Gran Resistencia registró una de las mayores tasas de indigencia de Argentina

La ciudad de Resistencia se ubicó nuevamente entre los aglomerados urbanos con los mayores índices de pobreza e indigencia del país durante el primer trimestre de 2026. Según las estimaciones del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina, Gran Resistencia registró una tasa de pobreza del 49,7 por ciento, el segundo valor más elevado del país, detrás de Concordia, que alcanzó el 52,5 por ciento.
El mismo informe ubicó a Gran Resistencia como el aglomerado con la mayor tasa de indigencia de la Argentina, con un 24,3 por ciento de la población por debajo de la Canasta Básica Alimentaria, de acuerdo con los datos elaborados sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Censos.
En el ranking de pobreza, detrás de Gran Resistencia se ubicaron Posadas con el 42,6 por ciento, Gran Santa Fe con el 39,7 por ciento y Corrientes con el 38,4 por ciento. En indigencia, el orden continuó con Concordia, que registró el 11,2 por ciento, Posadas con el 10,7 por ciento, Gran Santa Fe con el 10,4 por ciento y Corrientes con el 9,1 por ciento.
El relevamiento analizó la evolución de los indicadores sociales durante el primer trimestre de 2026 y comparó los resultados con el trimestre inmediato anterior y con igual período de 2025. A nivel nacional, el estudio reflejó una interrupción del proceso de descenso de la pobreza que se había observado desde fines de 2024.
EVOLUCIÓN DE LOS INDICADORES NACIONALES
En el conjunto del país, la pobreza alcanzó el 30 por ciento y la indigencia el 6,5 por ciento durante el primer trimestre de 2026. En comparación con el último trimestre de 2025, ambos indicadores aumentaron 0,1 y 0,4 puntos porcentuales, respectivamente, lo que marcó un cambio respecto de la tendencia descendente registrada durante el año anterior.
En la comparación interanual, las estimaciones mostraron una mejora respecto del primer trimestre de 2025, cuando la pobreza era del 31,4 por ciento y la indigencia del 6,9 por ciento. Sin embargo, la evolución trimestral evidenció un deterioro de ambos indicadores durante los primeros meses de 2026.
El informe estimó además que la cantidad de personas en situación de pobreza aumentó en aproximadamente 1,3 millones entre el tercer trimestre de 2025 y el primer trimestre de 2026, períodos considerados comparables al no estar influenciados por el pago del aguinaldo.
En ese contexto, la consultora ExQuanti sostuvo que «la evidencia sugiere que existe un cambio de tendencia respecto de la fase de recuperación registrada durante 2025», en coincidencia con los resultados difundidos por el Observatorio.
El estudio atribuyó el incremento de la pobreza al deterioro de los ingresos y a la aceleración de la inflación, factores que redujeron la capacidad de los hogares para cubrir el costo de las canastas básicas.
Factores que explican el deterioro
El director del Observatorio de la Deuda Social Argentina, Agustín Salvia, atribuyó el deterioro de los indicadores sociales registrado durante los primeros meses de 2026 a seis factores principales. En primer lugar, señaló la pérdida del efecto favorable de los precios relativos, ya que la Canasta Básica Alimentaria aumentó un 11,6 por ciento y la Canasta Básica Total un 9,6 por ciento, mientras que el índice salarial avanzó un 8,6 por ciento y los salarios registrados apenas un 7 por ciento.
El informe indicó además que el mercado laboral perdió capacidad para reducir la pobreza. Entre los primeros trimestres de 2025 y 2026 las tasas de empleo y desocupación permanecieron prácticamente sin cambios, aunque la subocupación aumentó 1,1 puntos porcentuales y la informalidad laboral creció 2,2 puntos, hasta alcanzar al 44,2 por ciento de las personas ocupadas.
Otro de los factores identificados fue el deterioro en la distribución de los ingresos. Si bien los ingresos nominales registraron un incremento interanual del 35,6 por ciento, superior al aumento de las canastas básicas, el coeficiente de Gini pasó de 0,435 a 0,442, reflejando una distribución menos equitativa de esa mejora.
El estudio también señaló una desaceleración de la actividad económica y un desempeño dispar entre los distintos sectores. El Producto Bruto Interno redujo su crecimiento interanual del 5,8 por ciento en el primer trimestre de 2025 al 2,3 por ciento en igual período de 2026. En ese contexto, la industria manufacturera retrocedió un 1,7 por ciento y la administración pública un 1,4 por ciento.
Por último, el Observatorio indicó que las jubilaciones, pensiones y asignaciones perdieron capacidad de protección debido al rezago en sus mecanismos de actualización frente a la inflación. A ello se sumó el incremento de los gastos fijos de los hogares, ya que las tarifas de energía, el transporte y los alquileres crecieron por encima del nivel general de precios y de la evolución de los ingresos.
Contexto económico y social
El estudio indicó que el aumento de las canastas básicas durante el primer trimestre redujo la capacidad de los ingresos para mantenerse por encima de las líneas de pobreza e indigencia, con un impacto más marcado sobre los hogares de menores recursos y una interrupción del proceso de mejora observado durante 2025.
En el mercado laboral, las tasas generales de empleo y desocupación se mantuvieron estables entre los primeros trimestres de 2025 y 2026. Sin embargo, el incremento de la subocupación y del empleo informal debilitó la capacidad del trabajo como mecanismo de reducción de la pobreza.
El informe también advirtió una evolución dispar entre los distintos sectores de la economía. Mientras algunas actividades mantuvieron un desempeño positivo, otras continuaron en retroceso, con efectos sobre la generación de empleo y la evolución de los ingresos laborales.
En materia de protección social, el Observatorio señaló que las jubilaciones, pensiones y asignaciones se actualizaron con un desfase de dos meses respecto de la inflación, lo que redujo el poder adquisitivo de esas prestaciones en un contexto de aceleración de los precios.
A ese escenario se sumó el incremento de los gastos fijos de los hogares. Según el estudio, las tarifas de servicios públicos, el transporte y los alquileres aumentaron por encima de la inflación general y de la evolución de los ingresos, lo que redujo la disponibilidad de recursos para cubrir otras necesidades básicas.
Incremento de la vulnerabilidad
El Observatorio de la Deuda Social Argentina sostuvo que una reducción sostenida de la pobreza requiere que el crecimiento económico se traduzca en empleos productivos, protegidos y mejor remunerados, con capacidad para fortalecer de manera permanente los ingresos de los hogares.
El informe indicó que, al momento de su elaboración, no existían señales que permitieran anticipar ese escenario en el corto plazo. También señaló que la economía continuaba mostrando un desempeño heterogéneo, con sectores que mantenían una evolución favorable y otros que seguían en retroceso.
Según el relevamiento, el agro, la energía y la minería continuaban registrando avances, mientras que el comercio, la industria y la construcción persistían en una tendencia descendente. El estudio precisó que estos últimos concentran una parte significativa del empleo intensivo en mano de obra.
El documento concluyó que la evolución de los indicadores sociales durante el primer trimestre de 2026 reflejó un incremento de la vulnerabilidad tanto a nivel nacional como en distintos aglomerados urbanos, entre ellos Gran Resistencia, que volvió a ubicarse entre los distritos con los mayores índices de pobreza e indigencia del país.
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