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US Open 2026: Alcaraz, un tenista frente al miedo: “Me siento bien, debo confiar; ahora todo está en mi cabeza” | Tenis | Deportes

It’s been long…”, resumía este viernes Carlos Alcaraz en la sala de conferencias del US Open. Y así es. Efectivamente, los cuatro meses y medio de ausencia del murciano se han hecho largos para todo el tenis, aunque especialmente para él, el chico que abandonó Barcelona el 14 de abril con la cara muy larga y que ahora, de vuelta y aparentemente repuesto de su dolencia en la muñeca derecha, sonríe, se expresa y saborea estos prolegómenos de su regreso a la competición. Será el lunes, frente al ruso Roman Safiullin, y él confía: “He venido aquí con la sensación de que necesitaba competir, de entrenar con estos chicos, de volver a sentir otra vez la competición… Y esto es una prueba”.

Ausente desde que la articulación le frenó aquella tarde en la central del Godó, el murciano, de 23 años, reaparece después de cuatro meses de incertidumbre y descubrimientos; al fin y al cabo, nunca había estado tanto tiempo alejado de las pistas y su lesión, muy puñetera para cualquier tenista, ha dinamitado una temporada que había comenzado de maravilla en Australia. Allí cerró el círculo del Grand Slam —la conquista de los cuatro grandes— y poco después dio otro bocado en Doha, hasta que la acción desembocó en la gira de tierra batida y todos los planes se fueron al traste. Nada, no obstante, que haya mermado la mentalidad de un competidor hambriento.

“El primer mes fue duro, porque no podía hacer nada con el brazo derecho, pero al mismo tiempo lo disfruté; disfruté de estar con mi familia y mis amigos, de estar en casa”, introducía en su primera comparecencia ante los periodistas. Luego, sin embargo, fueron asomándose esos “pensamientos intrusivos” que son “muy difíciles de afrontar”, por eso de entrenar sin un horizonte del todo claro, y de ahí que Alcaraz temiera acabar perdiéndose la gira norteamericana del verano. Él y su equipo planificaron la vuelta para Cincinnati, pero finalmente prefirieron postergarla hasta Nueva York, donde triunfó hace un año y también en 2022.

“Y aquí estamos”, aprecia el de El Palmar, quien a pesar del contratiempo no variará un ápice su propuesta. Más allá de los miedos lógicos, su estilo es innegociable, dice: “No he cambiado nada en cuanto a la técnica [en el golpeo]. Solo quiero sentir que soy yo mismo, porque eso es importante, de modo que si tuviera que haber modificado algo no hubiera venido aquí. Debo mantener mi identidad y ser yo mismo, y hacerlo con la esperanza de que tendré una carrera larga. Vamos a ver al Carlitos de siempre”.

Escenario propicio

Sin duda, el reto de Nueva York es mayúsculo. Aunque el español priorice ir paso a paso y reencontrar su mejor versión, no se cierra ninguna puerta. “Jugar a cinco sets, después de tanto tiempo fuera, es un desafío”, admitió. “En cuanto a preparación y todo eso, no es el mejor momento para venir, pero mi equipo y yo pensamos que estoy preparado. He intentado hacerlo todo a la perfección, tanto dentro como fuera de la pista; entrenamientos muy largos e intensos para comprobar cómo reacciona la muñeca. Y vemos que todo va bien. Es la hora de volver. Creo que no hay mejor torneo para hacerlo que el US Open, donde siempre he sentido mucho cariño”, prorrogaba el número tres del mundo, hoy día por detrás de Jannik Sinner y Alexander Zverev.

Como ya sucediera en Roland Garros y Wimbledon, él y el italiano (25 años) no coincidirán en el cuadro. Sinner, ganador hace dos años, no podrá competir debido a una dolencia en la rodilla; pese a los esfuerzos efectuados en las últimas fechas —incluidas varias visitas a un centro de Turín—, la recomendación médica ha sido que frene. Este 2026 se preveía como un pulso continuado entre los dos, pero al final los pronósticos han saltado por los aires y el último careo remite a la final del Masters de Montecarlo, en abril, cuando el transalpino venció con holgura. Ahora quien no está es él y el que retorna es Alcaraz, aferrado a un proceso sostenido de mejora que ahora propone una prueba definitiva: la competición real.

“No vamos a vernos en seis o siete meses, así que se hace raro… Espero que se recupere bien y le vemos pronto en la pista, en plena forma una vez más”. “Yo me siento genial. La lesión me ha ayudado a darme cuenta de que ahora mismo todo está en mi cabeza…”, transmite; “así que tengo que confiar en mi equipo y en la gente que me dice que todo va a salir bien. Debo dar el cien por cien e intentar jugar con normalidad; alejarme de ese miedo, por decirlo de alguna manera”.


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