El Deportivo regresa con orden y sin mucho talento | Fútbol | Deportes

Ocho años después el Deportivo volvió a Primera División y sumó un punto, un puntiño, que diría Arsenio Iglesias, el referente del club que durante tantos años pregonó la bonanza del orden y el talento. Y ahí, años después de aquellas glorias dirigidas por el recordado entrenador y en tan esperado regreso, anda uno de los nueve campeones de Liga, que trata de ordenarse, pero busca el talento. No siempre lo encuentra. El reinicio entre los grandes lo zanjó con un empate (1-1) ante un buen Elche con el que se presume que competirá por evitar la quema en la clasificación y que le lleva un año de ventaja en la categoría. No es poco bagaje.

1
Leo Román, Ximo Navarro, Bright Ede, Lucas Noubi, Giacomo Quagliata, Bil Nsongo (Zakaria Eddahchouri, min. 59), Lorenzo Amatucci, Jonathan Asp Jensen (Diego Villares, min. 59), Mario Soriano (David Mella, min. 70), Adrià Alti (Luismi Cruz, min. 70) y Pierre-Emerick Aubameyang (Kevin Sánchez, min. 84)
1

Matías Dituro, Víctor Chust, David Affengruber, Germán Valera (Álvaro Padilla, min. 80), Buba Sangaré, Federico Redondo (Tete Morente, min. 59), Gonzalo Villar, Martim Neto (Lucas Cepeda, min. 59), Marc Aguado, Ali Houary (Javier Morcillo, min. 80) y Fer Niño (Umaru, min. 68)
Goles 1-0 min. 20: Aubameyang. 1-1 min. 75: Marc Aguado
Arbitro Francisco José Hernández Maeso
Tarjetas amarillas Ximo Navarro (min. 25), Lorenzo Amatucci (min. 45), Gonzalo Villar (min. 66), Umaru (min. 87)
El partido tuvo chicha, pero le faltó fútbol y también la animación habitual en Riazor porque el fondo más bullicioso está enfrentado con el club y decidió no animar al equipo, vestido de naranja para hacer visible su protesta. Hubo brega, sudor, intensidad, táctica, pero apenas un par de golpes de magia. Tampoco es cuestión de aguardar alardes entre escuadras llamadas a pelear por la permanencia en la categoría, por más que el Deportivo tenga ansias de reeditar viejas glorias y el Elche venga de una campaña en la que mostró herramientas que animan a intuir una consolidación entre los grandes. No es tan sencillo. En este fútbol picapedrero, Riazor recibió a dos equipos con precauciones, conscientes del daño que les pueden hacer las transiciones y, por tanto, cautos en la circulación de la pelota. Ocurrió lo normal en esas situaciones, el partido se cerró. Lo abrió en una acción episódica Aubameyang porque en este fútbol de detalles siempre, y más que nunca, gobierna el talento. Y el veterano delantero gabonés de trayectoria en Arsenal, Chelsea, Barcelona o Marsella ha llegado a A Coruña con 37 años para explicarle al mundo que sigue vigente quizás no como en sus mejores tiempos, pero al menos al nivel suficiente para marcar diferencias en muchos partidos de una de las mejores ligas del mundo. Lo hizo en una resolución que le retrata como un fuera de serie al bajar del cielo un envío lejano de Amatucci, controlar con el exterior del pie derecho la pelota con algo parecido a un paso de ballet y cruzar con la zurda a la red.
Fue un golazo. Y llegó casi mediada una primera parte en la que el trasteo mantuvo la liza alejada de los porteros. Leo Román, el cancerbero por el que el Deportivo pagó 9 millones de claúsula de rescisión al Mallorca, intervino en el amanecer del partido para detener un intento de Houary. Empezó más vertical el Elche, pero pronto se detuvo. O más bien le frenó el entramado defensivo deportivista. El técnico Antonio Hidalgo ya había anunciado que el balón iba a ser del rival, así que juntó al equipo para esperar su momento. Ofreció escasas fisuras, detalle que es importante para un equipo recién ascendido y más ante un rival que se presume directo. Y cuando hubo alguna grieta ahí estuvo el portero para taparlas casi todas.
Román se hizo gigante para poner una muralla ante la portería local en un doble intento de Fer Niño y Gonzalo Villar cuando el reloj frisaba la hora del partido. El lance avivó a los entrenadores para introducir dos cambios por bando, pero sobre todo a Hidalgo para buscar piernas frescas en la medular. Para ello encontró a su vera a Diego Villares, superviviente del Deportivo que se pasó cuatro años en la tercera categoría del fútbol español, capitán del equipo que en dos cursos en Segunda dio el salto a la élite. Cerca del oropel de estrellas como Aubameyang hay tipos como Villares, que como más de medio Dépor, que hicieron su debut en Primera. Y tocaba correr para guardar la ventaja en el marcador porque el Elche apretó y lo hizo hasta que llegó a un empate que se trabajó durante muchos minutos. Igualó en una desatención local en una de esas traicioneras segundas acciones tras un saque de esquina en la que Marc Aguado, que no es precisamente Fernando Romay, fue lo suficientemente listo como para adelantarse en el primer palos a tirios y troyanos y cabecear a la red.
El Deportivo se revolvió, pero atacó con más entusiasmo que aperos. Le faltó la casi siempre trascendente aportación de Mario Soriano, su faro con balón, que se fue del partido antes de su epílogo después de desgastarse en persecuciones. Le dolió el gol encajado al equipo coruñés, pero tampoco encontró cómo rebelarse ante un Elche que pareció bien trabajado y se fajó para rascar un punto en un final sin colmillo por parte de ambos equipos. Queda mucho por remar para todos.
Source link



