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desintegrar el Reino Unido y desestabilizar a Europa

En sus 48 horas en Irlanda y sus 15 minutos de reunión protocolar con el primer ministro irlandés, el presidente norteamericano Donald Trump manifestó su deseo de ver «una Irlanda unificada». Con un solo objetivo: desintegrar el Reino Unido y desestabilizar a Europa, que busca una alianza de defensa con los británicos, para enfrentar la guerra híbrida de Vladimir Putin.

Por tercera vez, este domingo el presidente norteamericano volvió a mencionar la más conflictiva resultante del acuerdo del Viernes Santo, que puso fin a la guerra civil religiosa entre civiles y protestantes en Irlanda del Norte, con la mediación —entre otros— de Estados Unidos. La posibilidad de una Irlanda unida.

La unión de las dos Irlandas del Norte y del Sur solo puede conseguirse mediante un referéndum en toda la Isla Esmeralda. Eso mostraría la voluntad de los católicos republicanos y nacionalistas y los protestantes pro británicos, que no quieren separarse de Londres, de formar una sola Irlanda. Y también darán su voz los irlandeses ya europeos.

Un elefante en una cristalería

Las palabras de Trump suenan como un elefante en una cristalería en tan delicado escenario, que tanto costó hilvanar en la década del 90, en un conflicto cívico religioso, que dejó 3.532 muertos y 47.500 heridos, en 38 años de «The Troubles».

Las palabras de Trump suenan como un elefante en una cristalería en tan delicado escenario, que tanto costó hilvanar en la década del 90, en un conflicto cívico religioso, que dejó 3.532 muertos y 47.500 heridos. Foto EFE

Pero el objetivo del presidente norteamericano no es «naive» ni una torpeza, sino que busca dañar la integridad del Reino Unido, su ex aliado transatlántico. Ahora busca desintegrar el reino porque no lo ayuda en la guerra contra Irán y no le permite utilizar las tres bases angloamericanas para aterrizar los enormes B52, que bombardean Irán, en Gran Bretaña, y le condiciona el uso de la isla de Chagos, de propiedad británica, en el Océano Índico.

Con una madre escocesa y un padre alemán, Trump cree que conoce Europa y que le da derechos porque tiene inversiones en Escocia. Su narcisismo no le permite tolerar que lo rechace Groenlandia, Dinamarca, Francia y Alemania en sus intenciones de anexión e interferencia en Europa y la sospecha de los países de la OTAN de hasta dónde llegan sus lealtades a la alianza. Tampoco tolera que Canadá se sume a Europa.

Al hablar a favor de la reunificación de Irlanda por tercera vez este fin de semana, afirmó que «es natural unir el norte y el sur».

Trump no ofreció muchos más detalles sobre cómo o cuándo creía que podría lograrse la reunificación de Irlanda. En su lugar, desvió la conversación hacia Ucrania, Gran Bretaña, los precios de la energía y la economía estadounidense. Evitó hablar de Malvinas, donde se ofreció como mediador ante un supuesto conflicto. Aunque todos saben que su intención es facilitar la reelección de su aliado ideológico, Javier Milei, en las elecciones del año próximo.

Durante su estancia en Dublín el sábado, el presidente de EE. UU. suscitó polémica al declarar que le «encantaría ver» una Irlanda unificada y que «eso sucederá tarde o temprano». Más tarde reafirmó su postura, diciendo que sería algo «genial».

El primer ministro irlandés Michael Martin quedó tieso, a su lado, en lo que iba a ser una reunión simplemente protocolar, antes de que partiera a su club de Golf en el oeste del país.

Este domingo, declaró a los periodistas presentes en el torneo de golf Open de Irlanda, en Doonbeg, que le había «encantado» la reacción que suscitaron sus comentarios. «Me encantan mis comentarios», dijo Trump. «Tienes Irlanda del Norte y tienes Irlanda, y me parece que una de las cosas más naturales que existen sería unirlas».

«Es solo mi opinión. Mucha gente está de acuerdo». «Hice lo que consideré un comentario bastante rutinario», fijo. Trump aboga por la reunificación de Irlanda y afirma que «terminará ocurriendo». Al preguntársele si Escocia también debería independizarse del Reino Unido, respondió: «No hablaré de eso. Lo dejaré para otro día».

La desintegración del reino

Gran Bretaña está formada por cuatro reinos: Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte, bajo la égida de la monarquía del rey Carlos III y la Casa de Windsor. Cada uno tiene su primer ministro y su parlamento.

El primer ministro irlandés, Micheàl Martin (izquierda), recibe al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Farmleigh House, Dublín. Foto AP

Los nacionalistas de Gales, Escocia e Irlanda del Norte se reunirán mañana en Cardiff para exigir al gobierno británico un referéndum sobre su independencia. Escocia ya lo hizo y fracasó. Pero está dispuesto a volver a intentarlo.

Nada es inocente en Trump. Busca elecciones anticipadas británicas, donde puede tener una buena performance el populismo de Reform y de su amigo Nigel Farage.

Los comentarios de Trump en Irlanda el sábado fueron criticados por unionistas de Irlanda del Norte y del Reino Unido. Robert Jenrick, del partido Reform, declaró a Sky News que dichas afirmaciones eran «completamente erróneas». El portavoz de economía del partido afirmó que Reform «discrepa firmemente» de los llamamientos del presidente a favor de una Irlanda unida.

Jenrick, cuyo partido recibió una donación de 72 millones de libras en un día de un especialista en cripto, amnistiado por Trump, para su campaña electoral, añadió: «Bajo un gobierno de Reform, Irlanda del Norte siempre formará parte del Reino Unido. Pero siempre respetando las condiciones del Acuerdo de Viernes Santo: es decir, si existe una mayoría a favor en ambas partes».

«Nos aseguraremos de respaldar el Acuerdo de Viernes Santo. Defenderemos la permanencia de Irlanda del Norte en el Reino Unido», dijo, cuando están discutiendo uno de los más sensibles acuerdos del mundo.

¿El fin del reino?

¿Acaba de pedir Donald Trump el fin del Reino Unido? No hay duda. A ellos le suma la exigencia de que frenen la inmigración y comiencen a explotar el petróleo y gas que hay en el Mar del Norte «para que no se vayan a la quiebra». En cada conflicto Trump ve su negocio: desde Gaza a Venezuela, Malvinas o Gran Bretaña, Qatar o Arabia Saudita. Siempre pasa por el oro negro.

El presidente también reiteró sus críticas hacia Gran Bretaña, afirmando sentirse «decepcionado por ellos» y asegurando que la inmigración los estaba «matando». Sostuvo que el futuro económico de Gran Bretaña dependía de la explotación de sus reservas energéticas en el mar del Norte. «Si obtienen petróleo del mar del Norte, son ricos. Si no lo obtienen del mar del Norte, están en bancarrota», afirmó Trump.

Downing Street aún no se ha pronunciado sobre las declaraciones de Trump durante el fin de semana. A principios de este año, el primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, declaró que un referéndum de unidad está «descartado».

En virtud del Acuerdo de Belfast (o del Viernes Santo) de 1998, el ministro británico para Irlanda del Norte está obligado a convocar una consulta sobre la frontera si considera que la unificación contaría con el respaldo de la mayoría de los votantes. Para llevar a cabo el cambio constitucional, la población de la República de Irlanda también tendría que votar a favor.


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