertades de conciencia, pensamiento, religión, opinión y expresión y a la no discriminación por origen, lengua, fortuna, género y orientación sexual. Muzio se negó a firmarla y colocó la Virgen de Luján en la Casa cuando la Cité es laica. También se negó a recibir estudiantes de otros países, como es obligatorio en el lugar.
La consecuencia es que otras casas de la Cité rompieron los vínculos con la Maison Argentina. Entre ellas Japón, Canadá, Alemania y Dinamarca.
La Casa depende de la secretaria de Educación argentina, a donde los estudiantes presentan sus candidaturas para ser elegidos residentes en el lugar en un concurso público, que Muzio no respetó. Pero la reestructuración ministerial absorbió ese ministerio y su designación fue firmada por la ministra Sandra Pettovello.
Muzzio inició obras dentro de la Casa con financiamiento desconocido y redujo las habitaciones de 90 a 50. El resto lo ocupa él y el supuesto personal que contrató.
Desalojó a estudiantes, tras participar en el día de la Memoria y anunció que habría un orden de mérito para reintegrar estudiantes. Ese orden no apareció jamás, pero a 13 de ellos no los dejó regresar por razones ideológicas.
La alcaldía de París le pidió al gobierno francés que investigue su gestión, en una carta que publicaron los diarios franceses. El canciller francés Jean Noël Barrot confirmó que “hay contactos en marcha” con las autoridades argentinas.
Muzio cerró habitaciones que pertenecían a los estudiantes, no hizo las obras que estaban aprobadas y licitadas y las que hizo, se desconocen los fondos. El concurso para el ingreso de estudiantes a la casa fue hecho cuatro días antes que empezaran las clases.
La Cité quiere discutir con Argentina el status de la casa y sus nominaciones.
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