Especialistas llaman a prepararse ante un escenario de lluvias extraordinarias

El fenómeno climático de El Niño ya comenzó a manifestarse y podría transformarse en uno de los eventos meteorológicos más importantes de los últimos años para el nordeste argentino. Así lo afirmó el meteorólogo Andrés Durán, quien advirtió que existen altas probabilidades de que el actual episodio evolucione hacia un Súper Niño entre septiembre y diciembre, una situación que históricamente estuvo asociada a precipitaciones extraordinarias, crecidas de ríos, inundaciones y severas complicaciones para las comunidades de la región.
En declaraciones a Radio Natagalá, el especialista explicó que los modelos climáticos internacionales muestran señales cada vez más claras sobre la consolidación del fenómeno y sostuvo que el escenario actual obliga a prestar especial atención a la evolución de las condiciones atmosféricas durante los próximos meses.
La diferencia entre tiempo y clima
Antes de referirse a la evolución de El Niño, Durán aclaró un concepto que suele generar confusión entre la población: la diferencia entre tiempo y clima.
«El tiempo es lo que está sucediendo ahora, en el presente. Es lo que pasa hoy o lo que va a pasar mañana. El clima, en cambio, es el promedio de las condiciones atmosféricas observadas durante 30 años en un mismo lugar», explicó.
Según indicó, cuando se habla de pronósticos climáticos se hace referencia a tendencias de largo plazo, generalmente de varios meses, mientras que los pronósticos del tiempo se enfocan en períodos cortos, de pocos días.
Esta diferencia resulta clave para comprender por qué los especialistas ya pueden anticipar ciertos comportamientos atmosféricos para la primavera y el verano, aunque todavía no puedan determinar con precisión qué ocurrirá en una ciudad específica.
El Niño ya
está activo
Durán aseguró que el fenómeno dejó de ser una proyección para convertirse en una realidad observable. «Lo que se preveía para julio ya ocurrió. El Niño ya está activo y ahora la discusión pasa por la intensidad que puede alcanzar durante los próximos meses», afirmó.
El meteorólogo explicó que desde comienzos de año los organismos internacionales dedicados al monitoreo oceánico comenzaron a detectar señales consistentes sobre el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial, condición fundamental para el desarrollo de este fenómeno.
«Desde marzo y abril las tendencias eran muy claras y por eso comenzó a hablarse cada vez más de la posibilidad de un evento importante», señaló.
El antecedente
más reciente
Consultado sobre el último episodio de El Niño, Durán recordó que el fenómeno estuvo presente durante el período 2023, aunque aclaró que su impacto fue considerablemente menor al de los eventos históricos.
«La última vez fue hacia fines de 2023. No fue un Niño tan intenso y los efectos más graves se registraron cerca de la costa del río Uruguay y en el sur de Brasil, no sobre nuestra región», explicó.
Asimismo, señaló que durante los últimos años los investigadores han descubierto que los ciclos de El Niño y La Niña son más complejos de lo que se creía anteriormente.
«Antes se pensaba que existía una alternancia muy marcada entre ambos fenómenos. Sin embargo, los estudios más recientes muestran que no hay una periodicidad tan definida», indicó.
Recordó, además, que entre 2020 y 2022 predominó el fenómeno de La Niña, que si bien no fue extremadamente intenso, sí tuvo una duración prolongada que provocó importantes consecuencias para la producción agropecuaria y los recursos hídricos de la región.
El impacto esperado
para el NEA
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es el incremento de las precipitaciones que podría registrarse durante la primavera y el verano.
«El Niño genera un contexto favorable para lluvias intensas y reiteradas en todo el nordeste argentino, el sur de Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil», explicó Durán.
Según detalló, el fenómeno no implica necesariamente una lluvia constante, sino la posibilidad de eventos extremos repetidos en períodos cortos.
«Puede llover 100 milímetros en un día y volver a registrarse una cantidad similar dos o tres días después. Incluso podrían acumularse varios cientos de milímetros en pocos días», advirtió.
El meteorólogo aclaró que las herramientas actuales no permiten determinar con meses de anticipación qué localidades sufrirán los mayores impactos.
«No podemos decir hoy si toda esa lluvia caerá sobre Resistencia, Posadas o Corrientes. Lo que sí sabemos es que toda la región estará expuesta a precipitaciones muy importantes», sostuvo.
Un invierno más cálido y una primavera húmeda
Otro de los efectos asociados al fenómeno será el aumento de las temperaturas medias.
Durán indicó que el pronóstico climático elaborado por el Servicio Meteorológico Nacional para el trimestre agosto-septiembre-octubre muestra una clara tendencia hacia registros térmicos superiores a los normales.
«El pronóstico indica que todo el NEA tendrá precipitaciones por encima de lo habitual y temperaturas más cálidas de lo normal», explicó.
El especialista atribuyó esta situación a la persistente influencia del viento norte, que durante los próximos meses aportará aire cálido y húmedo sobre la región.
«Los días frescos que tendremos en el corto plazo probablemente sean de los últimos importantes de la temporada. Hacia la segunda mitad de agosto las temperaturas comenzarán a ubicarse por encima de los valores habituales», señaló.
Prepararse para reducir riesgos
Frente a este escenario, Durán insistió en la importancia de la prevención y la planificación. «La principal ventaja que tenemos hoy es que estamos observando el fenómeno con mucha anticipación. Antes llegaba y sorprendía a todos; ahora contamos con información para prepararnos», afirmó.
En ese sentido, destacó que la respuesta debe involucrar a todos los sectores de la sociedad. «La preparación debe ser un trabajo conjunto entre las familias, la comunidad y las autoridades. Todos tienen un rol importante para reducir los riesgos», expresó.
Entre las recomendaciones dirigidas a la población, mencionó la necesidad de mantener limpios los desagües, evitar arrojar residuos en la vía pública y elaborar planes familiares de emergencia.
También sugirió preparar una mochila con documentación importante, agua potable, alimentos no perecederos y elementos básicos para afrontar eventuales evacuaciones o períodos de aislamiento.
¿Está Resistencia mejor preparada?
Consultado sobre la capacidad de respuesta de la capital chaqueña frente a un posible evento extremo, Durán consideró que actualmente existen mejores condiciones que en décadas anteriores.
Recordó que la ciudad cuenta con infraestructura que no estaba disponible durante las grandes inundaciones de fines del siglo pasado, como sistemas de defensa hídrica, anillados protectores y obras de regulación vinculadas al comportamiento del río Paraná.
¿Qué es un Súper Niño?
De acuerdo con Durán, la denominación Súper Niño se utiliza cuando el calentamiento de las aguas del océano Pacífico alcanza valores excepcionalmente elevados y genera impactos climáticos de gran magnitud en diferentes regiones del planeta.
«Hoy existen altas probabilidades de que este Niño sea fuerte o muy fuerte. Por eso se habla de un Súper Niño», sostuvo.
El especialista recordó que algunos de los episodios más intensos de la historia reciente ocurrieron en 1982, 1998 y 2015, años que dejaron importantes consecuencias en gran parte del país.
«Lo que se espera nos hace pensar en fenómenos similares a los registrados en 1982, 1998 y 2015. Fueron años en los que El Niño tuvo una incidencia muy severa sobre todo el nordeste argentino», afirmó.
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