Sospechas y teorías conspirativas, las grandes dudas que aún hoy rodean a los atentados

En la mañana del 11 de septiembre 2020, una veintena de familiares de las víctimas de los ataques terroristas de 2001 visitaron a Donald Trump en la Casa Blanca. Iban a participar en uno de los actos oficiales por el aniversario. Pero aprovecharon la ocasión para reclamarle que autorizara la divulgación de documentos clasificados de la investigación del FBI sobre el 11-S que el ministerio de Justicia quería mantener en secreto.
El argumento al que apelaron los familiares era comprensible: “Necesitamos un cierre”, le dijeron a Trump, según refirieron The New York Times y The Washington Post. Algunos de los familiares recordaron, incluso, que George W. Bush y Barack Obama también les habían impedido ver los archivos, al igual que burócratas del FBI denostados por el republicano.
Sin embargo, los visitantes omitieron mencionar al jefe de la Casa Blanca que pensaban usar los documentos requeridos en un juicio federal para acusar al reino de Arabia Saudita, estrecho aliado de EE.UU., de complicidad en los atentados. Trump prometió una ayuda. Pero no hubo grandes cambios en lo que siguió: excepto el nombre de un diplomático saudita ligado al 11S años antes por el FBI, no recibieron otros archivos guardados como secretos de Estado.
¿Por qué el reino de Riad? La respuesta a ese interrogante, como veremos, se asocia con innumerables teorías conspirativas que generó -especialmente en Internet- el ataque terrorista más mortífero de la historia.
De acuerdo con el informe de la Comisión Nacional del 11S publicado en 2004, el día del atentado cuatro aviones comerciales fueron secuestrados en pleno vuelo por miembros de Al Qaeda con el fin de atacar las Torres Gemelas, el Pentágono y el Capitolio. Mientras, según la versión oficial, el plan contra la sede del Congreso fue desbaratado por los pasajeros, los otros objetivos fueron alcanzados por los atacantes. Pero la falta de transparencia amparada en razones de “seguridad nacional” no han hecho más que alimentar las sospechas.
Todavía sobrevuelan dudas y teorías conspirativas sobre los atentados del 11-S. Foto: AFP La más gruesa es la de la participación del reino saudita en los atentados, como suponían los familiares que visitaron a Trump. Pero también hubo otras dudas: ¿Un avión destruyó el Pentágono o fue un misil? ¿El vuelo 93 dirigido al Capitolio fue derribado por los pasajeros o por un jet militar? ¿Mohammed Atta, uno de los terroristas, era de la CIA? ¿EE.UU. permitió el 11-S para justificar su invasión a Irak años más tarde?
El Departamento de Estado, cinco años después de los ataques, difundió un informe titulado “Las principales teorías conspirativas del 11 de septiembre”. En el texto afirmó: “Siguen circulando numerosas teorías conspirativas infundadas sobre los atentados del 11 de septiembre, especialmente en Internet”. Estas son algunas de ellas:
El reino saudita, cómplice del 11-S
Osama bin Laden, el ultimado líder de la red terrorista Al Qaeda que instigó los ataques, era de origen saudita al igual que 15 de los 19 secuestradores. Esa procedencia alimentó sospechas sobre el papel de altos funcionarios del reino en los ataques y el “conveniente” encubrimiento de Washington al respecto. Riad, aliada vital de Washington en Oriente Medio e importante proveedor de petróleo, ha negado cualquier participación.
La comisión especial para investigar el 11-S convocada por George W. Bush criticó al gobierno saudita por patrocinar una rama fundamentalista del islam, el wahabismo, defendida por los terroristas. Pero el informe final de la comisión fue interpretado como una exoneración. Su conclusión central fue que “no hay evidencia de que el gobierno saudita” diera asistencia a los terroristas.
Sin embargo, las teorías conspirativas siguieron apoyadas en los lazos de Bin Laden con los servicios de inteligencia sauditas, relación iniciada en los 80 cuando combatió a los soviéticos en Afganistán. Además su hermano, Abdullah, entrevistado por el FBI, fue catalogado como un “posible asociado” de Mohamed Atta y Marwan al Shehhi, dos de los terroristas.
El Pentágono fue atacado por un misil, no un avión
La versión oficial afirma que uno de los aviones cayó sobre una parte del enorme edificio del Pentágono. Los que hablan del complot sostienen que el agujero que quedó en el edificio (de 5 metros de ancho y 3,6 de alto) era demasiado pequeño como para haber sido causado por un avión de pasajeros.
Sumado a esto, en las imágenes que se difundieron no se apreciaban restos del fuselaje, alas o asientos. También se discutió por qué Estados Unidos no interceptó el avión, siendo que habían pasado 40 minutos del primer impacto contra las Torres Gemelas. Los “conspiracionistas” armaron así la teoría de que en realidad se dispararon misiles para bajar el avión atacante.Y que uno de esos proyectiles impactó en el edificio.
Las Torres Gemelas, en llamas tras los atentados. Foto: AFPEl atentado fue una estrategia como excusa para invadir Irak
Si bien la investigación oficial concluyó que Al Qaeda estuvo detrás de los atentados, hay quienes sospechan que en realidad se trató de una estrategia del gobierno de George Bush para justificar los posteriores ataques e intervenciones en otros países como Afganistán e Irak.
Dicha hipótesis fue difundida, entre otros, por Andreas von Bülow, exministro de Investigación de Alemania. En esa línea, una de las primeras órdenes del mandatario generó ruido, ya que dispuso invadir Irak, cuando el grupo terrorista que atacó en EE.UU. estaba desplegado en Afganistán.
El vuelo 93 fue derribado por un caza y no por los pasajeros
Es el avión que debía estrellarse contra el Capitolio. Sin embargo, cayó en una zona rural de Pensilvania. La versión oficial afirma que los pasajeros forcejearon con los terroristas y frustraron el atentado, aunque no pudieron evitar la caída del aparato.
Sin embargo, quienes desconfiaron de la versión de Washington sostienen que fue un misil lanzado por un jet militar el que abatió a la nave. Su dato más relevante para apoyar las dudas es la expansión de los restos de la nave muy lejos de la zona de la caída, algo propio de una explosión por un disparo.
¿Un terrorista miembro de la CIA?
La investigación oficial concluyó que Mohamed Atta, el líder de los atacantes del 11S, fue reclutado por Al Qaeda en Afganistán. Pero hay registros de transferencias de dinero desde los Emiratos Árabes Unidos facilitadas por fondos ligados al ISI, el servicio secreto de Pakistán, cuyos agentes mantienen fuertes lazos con los afganos. Esto despertó sospechas de que agencias aliadas de EE.UU. sabían más de lo que admitían y que ocultaban los lazos de Atta con la CIA.
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