Luces y sombras entre las estrellas del Mundial que se quedaron por el camino | Mundial 2026 de Fútbol

En el Mundial más largo de la historia, por primera vez con 48 selecciones —incluso ya se sopesa ampliarlo a 64 para próximas ediciones— ha habido hueco para todo tipo de relatos. Historias de superación como la de Orlando Gill, el portero paraguayo héroe de la eliminación de Alemania; selecciones sorpresa como Cabo Verde, que no perdió ningún partido en los 90 minutos contra España, Uruguay, Arabia Saudí y Argentina, con la que cayó con mucho honor en la prórroga; pero también ha habido un escaparate para las estrellas. En Estados Unidos, México y Canadá las máximas figuras han dejado actuaciones para el recuerdo como el doblete de Erling Haaland a Brasil o el que también sellaron Mbappé contra Suecia y Bellingham frente a México. Eso sí, mantuvieron un nivel muy regular durante todo el torneo. Algo que no sucedió con otros futbolistas que dejaron algún pequeño destello, pero de los que se esperaba mucho más. Es el caso de Vinicius o Cristiano Ronaldo, que dejaron algún fogonazo por el camino. Pero más que el Sol que encandila regularmente, fueron estrellas fugaces que se apagaron súbitamente. Aunque tienen una cosa en común: todas se quedaron por el camino.
Brasil llegaba a esta Copa del Mundo con una de las peores plantillas que se recuerdan. Con Ancelotti al mando y un fútbol muy poco vistoso, Raphinha y Vinicius eran las estrellas encargadas de llevar a la Canarinha lo más lejos posible. Tras una sólida fase de grupos, en la que el futbolista del Barcelona cayó lesionado en el segundo encuentro contra Haití (3-0), Vinicius destacó por marcar el gol del empate ante Marruecos en la primera jornada, otro en la victoria ante el combinado haitiano y un doblete ante Escocia. Parecía que Brasil podía dar guerra en este Mundial, pero todo lo contrario. En dieciseisavos remontó el partido a Japón con goles de Casemiro y Martinelli en el último suspiro. Vinicius apenas hizo acto de presencia para echarse el equipo a la espalda, salvo una jugada individual que casi acaba en gol. El madridista llegó a los octavos contra la Noruega de Erling Haaland y otra vez estuvo desaparecido. Brasil cayó con un doblete del cíborg nórdico y confirmó las carencias de este equipo.

Precisamente Haaland fue una de las estrellas que más ha brillado en el Mundial. El delantero del Manchester City ha terminado su primera participación en una Copa del Mundo con siete tantos en cinco encuentros disputados. No saltó al césped en el último encuentro de grupos contra Francia tras haber certificado su pase a los dieciseisavos previamente. Fue precisamente él quien dio la victoria a su equipo en dicha ronda contra Costa de Marfil con un gol en el minuto 86, para después, con dos zarpazos eliminar a Brasil en octavos. Llevó a su país a sus primeros cuartos de final en una Copa del Mundo. Incluso estuvo cerca de rozar las semifinales. Pero Inglaterra se cruzó en su camino y se llevó el triunfo en la prórroga.
Una Inglaterra que se volvió a quedar a las puertas de una final. Al igual que en Italia 1990 y Rusia 2018, los Three Lions siguen sin jugar el último partido desde que lo hicieron en 1966, cuando alzaron su único Mundial. Esta vez Harry Kane y Jude Bellingham eran los abanderados de una de las selecciones más completas línea por línea. Con un juego poco vistoso impuesto por el técnico alemán Thomas Tuchel, Inglaterra logró alcanzar las semifinales tras ser primera de grupo y dejar por el camino a la República Democrática del Congo, México y Noruega. El delantero del Bayern Múnich llegaba con seis goles y una asistencia, al igual que el centrocampista del Real Madrid. Ambos brillaron durante el torneo hasta que de un plumazo desaparecieron contra Argentina, influidos también por la estrategia de su entrenador, que se echó atrás en cuanto marcaron el 1-0.
España como verdugo
Al otro lado del cuadro fue a parar la Portugal de Cristiano Ronaldo. El veterano delantero luso se despidió de la Copa del Mundo con una actuación pobre. Tanto de él como de su selección. En la fase de grupos acabaron con dos empates contra la República Democrática del Congo y Colombia y una goleada a la débil Uzbekistán (5-0), donde Cristiano anotó un doblete. En las eliminatorias sí que fue clave para empatar el partido contra Croacia desde el punto de penalti y Gonçalo Ramos culminó la remontada. Pero España se cruzó en el camino en octavos y en un paupérrimo encuentro, una de las favoritas se marchó a casa con una muy mala imagen.
Otra víctima de España fue Francia. El juego desplegado por el combinado de Didier Deschamps encandilaba al mundo entero. Juego rápido, directo, agresivo y alegre con una dupla demoledora: Mbappé-Olise. El delantero del Real Madrid y el extremo del Bayern destrozaban defensas a su paso y Francia apuntaba a ser la máxima favorita del torneo. Mbappé llegó a las semifinales con ocho goles y tres asistencias y su compatriota no llegó a marcar, pero generaba peligro constantemente con cinco pases de gol en su haber. Pero llegó España y se le cerraron las persianas. El dominio apabullante de los de Luis de la Fuente mermó por completo a la delantera francesa, que perseguía sombras. Sí que estuvo cerca Mbappé del gol en las semifinales, pero el trabajo defensivo formidable de los españoles le cerró las puertas al madridista.

Se acabó el Mundial más largo 39 días después de competición y tras 104 partidos que dejaron algún encuentro para intentar borrar de la memoria y otros para volver a verlos repetidamente por el resto de la vida. Estados Unidos, México y Canadá despiden a alguna de sus estrellas, pero España, Marruecos y Portugal abrirán sus puertas a otras nuevas.
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