Mónaco, la casa de Pogacar, la Vuelta y el ciclismo | Ciclismo | Deportes


Suntuoso y rimbombante, Mónaco siempre ha tenido notoriedad por su pasarela de famosos y por sus equipos de baloncesto y fútbol, además de la célebre carrera anual de Fórmula 1 o el torneo de la ATP. También es un lugar paradisíaco en lo fiscal para los ciclistas (y deportistas en general) con la carte de séjour, tarjeta de residente, que exige pasar al menos 6 meses y un día al año viviendo en el territorio —se controla mediante el consumo de luz, agua y registros policiales— y abrir una cuenta bancaria con un depósito mínimo elevado (habitualmente a partir de 500.000€) o contratos profesionales de gran cuantía. Con montañas que envuelven al Principado, hay más de 50 corredores que residen allí (destacan Pogacar, Roglic, Bernal, Quintana, Mohoric, Trentin…), y todos verán este sábado la salida de la Vuelta a España, que convierte a Mónaco en el cuarto país (tras Italia, Francia y Países Bajos) en albergar la primera etapa de las tres grandes, tras el Giro en 1966 y el Tour en 2009.
Giro 1966. Motta encoge a Anquetil. Fue la segunda vez que el Giro arrancaba fuera de Italia —el año anterior fue en San Marino—, con la Princesa Grace Kelly dando el banderazo de salida. Etapa que pronto aclararía al favorito Jacques Anquetil (junto a Gimondi e incluso el español Julio Jiménez) que no sería su carrera, pues en la primera subida un aficionado se tropezó intentando darle una botella de agua de cristal, que se rompió y pinchó las ruedas. Recuperó el trecho, pero no disputó el sprint que se llevó Vito Taccone por delante de Gianni Motta, la gran revelación. Para serlo, en cualquier caso, debió romper la carrera en la 15ª etapa con una borrasca de nieve, pedaladas de fuerza y superioridad que hicieron que Anquetil no siguiera sus ataques, aceptado el desenlace.
Tour 2009. Contador y Armstrong, entre cuchillos. Con Alberto de Mónaco desde la platea, la Grande Boucle comenzó por el asfalto del circuito de Fórmula 1 para dar paso a las montañas colindantes, una exigente contrarreloj en la que Cancellara dio otra de sus exhibiciones. Pero el espectáculo del Tour, por una vez, se repartió entre las carreteras y las salas de prensa, puesto que Alberto Contador y Lance Armstrong —regresaba tras tres años de retiro—, compañeros y rivales de equipo (Astana) se enfrascaron en un rifirrafe tremendo, al punto de que el español sufrió bullying en el equipo por el director del conjunto Johan Bruyneel, que se decantó por el estadounidense, al punto de que ya en la tercera etapa mandó tirar al equipo tras un corte provocado por un abanico, donde Contador se quedó atrás y llegó a 41 segundos. Dolido y picado en el orgullo, Contador corrió desde entonces por su cuenta —dormía incluso con la bici en la habitación para que no la sabotearan—, con ataques no previstos para demostrar que era el más fuerte y ganar la competición. “Mi relación con Armstrong es nula. Es un gran campeón, pero en lo personal nunca le he tenido admiración ni se la tendré”, resolvió. “Un campeón también se mide por el respeto que muestra a sus compañeros”, replicó Armstrong.
Vuelta 2026. Del Príncipe Alberto a Pogacar. Es muy habitual ver a Pogacar y Roglic, eslovenos afincados en Mónaco, rodar por las carreteras del Principado. Amigos aunque contrincantes, Tadej tendrá ahora la oportunidad de resarcirse de su primera y única Vuelta en 2019, cuando quedó tercero y su compatriota campeón. Ambos, como el pelotón, saldrán desde Mónaco. Una gestión de la Vuelta que, gracias al Tour y a ASO —organizador de ambas carreras—, cerró con el Príncipado ya en 2023, tras un Gran Premio de F1 en el que Javier Guillén, director de la Vuelta, se encontró con Alberto de Mónaco. “Nuestra vocación de expansión internacional, como se ha visto en las últimas ediciones (salidas desde Países Bajos, Portugal, Italia…) cuadraba con la vocación por el deporte del Príncipe”, afirmó Guillén; “así nosotros damos visibilidad internacional a la marca, nos acercamos a otros públicos y, de paso, ofrecemos nuevos recorridos a los ciclistas”.
En este caso, la primera etapa será una contrarreloj desde el Casino a la meta de la F1. “La condición que establecimos fue que se recorriera íntegramente dentro del Principado”, explica Guillén, más que conforme con la facilidad de coordinación que ofrece la policía monegasca (y también la gendarmería francesa, donde se desarrollarán las siguientes etapas) con la Guardia Civil, que es la que lleva la cápsula de carrera.
Y como reclamo y casi único aspirante estará Pogacar. “No sé si salir desde Mónaco ha ayudado a que tomara la decisión, pero si ha sido así, bienvenido”, remata Guillén, tan feliz como todo Mónaco.
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