En el Día de la Industria, ¿la UIA volverá a enfrentarse con la indiferencia del Gobierno?

El jefe de Gabinete, Diego Santilli, será el receptor del pedido de la central fabril sobre “igualdad de condiciones para poder competir”, y destacará que ese sector es el que mantiene unido el entramado social. La única “carta” fuerte que tendrá el titular de la UIA es esgrimir que la pérdida de trabajos en la zona urbana debilita el tejido social, pero eso es algo que no está entre las preocupaciones del Gobierno de Milei.
Fue a comienzos de agosto que el ministro de Economía debió salir a aclarar que jamás lo dijo ‘tarados’ a los industriales, sino “a los que defienden el modelo anterior que lo único que hizo crecer fue el déficit, y con ello, la inflación y la pobreza”. De esa manera hizo referencia a que sus palabras eran “Para todos los tarados que hablan de la industria, entre 2011 y 2023 (cuando) cayó 10% a pesar de los subsidios”.
Desde esos días, el contacto entre la Unión Industrial Argentina (UIA) y el máximo responsable del área económica ingresó en un “impasse”, o para decirlo en criollo “son cordiales y distantes”.
Pero este miércoles 2 de septiembre se celebra el Día de la Industria, en conmemoración de que en esa fecha, pero de 1.587, se produjo la primera exportación desde estas tierras, y será el momento para que el titular de la Unión Industrial Argentina, Martín Rapallinni, vuelva a expresar las demandas del sector.
Otra vez Rapallinni dejará en claro que “defender la industria no es incompatible con defender la estabilidad macroeconómica, la baja de la inflación, el equilibrio fiscal, la normalización de la economía”.
Y volverá a pedir “equilibrar la cancha” para hacer frente a las avalanchas de importaciones, desde fideos hasta automóviles, pasando por textiles y maquinaria, que vienen de todas partes del mundo.
La pregunta que subyace es qué medidas debe tomar Argentina para competir con manufacturas contra gigantes como China, India o Brasil, este último nuestro principal socio comercial.
La última medida económica que tomó el gobierno para activar el mercado interno fue fondear créditos hipotecarios con el dinero de los jubilados destinado a un alicaído sector inmobiliario.
Además, en frente de Rapallinni no estará el presidente Javier Milei para recibir el mensaje, y tampoco Caputo, del cual dicen con aviesa intención que “jamás pisó una fábrica”, sino el Jefe de Gabinete, Diego Santilli.
El mismo funcionario aseguró que “desde el avión” que los trasladaba desde Misiones a Buenos Aires, se veía que “se están abriendo muchas fábricas”.
La única “carta” fuerte que tendrá el titular de la UIA es esgrimir que la pérdida de trabajos en la zona urbana debilita el tejido social, pero eso es algo que no está entre las preocupaciones del Gobierno.
Habrá que recordar entonces las palabras de otro de los “próceres” del industrialismo local, el ex presidente Carlos Pellegrini, quien, a manera de crítica, aseguró que el bienestar de los argentinos “depende de la lluvia y el viento” que impulsaban antes, y ahora, al sector agroexportador.
Claro que en la actualidad hay que sumarle la minería y el sector petrolero, pero tanto como a fines del Siglo XIX, como en estos años, casi nada se hablará de la competitividad de la industria local, ante gigantes apoyados por sus estados.
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