Dani Olmo y el efecto del rubio platino ante Bélgica: así se ha ganado el azulgrana un puesto en el once | Mundial 2026 de Fútbol


Dora Piñol le pidió a su nieto que no se quitara el rubio platino. No era una cuestión estética, sino su manera de reconocerlo mejor en la televisión. Él le hizo caso. Se llama Dani Olmo y lleva el 10 de España en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
A Dani Olmo le cuesta hacerse notar. O eso cree él. Sin embargo, está convencido de que nadie puede apagar el brillo de su fútbol. “Siempre me ha costado un poco más. Siempre he tenido que acabar demostrando lo que puedo aportar. Pero al final así ha sido mi vida. Y ahora he tenido que demostrarlo una vez más. Sabía que en este Mundial iba a tener mi oportunidad”, le explicaba a EL PAÍS tras su estreno como titular en el segundo partido de la Roja, contra Arabia Saudí, después de disputar solo nueve minutos en el estreno mundialista de España ante Cabo Verde.
Frente a Uruguay, en el tercer partido del grupo, dio un paso atrás: volvió al banquillo. Luis de la Fuente rectificó en las eliminatorias. Olmo fue titular ante Austria, Portugal y Bélgica. Algo similar ya le había ocurrido en la Eurocopa de 2024. El azulgrana, por entonces en el RB Leipzig, había llegado a Alemania para pelear por el puesto de mediapunta con Pedri. De la Fuente no los veía compatibles. Hasta que Kroos sacó al canario del torneo con una durísima entrada en cuartos de final y Olmo se instaló en el once inicial. España levantó el título en Berlín. Y Olmo marcó en octavos, cuartos y semifinales: se marchó con la Bota de Oro de la Eurocopa.
En Estados Unidos todavía no ha marcado. Sus compañeros, sin embargo, celebraron una acción de Olmo como si hubiera sido un gol. Con el marcador igualado a uno, el 10 de España frenó a Bélgica. “Sí, corté el balón, la de Doku. A veces hay que sacrificarse en defensa. La pude cortar, pero es un trabajo de equipo”, minimizó el azulgrana la acción.
El vestuario no tuvo la misma reacción. Ya con el billete a semifinales en el bolsillo, sus compañeros buscaron a Olmo: querían felicitarle por el quite a Doku. Para el 10, entonces, el reconocimiento que a veces se le atraganta le llegaba del mejor remitente: sus compañeros. Fue una de las cinco recuperaciones que firmó. Además, terminó el duelo con un 98% de precisión en el pase (41 de 42) y completó el 66% de sus regates (dos de tres). “Lo importante es el colectivo. Cada uno tiene su tarea en el partido”, subrayó De la Fuente.
El técnico de España insiste en una misma idea de juego, sin atarse a un once ideal. Probó con diferentes laterales derechos, también con el extremo izquierdo, pero en el centro del campo está su mayor enroque. “Las decisiones las tomamos con conocimiento de causa. Y Pedri es un superclase. Pero es que Fabián es igual. Y es injusto valorar a jugadores como Merino, Gavi, Zubimendi…, que son tan buenos como los que están jugando”, justificó el seleccionador la presencia de Fabián en lugar de Pedri, para luego reemplazar a Olmo por Merino.
Le salió bien la jugada. Merino firmó el 2-1 tras pescar el rechace de un disparo inteligente de uno de los mejores defensas del torneo: Pau Cubarsí, de 19 años, fue el único que entendió que había que probar a Senne Lammens. En el primer tiempo, una acción similar había servido para abrir el marcador. Fabián estuvo atento para mandar a la red el balón que Courtois no pudo atenazar tras un remate de Dani Olmo. “Todos estamos preparados para jugar. Todos nos sentimos importantes y son igual de importantes los de fuera y los de dentro. El trabajo que estamos haciendo es muy bueno. Ahora vamos a por Francia”, recalcó Dani Olmo en la zona mixta del estadio de Los Ángeles.
Y, por si le faltaba algún reconocimiento más, ese que a veces siente que se le escurre, apareció Kevin De Bruyne. Después de que España eliminara a Bélgica, el mítico jugador del City, hoy en el Nápoles, se acercó a Dani Olmo. Le pidió la camiseta.
De Bruyne se entregó al talento de Olmo. Antes ya lo habían hecho De la Fuente, sus compañeros y, por supuesto, Dora Piñol. Menos mal que sigue teñido de rubio platino.
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