El corazón en juego: la pasión por la Selección puede disparar infartos y ACV

La tensión de un partido decisivo de la Selección Argentina no sólo pone a prueba los nervios de millones de hinchas. También puede convertirse en un factor de riesgo para la salud cardiovascular. Así lo advirtió el médico cardiólogo Jorge Kriskovich, quien en contacto con Radio Nataglá, explicó que los encuentros de alta carga emocional pueden actuar como desencadenantes de infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares (ACV) en personas que ya presentan enfermedades cardiovasculares o factores predisponentes.
La advertencia cobró especial relevancia en el contexto de los encuentros definitorios que disputa el seleccionado nacional, donde la ansiedad, la expectativa y el estrés colectivo alcanzan niveles excepcionales. Según remarcó el profesional, el problema no reside únicamente en la emoción propia del espectáculo deportivo, sino en la combinación de ese estrés con otros hábitos poco saludables que suelen acompañar este tipo de reuniones.
«Más que un meme, es una situación real», afirmó Kriskovich al referirse a la popular expresión de la «infartoneta», surgida entre los hinchas argentinos para describir el sufrimiento que generan algunos partidos. «Existe evidencia de una mayor cantidad de eventos cardiovasculares, de infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares ante situaciones de estrés que pueden actuar como desencadenantes», sostuvo.
El estrés como disparador
El especialista explicó que el estrés agudo genera una importante liberación de adrenalina, una hormona que prepara al organismo para responder ante situaciones consideradas de peligro o alta exigencia emocional.
«Esa descarga provoca vasoconstricción, aumenta significativamente la presión arterial y acelera el corazón. Todo eso predispone a la aparición de eventos cardiovasculares», señaló.
No obstante, aclaró que en la mayoría de los casos estos episodios no aparecen en personas completamente sanas, sino en quienes ya presentan hipertensión arterial, enfermedad coronaria, diabetes, obesidad, colesterol elevado o algún otro factor de riesgo que permanece muchas veces sin diagnóstico.
«Generalmente existe una patología subyacente y el estrés agudo funciona como el desencadenante», explicó.
Mucho más que los nervios
Kriskovich insistió en que sería un error atribuir todo el riesgo exclusivamente a la emoción del partido. Según detalló, alrededor de un encuentro importante suelen confluir múltiples factores que terminan incrementando la carga sobre el organismo.
«Nos juntamos a mirar el partido, pedimos empanadas, pizza, comemos alimentos con mucho contenido de sal, algunos se olvidan de tomar la medicación habitual y además aparecen las bebidas alcohólicas o las gaseosas. Todo eso se suma al estrés», describió.
El cardiólogo remarcó que precisamente esa acumulación de excesos constituye el verdadero problema.
«Son un conjunto de factores los que intervienen para que esto pueda tener un desenlace malo. Todas esas cosas son las que tenemos que prestar atención», afirmó.
La importancia de elegir
Lejos de recomendar que las personas eviten compartir un partido con familiares o amigos, Kriskovich planteó que la clave está en la moderación.
«No vamos a vivir dentro de una campana de cristal. La recomendación no es quedarse quieto o no mirar el partido. Lo importante es que el resto de las condiciones estén controladas», sostuvo.
En ese sentido, aconsejó mantener los tratamientos médicos habituales, controlar la presión arterial, evitar los excesos alimentarios y moderar el consumo de alcohol.
«Hay que elegir. Si uno decide darse un gusto con determinada comida, entonces evita otros excesos. No puede ser todo junto», explicó.
El especialista utilizó un ejemplo cotidiano para ilustrar esa conducta.
«Muchas personas dicen que se cuidaron toda la semana y llega el sábado y aparece ‘el permitido’. Pero ese permitido termina significando tirar la casa por la ventana desde el punto de vista alimentario. Eso, sumado al estrés, puede generar un gran problema», indicó.
el partido empieza
al mediodía
Kriskovich también diferenció entre quienes simplemente comparten una picada durante el encuentro y aquellos que convierten toda la jornada en una sucesión de comidas abundantes.
«No es lo mismo empezar con una picada antes del partido que arrancar al mediodía con el asado, seguir con facturas, chipá, más comida durante toda la tarde y terminar con otra cena pesada», explicó.En ese contexto recomendó planificar la alimentación del día.
«Si ya sabés que a la noche vas a compartir una picada, durante el almuerzo elegí una comida más liviana. La sumatoria de excesos es claramente inmanejable para el organismo», afirmó.
La evidencia científica
Las advertencias del cardiólogo no se basan únicamente en observaciones clínicas. Durante la entrevista recordó investigaciones internacionales que demostraron una relación entre grandes eventos deportivos y el incremento de episodios cardiovasculares.
«Hay un estudio inglés muy conocido que mostró que durante el partido entre Argentina e Inglaterra del Mundial de México 1986 se duplicó la tasa de infartos en Inglaterra», señaló.
También mencionó investigaciones realizadas durante el Mundial de Alemania 2006.
«En ese torneo también se observó un aumento de los accidentes cerebrovasculares asociado a la intensidad emocional que generaban los partidos», comentó.
Para Kriskovich, esos antecedentes confirman la relación existente entre los picos de estrés y los eventos cardiovasculares.
«Hay muchísima evidencia científica que demuestra la relación entre el estrés emocional intenso y la aparición de infartos o accidentes cerebrovasculares», sostuvo.
Aprender a manejar
el estrés
El profesional reconoció que decirle a un hincha que «se tranquilice» durante un partido decisivo resulta poco realista.
«La realidad es que decirle a alguien ‘tranquilizate’ es una herramienta bastante poco útil», opinó.
En cambio, planteó la importancia de desarrollar estrategias permanentes para controlar el estrés cotidiano.
«Existen distintas técnicas, desde ejercicios de respiración hasta tratamientos psicoterapéuticos, que ayudan a disminuir el impacto que producen estas situaciones», explicó. Aunque aclaró que el estrés deportivo tiene una característica particular.
«El partido termina. Después uno festeja o se pone triste y esa descarga emocional concluye. En otros tipos de estrés, como una pérdida familiar, la tensión puede mantenerse durante mucho tiempo», indicó.
Reducir el riesgo
Kriskovich insistió en que la prevención comienza mucho antes del partido.
Mantener la presión arterial controlada, tomar correctamente la medicación indicada, controlar el peso corporal y reducir el consumo de sal representan medidas que disminuyen considerablemente el riesgo.
«Si logro mantener controlada la presión, tomar la medicación, cuidar el peso y reducir otros factores del contexto, disminuyo la probabilidad de tener un evento negativo», aseguró.
La pasión también hace bien
Durante la entrevista también surgió una reflexión acerca de aquellas personas que viven el fútbol con enorme intensidad frente a quienes permanecen completamente indiferentes.
Para el cardiólogo, tener una pasión no constituye un problema en sí mismo.
«Lo importante es que cada persona tenga algo que la apasione. Puede ser el fútbol, otro deporte, la música o cualquier otra actividad. Mientras haya algo que lo haga sentir vivo, bienvenido sea», expresó. Sin embargo, diferenció esa situación de quienes no encuentran interés en ninguna actividad.
«Si no hay nada que lo motive o lo apasione, ahí sí podría existir un problema que merezca una evaluación desde el punto de vista de la salud mental», sostuvo.
Disfrutar, con responsabilidad
El especialista evitó transmitir un mensaje alarmista y aclaró que la enorme mayoría de los hinchas podrá disfrutar del partido sin sufrir consecuencias médicas.
No obstante, insistió en que quienes padecen hipertensión, enfermedades cardíacas, diabetes o antecedentes cardiovasculares deben extremar los cuidados.
«No se trata de prohibir la picada, el asado o el brindis. Se trata de entender que todo puede formar parte del encuentro, pero en cantidades razonables. El problema aparece cuando se acumulan todos los excesos», concluyó.
Con millones de argentinos pendientes de cada definición de la Selección, el mensaje del cardiólogo apunta a recordar que la pasión futbolera puede convivir con hábitos saludables. Celebrar un triunfo o sufrir un resultado adverso forma parte del deporte; evitar que esa emoción termine convirtiéndose en una urgencia médica depende, en buena medida, de los cuidados que cada persona adopte antes del pitazo inicial.
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