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Arce, la gota que no logra romper la piedra | Deportes


Con los relevistas dando saltos todavía después de su bomba a cuatro manos, Dani Arce se lanzaba al propósito de su vida: una medalla de oro en un Europeo, el territorio donde se ha empeñado en triunfar. El especialista en los 3.000m obstáculos, 34 velas sopladas, un bronce en casa, no quiere presas menores. Solo le vale el oro. Todo o nada. Por eso, nada más sonar el disparo, el burgalés de Cardeñadijo, donde cuida a su madre, con esclerosis múltiple, con el amor de un buen hijo, aceleró para ponerse al frente del grupo. Frederik Ruppert, el único de los finalistas que ha bajado de los ocho minutos en los 3.000m obstáculos, vio su reacción, apretó el paso y se colocó a su lado. No te vas a despegar de mí tan fácilmente, parecía decirle. El pulso había empezado.

El español, por dentro. El alemán, a su lado, por fuera. Una vuelta y otra y otra más. Así hasta el tañido de la campana. La alarma que dinamitó la carrera en cuanto Ruppert apretó el paso a un ritmo inasumible para los demás hasta cruzar la meta, ya campeón, en 8m 25,33s. Arce se fue derritiendo y acabó siendo superado en esta última vuelta por el Ruben Querinjean, plata, y primera medalla para Luxemburgo en Birmingham, y el otro alemán, Karl Bebendorf, bronce.

Otra vez a las puertas. Como en Roma, donde fue quinto. O en Múnich, donde subió del cuarto puesto en carrera al bronce retroactivo por un rival tramposo que acabó siendo cazado.

Por eso piensa que no le vale nada más que el oro. Arce piensa que es lo que le falta. Porque siempre ha sido un inconformista. Lo suyo no es esperar en una silla a que le caigan las medallas. De Burgos se marchó a León para aprender de un joven entrenador, José Enrique Villacorta. Y en cuanto escuchó que en Alicante había un técnico enamorado de la ciencia, Roberto Cejuela, que había hecho carrera con los triatletas, le llamó al teléfono y le preguntó si podía ayudarle.

“Siempre he buscado la excelencia”, dijo tras la carrera el burgalés. “Todo lo he hecho a base de trabajo y sacrificio, esos son los valores que que por suerte me han entregado mi familia, mis amigos, mis amistades, con los que me rodeo y, bueno, todo lo que pueda hacer en mis manos siempre y cuando sea limpio, pues lo voy a hacer y lo voy a seguir haciendo. Igual hay otro europeo y voy a seguir con la misma mentalidad, porque al final la tenacidad es la que rompe la piedra como el agua”. Una gota tras otra, Arce no se rinde.

Las célebres relevistas españolas del 4x400m, vencedoras el año pasado en los World Relays y plata esta temporada, además de la medalla de bronce en el último Mundial de Torun, se quedaron esta vez sin subir al podio a pesar de ofrecer el buen rendimiento que les distingue. España acabó cuarta en una final en la que Holanda soportó la presión de Gran Bretaña, e Italia la de Blanca Hervás, que intentó una remontada gloriosa corriendo en 49,99s la última vuelta. Paula Sevilla las puso en órbita con una gran primera posta (51,6s). La velocista de La Solana entregó el testigo en segunda posición. Luego Ana Prieto y Rocío Arroyo cayeron al sexto y Hervás se acercó a las medallas, pero no logró rematar. No obstante, España logró la tercera mejor marca de su historia, el mejor puesto histórico en un Europeo y la mejor marca en el campeonato continental. Un gran trabajo del equipo español.


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