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Esconden al personal femenino de la Torre Eiffel por una visita privada de monjes hindúes: escándalo, indignación y huelga

La Torre Eiffel, el monumento histórico más visitado de Francia, cerró el lunes por solidaridad con las mujeres que trabajan allí. Tras un largo debate, reabrió el martes. ¿Qué pasó?

Las razones que provocaron el cierre de la Torre son inusuales. Las mujeres que trabajan allí fueron ocultadas el sábado para dar paso a un grupo de hindúes de BAPS, que no aceptaban su presencia.

Alrededor de un centenar de miembros de la organización hindú BAPS (Bochasanwasi Akshar Purushottam Swaminarayan Sanstha) visitaron el monumento el sábado, sin la presencia de mujeres, durante las festividades previas a la inauguración de un templo en Seine-et-Marne. Emmanuel Grégoire, alcalde de París, solicitó una investigación «lo antes posible».

El suceso en la Francia laica

El suceso resulta casi increíble y ha provocado indignación en las redes sociales. El sábado, la delegación religiosa hindú del movimiento tradicionalista BAPS fue invitada a una visita privada al segundo piso de la Torre Eiffel. Esta visita se enmarcó en las festividades organizadas antes de la inauguración, el domingo, de su primer gran templo en Francia, a 30 km al este de París.

Monjes de la BAPS durante una ceremonia religiosa frente a la Torre Eiffel, en 2023. Foto: AFP - KENZO TRIBOUILLARD

Antes de subir, los representantes de la delegación habían solicitado a la empresa operadora de la Torre Eiffel (SETE) que organizara la visita de su representante espiritual, «limitando su interacción con mujeres». La dirección accedió a la petición. Esto generó gran consternación entre los empleados presentes, quienes se declararon en huelga el lunes por la mañana para protestar por la «invisibilidad» de las mujeres en este emblemático monumento francés.

Huelga en la Torre

Según reveló la revista Marianne, la decisión surrealista de ocultar a las mujeres provocó inicialmente un incómodo silencio por parte de SETE, la empresa que gestiona la torre en nombre de la ciudad de París. Pero el lunes por la mañana se decidió celebrar una asamblea general.

«Fueron sustituidas por hombres», explicó un testigo.

El comunicado

El lunes por la noche, ante la indignación desatada entre el personal, la empresa finalmente respondió con un comunicado, que sonaba a justificación, que enviaron a Le Figaro:

La Torre reabrió este martes. Foto: AP

«Estas condiciones no deberían haberse aceptado y son incompatibles con los valores de SETE, así como con los principios de igualdad entre mujeres y hombres y la neutralidad que deben prevalecer en la organización de las visitas al monumento. Ningún protocolo, consideración cultural o religiosa puede justificar ninguna desviación del principio de igualdad entre hombres y mujeres», reconoció SETE.

Por su parte, el personal denunció «directrices profesionales que llevaron a que las empleadas fueran marginadas, reemplazadas e invisibilizadas por su género«.

«Se les ordenó a las empleadas de la Torre Eiffel y de las empresas contratistas que se hicieran invisibles para recibir a esta delegación», informaron las empleadas, consternadas al encontrarse en una situación «grave y profundamente contraria a los valores de igualdad y no discriminación».

«A algunas mujeres se les pidió que abandonaran sus puestos y se trasladaran a una zona separada. En algunos puestos, fueron reemplazadas por hombres. Y a todas las empleadas se les ordenó no entrar ni cruzar ciertas áreas durante la presencia de la delegación», protestaron las empleadas.

Nadie se hace responsable

Hasta el lunes, nadie se había hecho responsable oficialmente de esta aprobación. Ariel Weil, presidente de SETE y alcalde socialista del centro de París, se limitó a publicar un breve mensaje en Twitter, exigiendo «aclaraciones».

La Torre cerrada, este lunes, por "razones operativas". Foto: Reuters

Emmanuel Grégoire, alcalde de París —ciudad propietaria de la Torre Eiffel—, ha pedido una «investigación lo antes posible». Él mismo hace hincapié en los «valores» que no comparte y considera «urgente que se revele toda la verdad sobre los hechos que llevaron a esta movilización». Algunos miembros del consejo de administración también tienen previsto plantear la cuestión en la próxima reunión.

En cuanto a Valérie Pécresse (LR), presidenta de la región de Île-de-France, declaró estar «conmocionada». Si bien el domingo había aclamado «un momento histórico» durante la inauguración del templo en Bussy-Saint-Georges, afirma haber informado personalmente a los representantes de BAPS en Francia de que «tales prácticas son contrarias a las leyes de la República».

El diputado de Los Republicanos, Michel Barnier, cuyo distrito electoral incluye la Torre Eiffel, también denunció la situación como «absolutamente inaceptable».

«Las mujeres no se esconden. No se borran. Las respetamos y defendemos su libertad», escribió el ex primer ministro, argumentando que en Francia «no son las costumbres de otros países las que dictan a las mujeres cómo deben vestirse o desenvolverse en los espacios públicos».

«En Francia, no se les pide a las mujeres que desaparezcan. Ningún dogma ni religión está por encima de las leyes de la República«, declaró indignada Aurore Bergé, ministra de Igualdad de Género, en el canal X.


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