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Una España que hace chof: ocho medallas en el Europeo no son lo que el atletismo español esperaba | Deportes

España ni tiene Mondos ni Hunts ni Battoclettis ni atletas que lleguen a una competición en el estadio como favoritos para la victoria en sus pruebas. Lo ven los aficionados y lo dicen los directivos y los responsables técnicos, sumidos en una pesadumbre que creen transitorio. “Ha sido un campeonato difícil”, dice Raúl Chapado, el presidente de la federación española. “Hemos estado muy lejos de la perfección competitiva que rozamos en el Mundial de Torun en marzo, con una variabilidad en resultados y en las expectativas que teníamos. De todas maneras, no veníamos con muchas posibilidades de medalla y eso hay que mirarlo”.

Hacen chof al sentarse los mórbidos sillones mullidos del Leonardo, esbelta torre en la calle más jacarandosa de Birmingham en la que centenares de atletas de media docena de países comparten habitación, ronquidos, sueños, angustias y ansiedades, y la onomatopeya le viene al pelo a uno de los responsables técnicos del equipo español sentado en uno de los sillones para describir el estado de ánimo que deja en todos los resultados de los atletas.

“Esta vez no estoy ni contento ni satisfecho”, añade, otro clavo al ataúd el seleccionador nacional, Pepe Peiró. “Creo que el equipo nacional no ha estado a la altura de las expectativas que traíamos. Ha habido demasiados, no voy a decir fallos, pero sí demasiada actuación de la que esperábamos más. No daría ni un cinco de aprobado a la selección”.

En los primeros análisis que avanzan hablan de cansancio de una generación que lleva triunfando varios años. “A veces se muere de éxito”, dice Chapado. “Llevamos tres años con un nivel muy alto, los atletas, además, básicamente, son los mismos los que tienen las opciones. Han estado en todos los campeonatos dando más del 100%. En Torun, dije que había un 0,5% de posibilidades de medalla, y sacamos cinco. En Botsuana era dificilísimo y clasificamos a cinco equipos de relevos… El Mundial de Tokio, los Juegos de París, fueron brillantes. Y creo que algunos atletas han llegado muy exhaustos. Habrá que canalizar bien los objetivos principales de cada temporada, cómo llegamos. Vamos a tener que elegir porque no tenemos tanto fondo de armario como otros grandes equipos para poder atender todos”.

Peiró añade que algunas han aprovechado que es un año solo de Europeos para quedarse embarazadas, y que otros han tomado aire y respirado.

“Estamos un poco chof”, repite Josu Gómez Ezeiza, el director deportivo de la federación, mientras muestra el informe de 180 páginas que elaboró para presentar las expectativas de los atletas nacionales. “Se trataba de un estudio con miles de simulaciones referentes a casi 100 atletas de la selección, sus actuaciones, su progresión, sus marcas, su histórico, el de los rivales. Y una previsión de actuación para cada uno. Las previsiones más conservadoras alcanzaban seis medallas, las más optimistas 14…” España se va de Birmingham con ocho medallas (como en Roma 24, pero solo tres de ellas conseguidas en el estadio, ninguna de oro, el bronce del relevo 4X100 mixto, la plata de Marta García en los 5.000m y el bronce de Moh Attaoui en 800m. Es la cosecha más baja desde Split 90. El oro llegó de las calles del viejo Birmingham: del monocultivo de la marcha —dos oros (María Pérez y Paul McGrath), una plata (Miguel Ángel López) y un bronce (Raquel González)—, y de la clase media del asfalto (bronce del maratón por equipos de las mujeres).

“Solo un 40% del equipo ha cumplido o superado el objetivo fijado”, explica Gómez Ezeiza, que mantiene por las noches largas conversaciones con los directores técnicos de las selecciones vecinas. “Estamos peor que Italia, la dominadora del Europeo, con un 57%, pero mejor que Francia, un 30%”.

La tabla de posiciones, que puntúa, de ocho a un punto, a los ocho primeros de cada prueba, coloca a España y sus 29 finalistas en el sexto puesto, con 112 puntos, muy lejos de los países con los que se gusta comparar, como la tremenda Italia, que domina por número de medallas (22, 10 de ellas de oro), y por puntos (226), por delante de los anfitriones británicos (19 y 211,5 puntos), la Alemania renacida (21 y 1996), Francia (11, ningún oro, y 160 puntos) y Países Bajos (14 y 131).

La posición es engañosa. Estamos más lejos en puntos de los países con los que queremos competir”, reconoce Chapado. Los Europeos ya no son como eran, una competición más abierta, sino que han alcanzado ya un nivel de marcas y de exigencia cercano a unos Mundiales. “No voy a esconder que el nivel deportivo de ese campeonato ha sido excepcional. Hemos visto récords del mundo, hemos visto probablemente las mejores carreras en 800, y hemos visto a grandes potencias que se han recuperado. Alemania se ha recuperado, Francia se ha recuperado, Italia está a un nivel que es insultante y Gran Bretaña, que ya es muy fuerte, competía en casa”.

Aparte de los medallistas, salen vivos y radiantes del Alexander Stadium, la catedral del atletismo británico, atletas orgullosos de su proceso personal. María Vicente, renacida tras dos años de lesiones continuas, récord de España y finalista en con el pie cambiado en su longitud, su peso de siempre y un 200 apenas entrenado. Diego Casas, sexto en lanzamiento de disco después de decidir apostarlo todo por el atletismo e irse a vivir a un cuartel a Roma; Idaira Prieto, que alcanza a su padre y entrenador, Antonio, y ya piensa a lo grande en el fondo; el Flaco Delgado, que progresa en vallas, y David Barroso en 800; Marta Mitjans, y otra forma de entender el atletismo, y Rocio Arroyo, y su adaptación acelerada al 800. Y la gran Paula Sevilla, estajanovista del 400m.


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