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Estados Unidos endurece la presión sobre Irán y da un ultimátum a los países que tengan relaciones comerciales con el régimen


Estados Unidos lanzó este lunes otra batería de sanciones económicas contra Irán y los países que lo ayudan, en una operación para someter al régimen iraní a una “asfixia económica” en medio de una guerra que no cesa. Así, el gobierno de Donald Trump exige a los gobiernos del mundo, y a sus empresas, que pongan fin a sus negocios con la República Islámica, bajo la amenaza de sanciones económicas secundarias. “El tiempo corre”, advirtió el secretario del Tesoro, Scott Bessent, en Washington.

«Hoy, por orden del presidente Trump, el Tesoro de Estados Unidos ha iniciado la Operación Paria Económico, una campaña sin precedentes contra la República Islámica de Irán y sus facilitadores», anunció Bessent en una conferencia de prensa.

La operación amplía las categorías de sanciones secundarias contra entidades y países que realizan transacciones con Teherán y también introduce nuevas sanciones que afectan financieramente a los cinco “salvavidas más vitales del país”: que incluyen activos digitales, oro, aviación, tecnología y transporte marítimo que Irán explota con otros países para sostener su economía

«Estas medidas amplían el riesgo de sanciones secundarias para cualquiera que sea lo suficientemente insensato como para seguir haciendo negocios con este régimen», dijo Bessent. «Esto es asfixia económica», dijo.

El funcionario afirmó que los líderes mundiales deben «tomar una decisión» entre «Estados Unidos e Irán», señalando que el presidente Trump había llamado a los líderes mundiales para discutir la nueva campaña de presión económica. Pero Bessent dijo que no «daría nombres» sobre con quién se había comunicado el presidente.

A pesar de la guerra, hay algunos países que siguen manteniendo relaciones comerciales con Irán. Sobre todo China (el principal socio comprador del petróleo iraní), Turquía, India, Irak, Pakistán, entre otros.

Las sanciones forman parte del esfuerzo del gobierno de Trump para presionar a Irán para que reabra el Estrecho de Ormuz y, finalmente, poner fin a la guerra que el republicano prometió que duraría entre cuatro y seis semanas y ya lleva seis meses.

Bessent dijo que cualquier país “lo suficientemente loco” como para ayudar a Irán será sancionado y que por ahora su Gobierno está lanzando “un disparo de advertencia”. “Cada país tiene un plazo definido para cesar las actividades que hemos identificado. Si no toman medidas, nosotros lo haremos unilateralmente a través de las autoridades del Departamento del Tesoro”, agregó.

Tras meses de operaciones militares y negociaciones fallidas, Bessent delineó la «mayor ofensiva financiera jamás organizada contra un adversario», con el objetivo de aislar al régimen iraní.

«Irán ahora se enfrenta a una elección muy clara, con solo dos caminos por delante: aislamiento global total y una economía de subsistencia, o un camino de regreso a la normalidad con la oportunidad de reincorporarse a la economía global”, dijo Bessent

“Hoy lanzamos esta operación para cerrar todas las demás opciones disponibles para el régimen iraní», dijo el secretario.

El funcionario afirmó que Estados Unidos ya no tolerará que países terceros operen en «espacios grises» del conflicto con Irán, acepten vuelos desde Irán y mantengan cuentas en nombre del régimen. «Quienes apoyan a Estados Unidos cosecharán los frutos de esa relación», dijo Bessent, advirtiendo que los socios de Irán «se marchitarán».

El secretario del Tesoro ya había anticipado la ofensiva en un artículo publicado el domingo en el Financial Times. «El presidente Trump ha desmantelado las capacidades militares de Irán, destruido casi el 100 % de sus fábricas militares y enterrado su programa nuclear», escribió Bessent. «Ahora entramos en el final del juego. Al amanecer comienza un Día D económico, la mayor ofensiva financiera jamás lanzada contra un adversario.»

«La República Islámica ha sobrevivido disfrazando la extorsión como garantías de seguridad», continuó Bessent.

«Ha sacado fuerza de un cálculo que considera la represalia iraní como segura y la aplicación estadounidense como negociable. Bajo el presidente Trump, esa era ha terminado. Y quienes temen el peligro de desafiar a Teherán no deberían subestimar el coste de poner a prueba a Washington. El presidente ha creado las condiciones para aprovechar cada agencia, autoridad y acción que muchos asumían que nunca convocaríamos. Nuestro objetivo es cortar toda línea vital económica que sostiene el régimen tiránico hasta que Teherán quede solo.»

«IRÁN ESTÁ COLAPSANDO POR COMPLETO!!», escribió Trump este lunes en Truth Social. El presidente lleva meses insistiendo en que Irán está derrotado, a pesar de la resistencia iraní a la ofensiva militar estadounidense.

Los anuncios de este lunes refuerzan y extienden las sanciones económicas que ya se vienen aplicando contra Teherán. El 7 de agosto, el Tesoro impuso sanciones a varias empresas e individuos que, según afirmó, blanquearon cientos de millones de dólares. Fue la octava acción de este tipo desde el inicio de la segunda administración Trump.

«Todo facilitador que mantiene al régimen a flote se está poniendo un objetivo a sí mismo», dijo Bessent en un comunicado en ese momento. «El Tesoro seguirá exponiendo estas redes y cortándolas del sistema financiero estadounidense.»

Concretamente, el departamento designó a Shahr Bank y a dos casas de cambio con sede en Dubái, Titan Exchange y Alps International, que, según afirma, ayudaron a Shahr Bank a recuperar ingresos petroleros para los principales exportadores iraníes, incluyendo la Compañía Nacional de Petróleo Iraní y Naftiran Intertrade Co.


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