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El Real Madrid, 225 millones en fichajes, pero las dudas de siempre | Fútbol | Deportes

El Madrid ha fichado al que puede convertirse en el futbolista más caro de su historia, Yan Diomande, si los 125 millones fijos acordados con el Leipzig se estiran hasta los 140 con los variables. Ha contratado para el lateral derecho a Denzel Dumfries por 20 millones, una adquisición inimaginable hace dos años, cuando el club evitó gastarse dinero en enero para socorrer en esa banda a un Lucas Vázquez declinante que se había quedado solo para casi todo el curso por la grave lesión de Dani Carvajal. Los 30 años del neerlandés tampoco son lo más habitual en una entidad que se ha focalizado en los últimos tiempos en los jóvenes. La llegada de Bernardo Silva, que cumplió 32 hace unos días, abunda todavía más en esta cuestión porque es el jugador de más edad en aterrizar en los últimos tres lustros, después de Joselu Mato (33 en 2023) y Ricardo Carvalho (32, en 2010).

El regreso de José Mourinho tras dos años de gran desplome ha empujado a la dirección a acometer algunas operaciones que en las últimas campañas parecían casi imposibles por la obsesión por futbolistas en fase de crecimiento. Sin embargo, después de 225 millones invertidos en seis compras (Marc Cucurella, Ibrahima Konaté y Carlos Espí son las otras tres novedades), y pese a que algunos perfiles suponen una novedad respecto al pasado inmediato, lo que apenas ha cambiado a menos de dos semanas del cierre de mercado son las dudas existenciales clásicas de las dos últimas campañas.

¿Se entenderán, al fin, Vinicius y Kylian Mbappé en ataque? ¿Participarán ambos mucho más en las tareas defensivas? ¿Encajará Jude Bellingham en la súper población ofensiva después de dos campañas desubicado? ¿Sabrá el equipo atacar las numerosas defensas cerradas que le esperan en la Liga? Y, sobre todo, ¿encontrará Mou el sacrificio de todos sus jugadores, algo que no tuvieron desde agosto de 2024 Carlo Ancelotti, Xabi Alonso ni Álvaro Arbeloa? Las cantinelas de siempre que han conducido a los blancos al hundimiento deportivo en el último bienio son casi idénticas a las que sobrevuelan en los días previos a iniciar el campeonato, a domicilio contra el Espanyol (sábado, 21,30, DAZN).

La incorporación del veterano Bernardo Silva para el centro del campo, una oportunidad del mercado al terminar su contrato con el Manchester City, es el único movimiento para tratar de arreglar (o suavizar) uno de los agujeros más evidentes del equipo: su acreditada incapacidad para hilvanar juego desde la medular. Más allá de esta contratación, el club no ha tocado ninguno de los puntos más sensibles de la delantera y la media. Ha insistido en la apuesta por sus estrellas atacantes -que ahora deberán integrar a Diomande- y, salvo un volantazo en lo que resta de ventana veraniega (“el mercado está cerrado para mí”, aseguró Mou en su entrevista en El Chiringuito), tampoco ha revolucionado su modelo de fondo de centro del campo. Ni con Rodri Hernández ni con otro. La gran solución para arreglar el desaguisado general se llama Mourinho, el cuarto entrenador en dos años.

“Mucha gente falló el año pasado. No solo jugadores o entrenadores. Gente de aquí dentro ha fallado”, advirtió en sus primeras palabras públicas fuera de la televisión del club (ninguno de los fichajes será presentado ante la prensa, una decisión que el Madrid no explicó). “El vestuario tiene muchas ganas de ganar, está abierto al sentido común. Tenemos que ser más equipo todos”, añadió el portugués sobre el punto central de la crisis blanca, la falta de compromiso que denunciaron sus antecesores (Ancelotti, Xabi y Arbeloa).

Para lograrlo, el club ha rechazado, de momento, hacer una revolución en la plantilla. Las negociaciones para ampliar la vinculación de Vinicius llevaban atascadas muchos meses, el brasileño estaba a punto de entrar en la frontera del último año de contrato y apareció un equipo de primera línea interesado en él (Arsenal), pero el Madrid insistió en su apuesta por el extremo, hasta que acordó la renovación con un jugador señalado por una parte de la afición y cuestionado por torpedear la breve etapa de Alonso.

En la medular, la entidad apostó hace cinco años por un perfil físico (Camavinga, Tchouameni, Valverde y Bellingham), casi como una cuestión ideológica, y, salvo un volantazo final, ahí sigue pese a la enmienda parcial de un Bernardo ya en su recta final. Los triunfos del PSG (Champions) y España (Eurocopa-Mundial) apenas han provocado una corrección puntual en el Madrid, donde continúan Valverde y Tchouameni, cuya pelea del curso pasado destapó una gran crisis en la caseta.

El Madrid se ha vuelto a reforzar en defensa y ha envidado muy fuerte con Diomande para la derecha (una banda accesoria en los últimos tiempos), pero nada de esto da respuesta directa a las grandes averías que conducido al equipo al precipicio.


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