Internacionales

el FMI advirtió que la continuidad de la guerra en Medio Oriente está agotando las reservas mundiales


La nueva disparada en los precios del petróleo a nivel mundial por la reanudación de la guerra en Medio Oriente podría no ser el mayor dolor de cabeza para la economía global. Esto como consecuencia de un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el que se advierte sobre el agotamiento de las reservas como consecuencia de la continuidad del conflicto bélico.

En este sentido, el organismo multilateral de crédito señaló en un nuevo reporte publicado este miércoles que «si bien el mercado petrolero absorbió el impacto de la guerra, las reservas se están agotando».

Dentro de su análisis, la entidad presidida por Kristalina Georgieva reveló que hacia fines de mayo pasado más de 1100 millones de barriles de crudo (equivalentes a unos 10 días de consumo en todo el planeta) no habían llegado al mercado. Un déficit que superó los de la crisis del petróleo de 1973, la guerra Irán-Irak y la Guerra del Golfo Pérsico.

La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán provocó el cierre del Estrecho de Ormuz. Una decisión clave que cortó el suministro de unos 20 millones de barriles diarios de crudo y productos refinados, lo que equivale a una quinta parte del consumo mundial.

A su vez, algunos países que integran la OPEP en la zona redirigieron todo el petróleo que pudieron. Por un lado, Arabia Saudita envió crudo a través de su oleoducto hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Mientras que Emiratos Árabes llevó a su terminal marítima de Fujairah, ubicada fuera del estrecho, casi hasta el límite de su capacidad.

Sin embargo, ambos esfuerzos sólo pudieron compensar una parte del volumen perdido por la clausura del estratégico paso marítimo impuesta por el régimen iraní.

A fines de febrero, cuando los gobiernos de Trump y Netanyahu iniciaron la guerra con una serie de bombardeos sobre Irán, la oferta de crudo en todo el mundo superaba a la demanda en casi dos millones de barriles diarios. Pero entre marzo y mayo hubo una serie de factores que impulsaron el cierre de esta brecha.

Por un lado la contracción de la demanda fue fundamental, en particular en Asia, ya que los precios más altos redujeron el consumo y las economías recurrieron a alternativas como el carbón y las energías renovables. No obstante, la demanda de transporte se mantuvo más estable, en parte por los topes de valores de los combustibles, los subsidios y las desgravaciones fiscales que contuvieron el impacto, aunque a un costo fiscal.

Asimismo, la producción fuera del Golfo Pérsico se incrementó más de lo previsto, en casi dos millones de barriles diarios por encima de los niveles de 2025. Estados Unidos lideró el aumento, seguido por Venezuela, Guyana y Rusia, que también vieron un alza en sus bombeos de crudo según el relevamiento del FMI.

En esta misma línea, el déficit de mercado estimado en unos cuatro millones de barriles diarios entre marzo y mayo fue saldado casi en su totalidad con la puesta a disposición de una buena parte de las reservas mundiales, incluidos los inventarios comerciales en China y los stocks estratégicos.

Si bien el acuerdo marco que semanas atrás habían alcanzado Washington y Teherán provocó en aquel momento un derrumbe en los precios de los hidrocarburos, los nuevos ataques cruzados agudizaron la incertidumbre sobre cuándo se podrá restablecer la libre navegación en Ormuz y con qué rapidez se recuperará la confianza del transporte marítimo, las aseguradoras y los operadores.

Las estimaciones de la industria recabadas por el Fondo alertan que se necesitarán entre dos y tres meses para que se reanude una parte significativa del flujo de crudo luego que se produzca la efectiva reapertura total de la vía marítima.

Una preocupación a largo plazo es que las interrupciones prolongadas de la producción podrían causar pérdidas de forma permanente, en particular donde la financiación para reactivar los pozos es escasa. Y esto a pesar de que este miércoles el petróleo del tipo Brent, que se extrae del Mar del Norte, se encontraba en casi US$ 84 por barril, lejos todavía de los 72 dólares en los que se encontraba el valor del crudo cuando a fines de febrero pasado volvieron a sonar las sirenas en Medio Oriente.


Source link

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba